jueves, 26 de enero de 2012

El Clásico cultural del Centro de México (Teotihuacan)


Teotihuacan es la ciudad enigmática y mítica por antonomasia de Mesoamérica, esto tiene una mayor importancia si tenemos en cuenta que la superárea cultural está toda sembrada de ciudades rodeadas de mitos y misterios. La capital teotihuacana tiene en común con todas esas otras ciudades llenas de interrogaciones que cayó en decadencia, que desapareció, mucho antes de que los conquistadores españoles llegaran al continente americano. De haber sucedido la conquista anteriormente quizás tendríamos más información al respecto, como sucedió con otras culturas más recientes cuyas historias quedaron registradas en textos, pero con toda seguridad nos hubiésemos perdido todo el impresionante desarrollo cultural que llegaría después del esplendor y decadencia de esta ciudad mítica.

A pesar de ser posiblemente una de las ciudades posiblemente más y mejor estudiadas de la Mesoamérica prehispánica, no se han obtenido todos los resultados que se hubiesen deseado respecto a su cultura. Apenas se conocen datos sobre sus antiguos constructores, creencias religiosas o idioma, de la ciudad que fue epicentro de la cultura y el comercio de la antigua Mesoamérica. Esta gran civilización que llegó a dominar culturalmente el valle de México durante casi un milenio se reveló como una de las influencias culturales más importantes de las civilizaciones de América Central y Norteamérica. Teotihuacan fue una de las ciudades más grandes del mundo antiguo, superando en tamaño a la antigua capital del imperio romano, Roma.

Su localización geográfica se sitúa en el actual estado de México, en el Valle de Teotihuacan, a 48 kilómetros de la capital de la República Mexicana, México, la antigua capital azteca Tenochtitlán. La mítica ciudad se erigió en un lugar estratégicamente privilegiado, en la ruta más fácil entre la Cuenca y el Valle de Puebla. Por contra tiene el paisaje, árido, aunque por aquellos tiempos del esplendor teotihuacano no lo era tanto como lo es hoy. Nunca fue un suelo fértil, excepto en el área favorecida por brotes de agua.

Las dudas y el desconocimiento siempre alimentan debates sobre supuestas teorías, unas más lógicas que otras, y esto es lo que ocurre respecto al origen de los fundadores de Teotihuacan. Algunas versiones apoyadas en textos de la época colonial opinan que los autores fueron los toltecas, basados en el Códice Florentino que le atribuyó la autoría a dicho pueblo. Sin embargo, como podemos comprobar tolteca generalmente significa en náhuatl "artesano del más alto nivel", por lo que no siempre se refiere a la civilización centrada en Tula, Hidalgo. Pero al margen de esta más que probable confusión, la cronología sitúa el florecimiento de la civilización tolteca siglos después del fin de la cultura teotihuacana, lo que los aleja de esta posibilidad. Por otro lado están los estudiosos que aseguran que fue el pueblo totonaca los que realmente fundaron la ciudad de Teotihuacan.

Sea cual sea la tesis acertada la no confirmación mantiene el debate en vivo, a lo que ni siquiera ayuda en el esclarecimiento su origen étnico, que también tiene sus variantes, náhuatl, otomí, totonacas y otros grupos étnicos. De lo que sí se tiene evidencia es de que muchas de las personas que vivían en la ciudad eran de zonas de influencia teotihuacana, mixtecos, zapotecos, mayas y otros. En lo que sí parecen estar de acuerdo es en atribuir a Teotihuacan una realidad multiétnica y cosmopolita. La grandeza de esta ciudad tuvo parte de su éxito en las relaciones comerciales y de distinto índole que mantuvo con otros pueblos lejanos de la geografía mesoamericana. Los especialistas en el tema insinúan que pudieron tener alianzas políticas con Monte Albán (Oaxaca); que existieron posibles colonias teotihuacanas en Metacapan (Veracruz), Kaminaljuyú (Guatemala), Tingambato (Michoacán) y Altavista (Zacatecas); además de injerencias políticas en ciudades mayas como Tikal (Guatemala).

Al igual que el origen, la decadencia es otro de los misterios que Teotihuacan comparte con las otras grandes ciudades enigmáticas de la época prehispánica. Tampoco en este caso se explica cómo pudo suceder, ¿qué ocurrió para que todo el esplendor de aquella ciudad ideal se apagara? Nada se sabe de lo que pudo causar el abandono por parte de sus pobladores. Sin embargo, también en este aspecto existen supuestas teorías. Quizás las más creíbles son las que aseguran que pudo ocurrir por un cúmulo o conjunto de motivos y situaciones, desde el incremento de guerras, un detalle que se evidencia en el aumento del militarismo en el arte y objetos de la época, hasta la más que probable sobrepoblación y agotamiento de los recursos naturales.

Es fácil imaginar que una de las razones que propiciaron la decadencia de Teotihuacan pudiera haber sido la sobrepoblación, un suelo árido cuya fertilidad no producía el alimento suficiente para una ciudad que superaba los 100.000 habitantes. Aunque por otro lado y a pesar de esas carencias básicas, los teotihuacanos supieron desarrollar unas técnicas de cultivo que quizás pudieron haberle permitido cosechas suficientes para alimentar a toda la población. Algunos estudiosos, como es el caso de Sanders, proponen que entre estas técnicas se encontraban las chinampas en los pantanos del San Juan, la construcción de terrazas, el barbecho, y la ocupación de una parte importante de la población dedicada a la agricultura.

Entre sus cultivos estaban tres variedades de maíz, frijol negro, frijol ayocote, varias especies de calabaza, chile, jitomate, amaranto, quelites, tuna, y frutos como capulín, tejocote y zapote blanco. Recolectaban papas silvestres, tule, verdolagas y huizache. También la caza era importante y entre sus presas estaban las liebres, conejos y venados; de las aguas obtenían peces y algunas aves acuáticas; así como la crianza para el consumo de guajolotes y perros.


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