miércoles, 15 de agosto de 2012

Cultura mexica ( X )



Escultura

Para definir el arte escultórico azteca podríamos quedarnos con las palabras de José Alcina Franch en su obra Los aztecas, en donde dice que el realismo en las formas y el simbolismo en la temática son los recursos fundamentales utilizados por este pueblo en sus expresiones escultóricas. Y que además, su enérgica y variada producción especialmente en estatuas de gran tamaño con contenido fundamentalmente religioso, es el secreto de la fama del arte de esta cultura. Desde luego que son muy acertadas y evidenciales las palabras de Alcina Franch, no obstante, la escultura azteca o mexica no queda limitada a este tipo de representaciones, solo se resalta que la escultura monumental es la más sobresaliente en este apartado.

Fue notable el desarrollo que alcanzaron los talleres escultóricos mexicas, existentes en las principales capitales, en Tenochtitlan, Texcoco y Calixtlahuaca. Donde los materiales más utilizados fueron la madera, el cristal de roca y hasta obsidiana, aunque el material preferido fue la roca volcánica. En cuanto a las representaciones también es llamativa la variedad temática de sus obras que elaboraron con gracia y maestría. Las imágenes de hombres y mujeres que expresan los ideales tanto de edad como de belleza son los elementos más representados en esculturas y figurillas, y que identifican al periodo Posclásico Tardío. Para los mexicas la etapa juvenil adulta era considerada el momento de plenitud que garantizaba la fortaleza en la guerra y la edad de mayor actividad sexual. Esta manera de pensar quedó plasmada en sus obras y representan el paradigma social tan necesario para la supremacía imperial. Junto a estos temas también fueron recurrentes los animales e incluso las plantas, aunque estas no fueron tan frecuentes.

Algunas de sus obras entre las más destacadas son la de la diosa lunar Coyolxauhqui, encontrada en 1.978 en las excavaciones realizadas en las cercanías de la catedral metropolitana. Asimismo destacan otras esculturas como la espléndida Cabeza del Caballero Águila en piedra y la de la diosa Coatlicue, una de las más clásicas de la estética mexica. Pero quizás la más famosa de todas las esculturas mexicas sea la del llamado Calendario Azteca. En esta escultura del sol se representa de modo circular con una serie de anillos concéntricos, trabajada en relieve en cuyo centro predomina la imagen del astro rey representado en el dios Tonatiuh. La gran escultura fue hallada en 1.790 en las ruinas del Templo Mayor, también se le conoce como la Piedra del Sol. Entre las creencias recogidas en la Conquista, los mexicas pensaban que el universo ya se había creado y destruido cuatro veces y que este mundo era la quinta reencarnación, el quinto sol, pues cada universo sucesivo era generado por un sol.

Como se a de suponer, de los trabajos realizados en madera apenas quedan representaciones por su condición de material perecedero. No obstante y por la mismas crónicas, sabemos que se elaboraron en este formato, además de esculturas y adornos tallados, instrumentos musicales que tenían su uso en rituales y en la guerra. Los teponaztle o tambores horizontales tenían un agujero en la parte baja y un corte en forma de H en la parte superior, generalmente eran representados con relieves de figuras humanas o de animales.

Pintura

Sobre la pintura mexica, especialmente la muralista, se conoce de su calidad y de la costumbre de adornar las paredes de los templos con este arte pictórico. Sin embargo, este condicionante hizo que corrieran la misma suerte de los edificios que acogían las pinturas, la destrucción de los edificios las arrastró con ellos. No son muchos los ejemplos que quedan en la actualidad donde poder admirar las pinturas artísticas de los mexicas, pero entre ellas destacan un fragmento de un fresco en Malinalco, en un edificio contiguo al templo monolítico, en el que se puede observar la escenificación del dios Cazador y el guerrero Mixcóatl.

Otros de los ejemplos conservados son los encontrados en 1.964, en un adoratorio situado al norte del Templo Mayor. En sus paredes quedaron plasmadas varias representaciones de grandes rostros del dios Tláloc. En el arte mexica la pintura estaba estrechamente integrada con la arquitectura y la escultura, tanto la mayoría de los edificios como las esculturas estaban pintadas, independientemente del simbolismo que cada color tenía. Entre la gama cromática utilizada predominaba el rojo, pero también el amarillo, el azul y el negro, entre otros colores. Al margen de los soportes mencionados la pintura igualmente fue utilizada por los mexicas en otros elementos como en la cerámica o en los códices.

Orfebrería

Al contrario de lo que sucedió en otras culturas mesoamericanas, como la tarasca o mixteca, los mexicas no fueron muy dados a trabajar los metales, este material estaba considerado como un artículo de lujo y no fue muy popular, más bien exclusivo de las clases nobles. Entre los metales más utilizados estaban el oro y el cobre, no trabajado por mexicas sino por artesanos tepanecas, así como por purépechas y mixtecos traídos a Tenochtitlan desde sus regiones expresamente para tal finalidad.

Tampoco en este apartado orfebre quedan muchas piezas donde recrearnos, y aquí lo digo alto y claro, por culpa de los conquistadores españoles, que al igual que en la mayoría de los conquistadores en otros episodios de la historia universal pudo más el ansia de poder que el valor cultural, una condición que no parece ser exclusiva de ningún pueblo sino de la naturaleza humana. La mayoría de las obras de arte en esta expresión fueron fundidas y solo algunas escaparon de la destrucción. Paradójicamente, algunas de esas piezas que sobrevivieron al desvalijo  fueron enviadas por el propio Moctezuma II al emperador español Carlos V. En cuanto a las técnicas utilizadas, Sahagún nos dejó escrito que trabajaban el laminado o martillado, la técnica de la "cera perdida" y el repujado para las piezas decorativas.

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