viernes, 27 de mayo de 2011

Cultura olmeca ( I )


La cultura olmeca fue una de las más importantes que se desarrollaron no sólo en Mesoamérica sino en todo el continente americano. Su cronología se registra entre los años 1.150 a. C. y 400 a. C., durante el Preclásico Medio, y aunque se han encontrado restos arqueológicos olmecas en otras zonas de la geografía mesoamericana, su área nuclear o zona metropolitana es más limitada dentro de la subárea llamada Costa del Golfo. El etnómino olmeca tiene su origen en la lengua náhuatl, significa "habitantes del país del hule", es decir habitantes de Olmán o de la tierra del hule; con este nombre es como se les conocía a los habitantes de la región en el Posclásico. Olmeca uixtotin es el término con el que los conocemos y que significa "gente del país del hule" o "los que viven al borde del agua salada", y fue utilizado por los mexicas para nombrar a varios pueblos de diferente afiliación étnica que habitaron la región de Veracruz y Tabasco. Es fácil de entender si descubrimos que en estas zonas se extraían el látex de los árboles "castilla elástica", un tipo de caucho. Se desconoce cuál es la ascendencia étnica de este pueblo y aunque existen varias hipótesis al respecto no se ha aclarado a ciencia cierta cuál es su afiliación.

Son muchos los historiadores que reconocen a la cultura olmeca como la madre de las culturas o civilizaciones mesoamericanas, como Alfonso Caso, quien la denominó la "Cultura Madre". Sin embargo, no están claros los cauces, el origen del proceso que desembocó en el estilo artístico que los caracteriza y los define con esta sociedad, ni siquiera hasta qué punto todos los rasgos culturales encontrados en las zonas arqueológicas pertenecen o son creación de los olmecas. Sí se conoce que algunos de estos rasgos tienen de procedencia un lugar determinado y que primero pudieron haber aparecido en Chiapas o en los Valles Centrales de Oaxaca. Así mismo quedan los interrogantes pendientes de aclaración en los numerosos sitios asociados a los olmecas en la Depresión del Balsas, en el centro del estado de Guerrero. De todas maneras, independientemente de cuál haya sido el origen de esta cultura mesoamericana, lo cierto es que la red de intercambios comerciales entre distintas zonas de la superárea contribuyó a la difusión de muchos elementos culturales que se identifican con esta cultura.

Zona Geografía

Sobre la localización geográfica olmeca, la arqueología nos muestra una zona de unos 12.000 Km. cuadrados de extensión. Su zona metropolitana queda marcada al sur de Veracruz en Tres Zapotes, Cerro de las Mesas, San Lorenzo-Tenochtitlan y al norte de Tabasco en La Venta. Los olmecas tenían como límite de su área nuclear: al norte el Golfo de México; las primeras estribaciones de las sierras al sur; al oeste el río Papaloapan y al poniente la cuenca Blasillo-Tonalá. La región se caracteriza por su alto índice de humedad y por sus lagos, ríos y pantanos. Su clima es tropical y de torrenciales lluvias, lo que provoca que sus tierras sean regadas, e inundadas en épocas de lluvia, por caudalosos ríos que bajan de las estribaciones de la Sierra Madre de Oaxaca y la Sierra Madre Oriental, como el Coatzacoalcos, San Juan y Tonalá. Se sabe que en épocas precolombinas esta región estuvo recubierta por una espesa selva tropical que ha sido modificada ampliamente por la acción del hombre en la actualidad.

El área selvática donde vivían los olmecas era a su vez el hábitat de numerosas especies de animales que actualmente están en peligro de extinción en el territorio mexicano, entre ellas el jaguar, aves de hermosos plumajes como el quetzal y la guacamaya; reptiles de diversas especies y mamíferos como el jabalí y el tapir. Sus suelos son ricos en humus y en petróleo, que brota casi a flor de suelo. Sin embargo, cuesta creer que otros materiales que fueron imprescindibles para realización de objetos característicos de la cultura olmeca no se encuentren en la región. Es el caso de la obsidiana, el jade, la serpentina y el cinabrio, que tuvieron que traerlos de otras partes de Mesoamérica. Hay que hacer un esfuerzo de imaginación para comprender el nivel organizativo que tenían para trasladar, sin animales de carga y sobre un suelo cenagoso, los enormes monolitos que pesaban decenas de toneladas. Más si nos paramos a pensar que la piedra sólida, el basalto y otras rocas volcánicas, la obtenían de las canteras de la Sierra de los Tuxtlas, conocida también como Sierra de Santa Martha o San Andrés, a más de 100 Km. de distancia de los centros políticos como San Lorenzo y La venta. Esta ausencia petrea en el suelo del área nuclear olmeca determinó que se desarrollara poco la arquitectura, es la razón por la que hoy lo que nos queda son terrazas y túmulos de los edificios olmecas, que construyeron con ladrillos, lajas y tierra apisonada.

Ubicación cronológica

Sobre los olmecas son muchos los puntos oscuros que quedan por aclarar, problemas por resolver que se presentan a la hora del estudio, entre estos interrogantes están el establecimiento de su cronología en la zona. Esto se debe a que, aunque se sabe que los olmecas ocuparon la región a partir del 1.500 a. C., las cronologías que se utilizan en distintos puntos o lugares de ocupación presentan grandes discrepancias entre sí. En los apartados de la cerámica y la construcción, los estudios que se llevaron a cabo en diferentes sitios dan como resultado diferentes secuencias de ocupación, como es el caso de San Lorenzo. Aún así, la presencia humana en la región olmeca queda refrendada por la existencia de pruebas en la ribera del río Bari, eran grupos que se dedicaban a la caza, la recolección y la pesca, y su cerámica corresponde al periodo 1.700-1.400 a. C. Es muy probable que fueran grupos que provenían del Istmo de Tehuantepec y los mismos que construyeron el centro ceremonial de San Lorenzo, 1.500-1.150 a. C. La civilización olmeca duró cerca de siete siglos y medio, ese fue al menos el tiempo de máximo esplendor. Durante este tiempo se construyeron la mayoría de las colosales cabezas pétreas y sus centros ceremoniales más importantes, tuvo una amplia expansión por el territorio y una importantísima influencia en otras regiones y culturas de Mesoamérica.

lunes, 16 de mayo de 2011

Subáreas culturales mesoamericanas: Costa del Golfo


La subárea llamada Costa del Golfo era conocida en tiempos prehispánicos como un lugar único, paradisiaco, por su abundancia y fertilidad. Los primeros escritos en los que se recogen las bondades y diversidad de este territorio datan del siglo XVI, de manos de los frailes que por entonces la nombraban como Tlalocan, que significa "Tierra de riqueza y paraíso terrenal". También, y al margen de esta definición, era conocido el sitio por "El Principio del Origen de la Vida", esto se debía a la generosidad de la naturaleza con esta subárea, a la que dotó de ríos, lagunas, manglares, zona semiárida en el centro del estado de Veracruz, volcán en el macizo montañoso de los Tuxtlas y hermosos paisajes con la Sierra Madre Oriental como protagonista de fondo.

La Costa del Golfo no se limita solamente a la zona costera como su propio nombre indica, sino que se extiende a territorio de interior, además del estado de Veracruz, incluye parte del sur de Tamaulipas y del norte de Tabasco, y porciones de San Luis Potosí, Hidalgo, Querétaro y Puebla.

A lo largo de la historia de Mesoamérica y en todas sus épocas, esta subárea siempre fue centro de irradiaciones culturales, que a pesar de hablar diferentes lenguas compartían muchos rasgos culturalmente y tuvieron el mismo desarrollo social político y religioso. De todas ellas y quizás las tres más importantes, fueron la huaxteca, la totonaca y la olmeca, esta última considerada la madre de todas las culturas mesoamericanas. No obstante, habría que destacar la pluralidad étnica del territorio, ateniéndonos a la variedad ligüística que existía en la región cuando llegaron los españoles. Geográficamente, la Costa del Golfo se constituyó en una zona imprescindible para el intercambio de productos y el transito de personas. Un cruce de caminos que significó un terreno abonado para diversas influencias culturales, en el que el comercio jugó su papel relevante. Algunos de estos productos tuvieron una importancia a destacar, como el cacao y el algodón, tanto fue así que fueron utilizados como moneda.

Cuando nos referimos a estos grupos culturales tendríamos que pensar que, posiblemente, cuando los cronistas de la conquista los nombraban se referían más a sus territorios que a los grupos humanos en sí. La prueba está en los llamados olmecas xicalancas de Cacaxtla que nombraban los cronistas del siglo XVI, centro de México, en el Epiclásico, que nada tienen que ver con los olmecas del periodo Preclásico o Formativo.

Como ya apunté anteriormente en otros apartados, en lo referente a Mesoamérica son pocos los datos históricos que se tienen más allá de la llegada de los españoles, por distintas razones, porque no se ha conseguido descifrar en su totalidad otros idiomas diferentes al estilo del latín, como es el lenguaje de símbolos, y porque la arqueología no ha revelado aún toda la información que oculta, aún así, es ésta la fuente más fiable y en la que los investigadores se apoyan.

Referente a tiempos precerámicos, en Veracruz sólo se tienen datos provenientes de dos sitios arqueológicos. Uno de ellos es Santa Lucía, que se encuentra en la cuenca baja del río Tecolutla. De este lugar se han obtenido los datos más antiguos, en el llamado complejo Conchita, con fecha del 5.600 a. C. También en la fase Palo Hueco se ha conseguido información que va desde el 4.000 al 2.400 a. C. Las muestras arqueológicas de Santa Lucía consisten en lascas de obsidiana burdamente talladas, punzones, raederas y piedras rotas por el fuego. Estos hallazgos nos dicen que pertenecían a grupos seminómadas que seguramente vivirían de los productos de los ríos, los esteros y el mar, de pequeñas piezas de caza y de la recolección de frutos silvestres de temporada y raíces.

El otro sitio arqueológico es el conocido como Rancho Nuevo. Sin embargo, este lugar sigue sin excavar, por lo que la información recogida proviene de los utensilios encontrados en la superficie. Aún así, las investigaciones dieron con el hallazgo de un ajuar de artefactos similares a los encontrados en Santa Lucía, hachas de mano, raspadores, morteros, cuchillos, vasijas de piedra, buriles, puntas de proyectil de obsidiana, todas trabajadas por percusión y retoque, además de piedras rotas por el fuego. Todas estas piezas u objetos son semejantes o otros hallados en el Valle de Tehuacán, datados entre el 4.000 y 2.000 a. C. Al igual que los restos encontrados en Santa Lucía, los de Rancho Nuevo pertenecen a grupos seminómadas que vivían de la recolección, de la caza y de la pesca.

Así mismo, el sitio de Santa Lucía también representa a la Costa del Golfo en el periodo cultural del Formativo o Preclásico Temprano, en el que se encuentra la evidencia más antigua en la cuenca baja del Tecolutla. Este periodo cultural se caracteriza por el surgimiento de aldeas, por los asentamientos permanentes que dan paso al sedentarismo, por la aparición de la cerámica y el aumento del bagaje cultural.
















(Fuente informativa: Los Pueblos Mesoamericanos, Rosa Mayra Ávila Aldapa)

lunes, 9 de mayo de 2011

Periodos culturales mesoamericanos: Posclásico


El periodo Posclásico fue el último en el desarrollo independiente de la civilización mesoamericana, el que se podría definir como la etapa en la que la actividad militar cobra una gran fuerza. Sin embargo, culturalmente también tuvo una importantísima relevancia, fueron numerosos los cambios culturales ocurridos en este tiempo, fue el contexto en el que florecieron pueblos como los mixtecos, en Oaxaca; los tarascos en Occidente; los huastecos en el norte de la llanura del Golfo de México; los pipiles en América Central y los mexicas y toltecas en el Centro. A pesar de este relevo cultural, para algunos autores el Posclásico es el periodo que marca la decadencia de las grandes culturas mesoamericanas.

Cronológicamente, este periodo abarca desde el 900 al 1.521, año en el que comenzó la conquista española. Tradicionalmente, al igual que los otros anteriores, este periodo se ha dividido en distintas etapas, en este caso son dos, el Posclásico Temprano, del 900/1.000 al 1.200, y el Posclásico Tardío, del 1.200 al 1.521. En esta etapa, los gobiernos teocráticos fueron perdiendo fuerza en favor de los grupos guerreros y las clases militares que ocuparon el poder, que a su vez, medio siglo antes de la llegada de los españoles lo fueron cediendo a los pochtecas. Un grupo poderoso económicamente, comerciantes relacionados con la estructura nobiliaria, que acabaron por acaparar el poder político.

Al igual que en los anteriores espacios de tiempo, también en éste existen elementos característicos que marcan el desarrollo en la región. Algunos de estos avances son significativos, como la aparición de la metalurgia, que llegó importada desde Sudamérica, aunque el conocimiento de los metales no alcanzó un gran desarrollo en Mesoamérica; el cultivo de chinampas; las castas militares, las guerras floridas y la aparición del arco y la flecha como armas de guerra; los impuestos tributarios; y culturalmente aparecen los pictogramas, las primeras fuentes inscritas de la historia de México.

No obstante, si existe un elemento relevante por encima de otros en este periodo, sin duda, es la emigración. El desplazamiento de pueblos enteros en busca de otros lugares que le proporcionaran mejores condiciones de vida. Parece que mucha culpa de estas migraciones la tuvo el clima, que puso en verdadero peligro la subsistencia de los pobladores, lo que implicó el abandono completo de la región. Estos pueblos norteños, procedentes de Aridoamérica, Oasisamérica y la zona norte de Mesoamérica, provocaron a su vez el desplazamiento de otros pueblos que llevaban siglos asentados en el área nuclear mesoamericana; algunos de ellos llegaron incluso hasta Centroamérica.

Aunque la cronología mesoamericana varia en el tiempo dependiendo de las regiones, en este periodo es la caída de las ciudades-estado del centro de Mesoamérica en el Epiclásico lo que marca el comienzo del Posclásico. El Posclásico Temprano comienza con la hegemonía de los toltecas y Tollan-Xicocotitlan. El siglo XII, el que da comienzo al Posclásico Tardío, es el que marca el inicio de la llegada de los pueblos chichimecas, que se establecen en el valle de México al igual que los mexicas un siglo más tarde, en 1.325, todos ellos emparentados lingüísticamente con los toltecas.

Según nos dice Rosa Mayra Ávila Aldapa, en Los Pueblos Mesoamericanos, las representaciones visuales que nos llegan de esa época, así como los documentos del siglo XVI, describen órdenes de guerreros profesionales, ataviados en forma de animales feroces (águilas, jaguares, coyotes) que se agrupaban en torno a cultos religiosos propios y que se desplazaban a territorios extranjeros en calidad de mercenarios muchas de las veces. Fue una época en la que la carrera militar acarreaba prestigio y era el camino más corto para el ascenso social. El culto al dios Serpiente Emplumada, una de las potencias creadoras y héroe cultural de la mitología mesoamericana, estuvo asociada a la ideología militarista reinante por aquellos días, cuyo fuego divino creían portar los gobernantes de los nuevos regímenes. Tanto era así que algunos de estos gobernantes llevaron el nombre según eran conocidos, Quetzalcóatl en el Centro de México, Kukulkán en el norte de la península de Yucatán y K'ucumatz en los Altos de Guatemala.

De igual manera, las clases dirigentes se declaraban herederas de una ciudad mítica, también nombrada distintamente según la cultura, Tollan en nahua y Zuyuá en maya, es por esto que muchas de las capitales de la época se identificaban con este topónimo (Tollan-Xicocotitlan, Tollan Chollollan, Tollan Teotihuacan).

La mítica Tollan estuvo durante mucho tiempo identificada con Tula de Hidalgo, pero algunos autores lo ponen en entredicho y lo niegan. Como ejemplos: Enrique florescano la identifica con Teotihuacan y, por su parte, López Austin opina que es parte del imaginario religioso de los mesoamericanos. Otras de las características de estas clases dirigentes eran las alianzas entre las ciudades-estado afines a esta ideología zuyuana, de carácter militar y multiétnica, como fue la liga de Mayapán en Yucatán, o la confederación mixteca de Ocho Venado en la sierra de Oaxaca. Sin embargo, la caída de Tollan-Xicocotitlan supuso un duro revés para aquel sistema de alianzas que finalmente dio al traste con la disolución de la liga Mayapán, el Estado mixteco y el abandono de Tula.

Aunque los grupos norteños recién llegados estaban emparentados con los antiguos toltecas, su ideología era totalmente diferente. Los mexicas fueron los últimos en llegar y, bajo el dominio de los tecpanecas de Azcapotzalco, se establecieron en un islote del lago Texcoco. Fue el grupo que más adelante consiguió controlar gran parte del territorio mesoamericano, conformando un Estado unitario y centralizado, y que no encontró más que un rival en su expansión dominante, el pueblo tarasco de Michoacán, al que nunca pudieron vencer. Cuando llegaron los españoles, muchos de estos pueblos sometidos a los mexicas buscaron en ellos los aliados para librarse de las ataduras, pensando en la libertad.


lunes, 2 de mayo de 2011

Periodos culturales mesoamericanos: Clásico


Hacia el siglo III d. C. se consolida en Mesoamérica el proceso urbanístico que comenzó a fraguarse en la etapa anterior, en el Preclásico Tardío. En el periodo Clásico (200 d. C. - 900 d. C.) será Teotihuacan la que dominará el territorio mesoamericano durante la primera época, llegando a controlar las principales rutas comerciales, hasta el siglo VII, en el que comienza a decaer y a surgir otras culturas: la maya, la zapoteca y los centros regionales del llamado Epiclásico.

Esta época se considera la de mayor esplendor en la cultura mesoamericana, todas las artes, en especial la arquitectura y el urbanismo, se desarrollan junto al poder de las clases dominantes y son éstas las que disfrutan la incuestionable autoridad, la prosperidad del comercio, la importante evolución del calendario, la astronomía y la escritura. De igual modo, las características que comenzaron en la etapa anterior se afianzan en este periodo Clásico, como el aumento demográfico y la concentración de la población, la división del trabajo y su especialización, el aumento en la producción y por lo tanto el comercio de ciertos productos para el intercambio regional e interregional, la jerarquización de las aldeas, centros regionales y capitales protourbanas.

El periodo Clásico se divide en dos fases. La primera de ellas, que abarca desde el año 200 al 600 de nuestra era, se le conoce por el Clásico Medio. La segunda, el Clásico Tardío, va desde el año 6oo al 800/900. De la primera etapa, en la que Teotihuacan se consolidó como ciudad dominante, concentrando el 80% de los 200.000 habitantes de la cuenca del lago Texcoco, son los centros de Monte Albán, Tikal y Calakmul. Las ciudades correspondientes a este periodo cultural se caracterizaban por su composición cosmopolita y multiétnica, lo que implicaba la utilización de distintas lenguas y diferentes prácticas culturales dentro de los mismos núcleos urbanos.

En estas ciudades mesoamericanas, casi todas aliadas con Teotihuacan, las clases políticas intensificaron sus alianzas y fueron aumentando el poder sobre el resto de la población, una mayoría que estaba obligada a pagar tributo y a participar en la construcción de las obras públicas. El desarrollo del comercio, no sólo en territorio mesoamericano, también en Oasísamérica, y las nuevas técnicas agrícolas y novedosos sistemas de riego fueron la clave para el crecimiento de las ciudades.

En este periodo las artes alcanzan un refinamiento muy elevado, prueba de ello son los monumentos conmemorativos de los sucesos relacionados con los linajes de las tierras altas, llamadas estelas mayas. Así mismo, la arquitectura de Teotihuacan conseguía grandes avances en la arquitectura que se definió como estilo clásico, que se repitió y extendió por otras ciudades a lo largo de toda Mesoamérica. Estos mismos patrones arquitectónicos teotihuacanos sirvieron para otras culturas del posclásico, especialmente en Tollan-Xicocotitlan, Tenochtitlan y Chichén Itzá.

Otros avances culturales heredados de los olmecas, como el calendario y la numeración, fueron llevados a su máxima expresión por los mayas, al igual que la escritura, sobre la que otros pueblos desarrollaron la suya propia, como la cultura ñuiñe y la de los zapotecos de Oaxaca. La escritura se generalizó por todo el territorio mesoamericano, aunque su práctica quedó reducida a los sacerdotes, como actividad sagrada. El estudio de los cuerpos celestes, por su relación directa con la agricultura y, por lo tanto, con la base de la economía, se convirtió en un asunto de mayor importancia

El fin del periodo Clásico Temprano coincide con el declive de Teotihuacan y el florecimiento de otras culturas o centros de poder, también en la lucha por el control de las rutas comerciales. El Clásico Tardío o Epiclásico, no tuvo ningún protagonista dominante especialmente, más bien fue una etapa fragmentada políticamente. La incursión en el territorio de otros grupos de población de Aridoamérica y norteños, entre ellos los nahuas, provocó el reacomodo y el desplazamiento de los antiguos pobladores mesoamericanos hacia el sur. Otros pueblos del sur como los olmeca-xicalanca, terminarían por establecerse en el centro de México.

Por otro lado y en el área Maya, algunas ciudades como Tikal o Calakmul, que en otro tiempo fueron aliadas de Teotihuacan, participaron en la decadencia de la gran ciudad, emergiendo otros centros poblacionales como Palenque, Copán y Yaxchilán. Estas nuevas ciudades-estado estuvieron enfrentadas continuamente por el control del poder, librando sangrientas batallas que a la postre significaron el declive de la civilización maya clásica. Para el final de este periodo Clásico Tardío, muchas de las ciudades fueron incendiadas y abandonadas a la selva, después de haber abandonado la cuenta del tiempo en el calendario de Cuenta Larga.

Al mismo tiempo, en Oaxaca, Monte Albán conocía su época de máximo, aunque efímero, esplendor, que por motivos aún desconocidos lo perdió hacia el siglo IX. La misma suerte corrieron Teotihuacan, que fue incendiada y abandonada, y La Quemada. En el último siglo de esta etapa fue Lambityeco, en el valle de Oaxaca, la que atrajo el protagonismo.

La desaparición de Teotihuacan como eje de control, originó una fuerte inestabilidad política en el Altiplano Central. Hubo un tiempo de transición en el que los poderes regionales de índole militarista rompen la hegemonía impuesta por la metrópolis y se configuran algunas sociedades eminentemente hostiles. En este periodo último del Epiclásico y principios del Posclásico se desarrollaron ciudades como Xochicalco, Tula Chico, Cacaxtla, Cholula y Cantona.