martes, 3 de abril de 2012

Ciudades herederas de Teotihuacan (Xochicalco)


Xochicalco

El recinto arqueológico de lo que en su día fue la ciudad de Xochicalco, se sitúa ubicada geográficamente en el estado mexicano de Morelos, a sólo 38 km. de Cuernavaca. Una de las ciudades herederas de Teotihuacan, que en tan sólo 250 años como tal logró convertirse en una de las principales de Mesoamérica. Sin embargo, pese a su dominio sobre todo el Valle del Amacuzac y la extensa red comercial que consiguió tejer en tan relativamente corto tiempo, que llegaba hasta la zona maya, no pudo impedir su trágico y precoz declive.

La existencia y desarrollo de Xochicalco está relacionada directamente con Teotihuacan. Su apogeo tuvo lugar en el periodo Clásico Tardío, entre los años 650 y 900 de nuestra era, y para muchos arqueólogos está considerada como una ciudad híbrida entre Teotihuacan y Monte Albán. Xochicalco, que significa "En el lugar de la casa de las flores", fue construida sobre un conjunto de cerros de baja altura, lo que invita a pensar que fue ideada como ciudad-fortaleza, en la época de militarización mesoamericana. La Bodega, La Malinche y Xochicalco son los nombres de los tres cerros donde se levantó la ciudad, sobre una modificación del terreno que consistió en el nivelado del cerro que le da nombre a la metrópolis, en él se construyeron los edificios más importantes y en su ladera se levantaron casas y se conformaron terrazas para el cultivo.

Para algunos arqueólogos, como es el caso de Román Piña Chan, Xochicalco es la mítica Tamoanchan, la ciudad de los relatos prehispánicos, donde los sabios arreglaban los calendarios religiosos y civiles y donde surgió el mito de la serpiente emplumada, Quetzalcóatl. Unas estimaciones apoyadas en la existencia de la Pirámide de la Serpiente Emplumada y de las tres estelas que representan distintos aspectos de Quetzalcóatl. Se sabe que en el año 650 la ciudad vivió un acontecimiento histórico, fue sede de un congreso donde se reunieron los sabios provenientes de lugares lejanos buscando una unificación calendárica.

A la caída de Teotihuacan, Xochicalco se convirtió en el principal centro mercantil de la región debido a su ubicación estratégica, situada en el paso de las rutas del Altiplano Central con otras regiones más distantes como Oaxaca y Veracruz, por donde se traficaba con el algodón, cacao, piedras preciosas, plumas y obsidiana. También alrededor de esta ciudad existen muchas dudas, muchas teorías o hipótesis de cuales fueron las causas que la llevaron a un ocaso tan temprano, cuando reunía tantos condicionantes a su favor.

En cuanto a su creación y desarrollo, de una manera u otra, se le relaciona directamente con la gran urbe mesoamericana. Mientras que algunos investigadores plantean la posibilidad de que fue la propia población teotihuacana la que se trasladó a Xochicalco para ocupar el vacío político y económico sufrido por la decadencia de la capital, por otro lado, otras voces le dan la vuelta a la teoría para colocar a Xochicalco como una de las causantes del declive de Teotihuacan (junto con El Tajín, Veracruz, Cholula y Puebla), por arrebatarle el importante papel y convertirse en el centro económico y comercial de la región.

Una tercera teoría es la que plantea el investigador Enrique Nalda, quien opina que el proceso de militarización que sufrió la región al final del Clásico fue la causante de que las regiones cercanas se vieran acosadas, con el propósito de obtener de ellas los recursos que anteriormente se obtenían de manera inmediata. Esto aclararía en parte el por qué de la fortificación de Xochicalco y de su corta ocupación como centro urbano, que perdió su función principal cuando Teotihuacan dejó de significar un peligro potencial.

En cuanto a su repentino final, una de las opiniones más fiables es la del investigador Norberto Gonzáles Crespo, responsable de los trabajos de exploración del sitio arqueológico desde hace más de veinte años. Gonzáles crespo postula que el final de la ciudad fue particularmente dramático, víctima del fuego como lo fueron otras ciudades mesoamericanas como Teotihuacan y La Quemada, que se evidencia en dos hipótesis probables como causas del suceso.

Una de esas causas apunta a una disputa entre dos grupos de poder, mientras que la otra pudo deberse a una revuelta popular, o quién sabe, quizás fueron las dos a la par. En el caso de la primera hipótesis hay que situarse en un contexto caracterizado por la inestabilidad política y económica y la creciente militarización en el área mesoamericana.

La gran cantidad de carbón encontrada en el área central de Xochicalco, así como la mutilación y dispersión de esculturas y otros elementos sagrados, en contraste con los espacios habitacionales de las clases inferiores que se encuentran en su sitio, indican que muy probablemente hubo un gran incendio en el lugar al mismo tiempo que pudo generarse una rebelión popular. Las viviendas de las clases inferiores no muestran indicios de violencia, por lo que se supone que fueron abandonadas paulatinamente. Así mismo, la falta de joyas en la acrópolis entre la clase dominante, acostumbrada a ir adornada, confirma que hubo saqueo.

Xochicalco es una de las metrópolis mesoamericanas con mayor construcción por metro cuadrado, lo que supone que tuvieron que trabajar mucho, una mano de obra constante y ardua, y pagar muchos impuestos y tributos para levantar tanto en tan sólo dos siglos, lo que invita a pensar en un descontento generalizado. Paradójicamente, la ciudad fortificada ideada para defenderse de los enemigos externos, y a pesar de su rivalidad con otras ciudades de Mesoamérica como Teotenango, Cantona, Palenque y Copán, sucumbió por causas internas y en pleno apogeo, cuando tenía alrededor de 25 mil habitantes.


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1 comentario:

  1. Teoría núm. no se que.
    Vino una gran nave espacial, y cargo con toda la civilización. antes de que se destruyeran entre ellos mismos, como comenta.

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