sábado, 14 de enero de 2012

Altiplano Central


Al área cultural denominada Altiplano Central se le conoce también como Centro de México. De todas ellas quizás la más conocida debido a la abundante fuente de información escrita que se realizó durante el siglo XVI, así mismo es también la más investigada arqueológicamente. En esta zona, desde muy temprano, se desarrollaron diversas culturas que desempeñaron un papel muy importante dentro de Mesoamérica.

Debido a su privilegiada situación geográfica y buenas condiciones climatológicas, el Altiplano Central ha tenido desde siempre un papel muy relevante en todas las influencias culturales que se dieron a lo largo y ancho del territorio de la superárea. No obstante, de la misma manera que influenció en otras culturas, también absorbió de otras corrientes culturales. La más temprana de todas esas influencias recibidas es la de la cultura olmeca, durante el primer milenio a. C. Poco tiempo después surgieron en el Altiplano Central algunas culturas que nacieron de sí mismas. Una de estas ciudades endógenas fue Teotihuacan, la ciudad precolombina más poblada y mejor planificada, una de las culturas más importantes de Mesoamérica que llegaron a influir en otras regiones más al norte, como Aridoamérica y Oasisamérica.

Cuando la decadencia consumió a la que los mexicas llamaron "ciudad de los dioses", Teotihuacan, otras culturas se asentaron en sus proximidades, y surgieron diversas ciudades que se consideran herederas de la cultura teotihuacana, durante el Epiclásico. Tales ciudades fueron Cholula, Xochicalco, Cantona, Teotenango, Cacaxtla y Xochitécatl. Ya en nuestra era, después de las invasiones toltecas, se fundó la ciudad que fuese capital del Imperio Azteca, Tenochtitlan.

La cuenca lacustre del valle de México es una de las regiones más significativas política y culturalmente de la región mesoamericana, pues aquí, entre los lagos y lagunas que la componen, en torno al lago Texcoco, crecieron ciudades tan importantes como Cuicuilco (en el Posclásico), Teotihuacan (en el periodo Clásico) y Tula y Tenochtitlan en el Posclásico.

No fueron fáciles aquellos primeros comienzos de los mexicas en el Valle de México, quién les iba a decir en 1.325, cuando se asentaron en aquellos territorios, que a la larga llegarían a ser el grupo dominante más fuerte de toda Mesoamérica. Un poderío que comenzó a fraguarse al siglo de su llegada, cuando Izcóatl liberó al pueblo mexica de manos de los señores de Azcapotzalco. En 1.430 quedó constituida la Triple Alianza (Texcoco, Tlacopan y Tenochtitlan). Fueron tiempos en los que los mexicas reescribieron la historia de su pueblo, cuando Izcóatl, por consejo de Tlacalael, mandó quemar los códices de la historia azteca. La Triple Alianza necesitó menos de un siglo para conquistar gran parte de Mesoamérica, con una característica muy especial, permitieron conservar a los pueblos sometidos su cultura y religión. En cuanto al Altiplano Central, las de la Triple Alianza fueron las últimas culturas antes de la llegada de los conquistadores.

Situación geográfica

El Altiplano Central está conformado por los valles de tierra templada a fría que se localizan en la parte meridional de la Altiplanicie Mexicana y en el norte de la cuenca del río Balsas. Su clima es templado y no existen corrientes de agua importantes que destaquen. Tampoco las lluvias son del todo abundantes, que se dan entre los meses de abril a septiembre. Esta ausencia del líquido elemento fue lo que motivó un desarrollo temprano de obras hidráulicas. Se canalizaron los ríos y se crearon sistemas de almacenamiento de agua de lluvia, en las acequias de las laderas de los cerros.

El territorio del Centro de México se compone fundamentalmente por cuatro unidades geográficas enlazadas entre sí, grandes extensiones de tierras fértiles. Al sur el Valle de Morelos; al oriente son los valles de Puebla-Tlaxcala: el Valle de Tolula en el occidente y en el centro la Cuenca de México. Sólo uno de estos valles, el de Morelos, se sitúa en tierra caliente, las otras tres unidades se localizan rodeadas de altas montañas que superan los 2.000 msnm, al norte del Eje Volcánico.

La séptima parte de la superficie de la Cuenca de México que estaba compuesta de lagos y pantanos, su temperatura benigna, la buena calidad de sus suelos aluviales, sus bosques, la diversidad de sus ecosistemas y su posición central en el territorio, propiciaron un importante desarrollo cultural que tuvo un gran protagonismo en toda Mesoamérica. Desde mucho antes de la aparición de la agricultura y su desarrollo, ya existían en la Cuenca comunidades de vida sedentaria que vivían de la recolección y la caza en las orillas de los lagos.




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