lunes, 12 de diciembre de 2011

Subáreas culturales mesoamericanas: Occidente de México ( II )


En la región de Occidente no encontraremos culturas que en su día fueron constituidas como grandes estados. Salvo los purépecha o tarascos, la organización de estos pueblos se constituyó a un nivel inferior, en cacicazgos. Esto no significa que fuesen sociedades jóvenes en comparación con otras subáreas mesoamericanas, la presencia humana en la zona se remonta al Cenolítico inferior, la prueba son los hallazgos arqueológicos en forma de puntas de proyectil que se localizaron en Sinaloa, cuenca de Zacoalco y el territorio de huicholes en Jalisco. Al margen de este tipo de objetos, otros artefactos hallados en la región podrían datarse de fechas más tempranas aún, como son anzuelos, agujas o punzones, que se fabricaron con huesos de animales ya extinguidos. Los fósiles pertenecientes a los animales que vivieron en el Pleistoceno nos permiten imaginar la rica fauna existente en una etapa en la que la agricultura aún no había hecho su aparición como modo o sistema de supervivencia.

Los primeros cazadores recolectores convivían con una fauna muy diferente a la que actualmente nos encontramos en el territorio, grandes cérvidos, llamas, caballos, bisontes, mastodontes y mamuts se paseaban en grandes manadas, al tiempo que en ríos y lagos abundaban grandes lagartos y gliptodontes. Este era el hábitat en el que se desenvolvía el ser humano hace 12.000 años aproximadamente en el Occidente de México. También en las costas, esteros y marismas, los habitantes de esta región encontraron un alimento importante para su dieta, los bivalvos. Son frecuentes los llamados concheros, montículos formados por miles de cubiertas calcáreas, aunque hay que aclarar que no todos los concheros pertenecen a la época prehispánica, algunos se formaron durante la Colonia.

Las primeras influencias culturales entraron probablemente en el Formativo Temprano, alrededor del año 2.000 a. C. Para ese tiempo las corrientes culturales procedentes del Golfo de México llevaron consigo la primera agricultura, la elaboración de la cerámica y la talla de la piedra, dedicaciones en las que los olmecas ya contaban con un bagaje cultural importante. No obstante, que la primera influencia en llegar fuese la de la cultura madre, la olmeca, otras culturas también marcaron su paso en los prolegómenos de las culturas de Occidente. Al margen de la cerámica andina, también de esta región sudamericana se encuentra cierta influencia de la cultura Chavín, Perú, en las lápidas encontradas en el estado de Guerrero, así como en el uso de las terrazas de cultivo.

Estas claras influencias culturales que defienden muchos historiadores se basan en la teoría que deja abierta la posibilidad de una corriente migratoria procedente de América del Sur a través de la Barra de Zacatula. Estos primeros grupos humanos, que fueron mezclándose con los primeros cazadores recolectores, tuvieron como primer destino Nayarit, donde se establecieron para más tarde adentrarse en Jalisco, Michoacán y Guanajuato, Colima y algunas partes de Guerrero y Zacatecas.

En lo referente a sus enterramientos, la costumbre de construir sus tumbas también se extendió por la región. Su peculiar forma de construirlas, labradas de tepetate, de pozo y cámara adyacente, llegó hasta finales del Preclásico. A las estancias mortuorias se llegaba a través de un pozo estrecho, que a su vez, cuenta con pequeños túneles por los que se penetra a una o varias cámaras donde descansan los difuntos caciques, entre ofrendas en formas dispares: objetos de piedra y barro como metates o vajillas, estatuillas zoomorfas y antropomorfas, etc.

El Clásico Tardío deja ver la aparición de rasgos teotihuacanos en el desarrollo de las culturas de Occidente, que se manifiesta en la cerámica decorada con colores embutidos, como las lacas de Uruapan (conocidas por cloisonné) o las ánforas de Juquila, Michoacán. El estudio cultural del Occidente de México se ha llevado a cabo geográficamente, teniendo en cuenta los actuales estados, sin embargo, el estudio de la cerámica nos permite analizar sus culturas específicamente, como Capacha, Chupícuaro o Aztatlán.


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1 comentario:

  1. Hola, me parece información muy buena pero no sé si me pudiera enviar las fuentes en las que se documentó. Gracias y felicidades.
    Mi correo es lauracastro05@gmail.com

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