martes, 13 de diciembre de 2011

Cultura Capacha ( I )


La información a nuestra disposición sobre la cultura Capacha de Colima y en otras partes del Occidente indica que la gente que dejó los restos de esta cultura llegó de afuera e introdujo en este lugar y en gran parte de Occidente, anteriormente habitada sólo por gente que vivía de la caza y recolección, una nueva forma de vida más sedentaria, basada en el cultivo de ciertas plantas domesticadas como el maíz, el frijol y la calabaza. -Joseph B. Montjoy, "Capacha: una cultura enigmática del Occidente de México".

El núcleo central de la cultura Capacha se sitúa a seis kilómetros al noroeste de la ciudad de Colima, en el estado mexicano del mismo nombre, aunque su radio se extiende entre la Sierra de Jalisco y el valle de Colima. Una zona donde nueve sitios arqueológicos tienen relación con el complejo Capacha. Elementos de la cultura Capacha se han encontrado en Nayarit, Jalisco, Sinaloa, Guerrero, Morelos, Michoacán y el estado de México. Fue la primera con rasgos complejos que se desarrolló en la región, aproximadamente entre los años 2.000 a. C. y 1.200 a. C. El nombre de esta cultura le viene dado por la arqueóloga estadounidense Isabel Truesdell-Kelly, quien en 1.939 la descubrió mientras realizaba unas excavaciones en la zona de Colima.

Al tiempo que se desarrollaba la Capacha también lo hacían otras culturas importantes de Mesoamérica, como El Opeño, en Michoacán, y la primera fase de Tlatilco, en el valle de México. Su seña de identidad más importante, la cerámica, se extendió por toda la costa del océano Pacífico, entre los estados de Sinaloa, por el norte, y Guerrero, por el sur. También son de suma importancia los entierros que Gordon F. Ekholm descubrió en Guasave, Sinaloa.

La relación cerámica existente entre los tipos rojo zonal y rojo guinda/crema, o las semejanzas entre las estatuillas encontradas en los complejos arqueológicos de Capacha y El Opeño, revelan que existió una relación cultural muy cercana. Así mismo, los restos cerámicos hallados en la zona de Tuxpan - Tamazula - Zapotlán vienen a corroborar esta teoría de acercamiento entre las dos culturas. Como sucede también en otros lugares de Jalisco, donde fueron descubiertas tumbas de tiro semejantes a las de El Opeño con vajillas tipo Capacha en su interior. Las estimaciones sobre estas dos culturas, referentes a que recorrieron un desarrollo cultural de la mano, a la par, se acentúan cuando salen a relucir datos suficientes como para certificar que sus influencias y relaciones culturales tuvieron contactos que se extendieron mucho más allá de sus límites territoriales, como Tlatilco en el centro de México (1.300 y 900 a. C.).

La personalidad de la cultura de Colima, y de otras de esta subárea mesoamericana, es tan clara que ha propiciado opiniones situándola como una de las culturas principales de Mesoamérica. Todos los arqueólogos reconocen a la olmeca como la cultura madre, sin embargo, el hecho de no haber encontrado nada teotihuacano o típicamente "mesoamericano" deja abierta la puerta a muchas conjeturas. Son evidentes las diferencias culturales entre lo "mesoamericano" y lo "occidente", sus costumbres, reflejadas en la cerámica que acompaña a los entierros de las tumbas de tiro, son las de una sociedad más libre e igualitaria, de carácter familiar y doméstico, nada que ver con las expresiones artísticas de otras sociedades mesoamericanas. Las excavaciones arqueológicas más recientes permiten conocer al menos dos raíces, tan antiguas como la olmeca.

Cronología cultural

La cronología de la cultura de Occidente en Colima queda dividida en siete fases, nombradas por los sitios donde se realizaron descubrimientos arqueológicos:

• Fase Capacha: (1.500 - 1.000 a. C.) En esta fase la cerámica se asociaba a ritos funerarios, con una vasija acinturada conocida como guaje o bule.
• Fase Ortices: (500 a. C. - 500 d. C.) Entre estos años surgen las tumbas de tiro y sus vasijas características son antropomorfas y zoomorfas.
• Fase Comala: (100 - 700 d. C.) Durante este tiempo la cerámica alcanzó su máximo desarrollo estético.
• Fase Colima: (400 - 600 d. C.) En esta fase comienza la cuenta atrás de la tradición en las tumbas de tiro y surgen las ciudades, cuyos planteamientos recogen plazas y montículos. Las figuras de piedra toman protagonismo y por el contrario la cerámica cambia belleza por utilidad.
• Fase Armería: (500 - 1.000 d. C.) El diseño de la cerámica se vuelve geométrico, más simple y lineal.
• Fase Chanal: (600 - 1.500 d. C.) Aparecen las influencias puramente mesoamericanas y ciudades semejantes a las del altiplano, como El Chanal, con elementos de piedra que representan a dioses. Comienzan a fabricarse artefactos de metal y las figuras de cerámica se elaboran macizas.
• Fase Periquillos: (1.000-1.500 d. C.) En esta fase el poder militar y comercial recae sobre tres señoríos, Alimán, Coliman y Cihuatlán-Tepetitango. La cerámica toma un retroceso y se vuelve tosca, con rasgos más estilizados y apariencia primitiva.

Aspectos culturales

El Occidente de México no destaca por grandes obras arquitectónicas, a esta región se le conoce culturalmente más por las "artes menores" que recogen los museos que por las visitas a los sitios arqueológicos. La cerámica, metalurgia, plumaria y lítica (ornamentos en piedras duras y conchas) es lo más destacado en su producción artística. Los aspectos culturales más importantes de la tradición Capacha se dividen en tres principalmente: La cerámica, las tumbas de tiro y las relaciones con América del Sur.

• Las características originales de la cerámica Capacha se basa principalmente en dos tipos específicos. Por un lado está el modelo, al que se le conoce como Bule, cuya forma es la de dos vasijas globulares apiladas una sobre la otra. El otro tipo de cerámica también consiste en dos vasijas globulares puestas una sobre otra, con la diferencia de estar interconectadas por dos o tres tubos. Una forma semejante a la tradición ceramista con asas de estribo de América del Sur.

• La cerámica de Colima y las tumbas de tiro están relacionadas entre sí directamente, pues principalmente se depositaban en su interior como ofrendas. La característica principal de estas cámaras funerarias representativas de esta cultura es que se accede a ella por un tiro, de ahí su nombre. Por lo general estas tumbas se hacían en tepetate, toba volcánica, cuya profundidad estaba condicionada a la dureza del suelo. A veces con escalones y otras veces con un conducto vertical circular con un diámetro entre 1,20 y 1,40 m., como acceso a una, dos o tres pequeñas bóvedas donde se depositaban las ofrendas que acompañaban al difunto. Estas ofrendas consistían en piezas de cerámica adornadas con diferentes motivos relacionados con la actividad que el personaje había llevado en vida, piezas de uso diario, de ornamentación y su nahual. Se sellaban con losas de piedra o metates y los tiros rellenados con tierra. Esta tradición se dio desde el Preclásico Medio hasta el Clásico Temprano, época en la que comenzaron a llegar grupos emigrantes provenientes del altiplano. También las tumbas de tiro tienen semejanza con otras encontradas en Colombia.

• Las similitudes entre las culturas de Colima y las de otros países lejanos de Sudamérica como Perú, Ecuador o Colombia revelan que existieron elementos comunes entre unos y otros. La vía marítima por navegación de cabotaje parece ser la más lógica, ejemplo de ello son las pruebas encontradas en la Playa del Tesoro, en Colima. Otro rasgo común que los relaciona son los nahual incluidos en las tumbas, cuyas figuras de varios animales son muy parecidos a los de la cultura mochica del Perú.


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