lunes, 6 de febrero de 2012

El Clásico cultural del Centro de México (Teotihuacan IV)


Expansión

En el apartado expansionista de Teotihuacan también existe debate. La discusión se centra en la posibilidad militarista, si su influencia realmente constituyó un poder imperial, no así en la parte comercial y cultural, en este apartado no existen dudas. Ya fuese por una razón o por otra, por el sometimiento bajo control militar o por sus nexos comerciales, lo cierto es que estuvieron obligados a tener enclaves en otras regiones mesoamericanas. La necesidad de obtener materias primas y productos alimenticios hizo de los teotihuacanos un pueblo comerciante, cuyos lazos se extendieron desde Nevada, en los Estados Unidos, hasta Colombia, en América del Sur.

Mucho se ha hablado en cuanto a la existencia de un territorio puramente teotihuacano, una posibilidad en la que parece reinar el consenso, otra cosa sería cuales fueron los límites de ese supuesto territorio. La influencia teotihuacana fue muy extensa, muy variable, y entre todas esas zonas tan distantes siempre surgen discrepancias respecto a las discutibles influencias, a veces tan parecidas a la cultura del centro que invita a pensar en la probabilidad de que pudieran haber estado sometidas al control físico.

Este hipotético territorio teotihuacano comprendía el Valle de México, junto con la parte suroriental del estado de Hidalgo, en torno a Pachuca, y hasta Tulancingo en el noroeste. La hipótesis se basa en que en esta región no se encuentra una fusión cultural que marque lo autóctono de la zona y la influencia llegada de fuera, la única existencia son todos los rasgos típicos de Teotihuacan.

La cerámica que se producía en la zona teotihuacana fue uno de los objetos más rentables a la hora de comercializar con otros productos, de la que se han encontrado restos más allá de las fronteras estadounidenses y en la parte sur del continente americano. Así mismo, otros artículos elaborados con obsidiana, como herramientas (cuchillos, taladros, raspadores, etc.) y armas (dardos y flechas), también se comercializaron tan lejos como su bella cerámica.

Ante el gran auge poblacional y la necesidad de acaparar materias primas con las que satisfacer las demandas, es lógico que la actitud expansionista les llevara a controlar algunas regiones del Altiplano Central que por sus riquezas en determinados productos siempre fueron codiciadas. Como es el caso del actual estado de Hidalgo, donde se encontraban grandes yacimientos de obsidiana, en Otumba y en la Sierra de las Navajas, cercano a Pachuca, de los que se extraía el material con el que fabricar los objetos, tanto suntuarios como de culto y utilitarios, que resultaban tan importantes para el comercio y el desarrollo económico de la gran urbe.

De igual manera, lo mismo que ocurría con las regiones donde se encontraba la obsidiana, los yacimientos de caliza obligaban a ejercer un control inmediato sobre ellos, cerca de Tula. En esta región, en lugares como Chingú o el sitio 83, se han encontrado restos arqueológicos de antiguos asentamientos teotihuacanos que seguramente jugaban un papel relevante en el control del área y por lo tanto de su materia prima tan solicitada. Sólo hay que imaginar la gran cantidad de cal que necesitaba la gran ciudad como para hacerse la idea de la importancia de tener dicha roca bajo su control directo.

También el actual estado de Guerrero fue una región que estuvo bajo el control directo de la ciudad estado. La abundante existencia de piedras verdes en su suelo, a la que los teotihuacanos le otorgaban un gran valor simbólico, hizo de este territorio una necesidad casi imperiosa.

El control de las materias primas era sin duda una cuestión primordial para el comercio teotihuacano, que no se hubiese beneficiado de esa expansión de no haber sido por el control de las rutas comerciales que les permitían llegar con sus mercancías a los lugares más distantes. Entre estas rutas existía una muy definida que llegaba hacia el norte de la región totonaca en la Costa del Golfo, atravesando los sitios teotihuacanos de Tepeapulco y Huapalcalco, en Hidalgo.

Algunos puntos estratégicos no se pueden dejar en el olvido, como es el caso del Valle Poblano-Tlaxcalteca, en donde se levanta Cholula, la ciudad sagrada que tuvo un desarrollo contemporáneo a Teotihuacan pero que continuó su evolución más allá de la decadencia de la gran metrópoli. Cholula ocupó un lugar privilegiado en el paso hacia la región oaxaqueña y la Costa del Golfo. Entre los restos arqueológicos se han encontrado materiales y una arquitectura similar a la de Teotihuacan, pero que no se tiene por una relación de sojuzgamiento, si no que el intercambio comercial pudo cobrar aquí mayor importancia.

Así mismo Matacapán, en la región de Veracruz, ocupó una posición importante como punto estratégico en el paso hacia las regiones costeras. Los elementos encontrados en este asentamiento nos invitan a pensar que allí hubo un enclave teotihuacano. Arquitectura con talud y tablero, áreas residenciales con corredores y cuartos alrededor de patios, entierros flexionados debajo de los pisos, cerámica semejante a los de la urbe y la diferencia de un grado en la orientación de los muros en comparación con Teotihuacan, nos empujan a pensar en esta posibilidad.

La influencia de Teotihuacan también la encontramos en otros lugares tan míticos como Monte Albán, que llegó a tener una fuerte relación con la gran ciudad del Centro de México. La ciudad zapoteca tiene presencia teotihuacana a la vez que Teotihuacan también muestra los destellos de la cultura zapoteca en el barrio oaxaqueño. Monte Albán y Cholula fueron, junto a Teotihuacan, las ciudades más pobladas de la superárea cultural mesoamericana en el Clásico Temprano.

Otras regiones de Mesoamérica, como el Occidente de México o el Área Maya, también recogen presencia de la influencia teotihuacana. En la primera podemos comprobarlo en la arquitectura de Ixtépete, donde se aprecia el orden típico del talud y el tablero, aunque con unas características muy propias. En la región mayense lo evidenciamos en sitios como Acanceh en Yucatán; Tikal, Uaxactún y Kaminaljuyú en Guatemala; y Copán en Honduras.



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1 comentario:

  1. Pase un fin de semana increíble haciendo turismo en Teotihuacán visite el circuito arqueológico de Teotihuacán, Viajes en globos aerostáticos, Parque de atracciones, Balnearios, Restaurantes y mas

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