jueves, 13 de octubre de 2011

Cultura mixteca ( IV )


Arquitectura

La arquitectura mixteca no destaca por grandes y monumentales edificaciones, al contrario, sus aportaciones en este campo son relativamente sencillas. Hay que tener en cuenta que los edificios de Yugul y Mitla fueron construidos por los zapotecos bajo el dominio mixteco, la aportación arquitectónica de los mixtecos se basa en la decoración, lo que dio como fruto un estilo con rasgos de las dos culturas. Entre las decoraciones mixtecas destaca la realizada con grecas, con piedras recortadas y labradas con notabilísima elaboración. También sobre arquitectura cuentan mucho los códices, por ellos se sabe que sus templos se ubicaban sobre estructuras piramidales y que disponían de escalinatas. De la misma manera conocemos que los edificios civiles se construían alrededor de grandes espacios abiertos y que en su interior los departamentos habitacionales se sucedían en torno a patios. En cuanto a la calidad de las viviendas es prácticamente la misma que los zapotecos, las viviendas de los grupos sociales más bajos se construían con materiales poco resistentes, como el bajareque para las paredes y las hojas de palma para los techos. Los campesinos y las clases más desfavorecidas vivían junto a los campos de cultivo, alrededor del centro ceremonial.

La construcción de Yugul fue ideada como ciudad fortaleza y se cree que fundada por los mixtecos. En la parte central del recinto levantaron el palacio y la convirtieron en su centro administrativo-político, en el que sus edificios y la cancha del juego de pelota se entrelazan por amplias plataformas. De todas las construcciones del complejo, la más interesante sin duda alguna es el llamado Palacio de los Seis Patios que se levanta sobre un montículo de una extensión de 5.000 metros cuadrados, el que artificialmente nivelaron apoyándose sobre las rocas que se situaban en su parte norte.

La relación directa con Monte Albán, la que se supone sirvió de referencia, es clara. Muchos elementos arquitectónicos de la que fuera capital de los zapotecos tienen en Yugul sus similitudes, principalmente de la III fase. Al igual que en Monte Albán, se construyeron tumbas y altares decorados de la misma manera, con grecas formadas de mosaicos pétreos; murales pintados al estilo mixteco; palacios y edificios con la misma distribución de los espacios; canchas de juego de pelota. Una manera de construir que representa la transición hacia la arquitectura en Mitla, aunque se cree que esta ciudad fue contemporánea a Yugul, al menos en parte.

Mitla, por su parte, ofrece una belleza arquitectónica de gran solidez. Todo indica que estuvo ocupada en la misma época de Monte Albán I y también se cree que todavía estaba habitada cuando llegaron los conquistadores españoles, aunque su época de esplendor se sitúa mucho más atrás en el tiempo. Los palacios de Mitla muestran el esplendor de la cultura mixteca en la majestuosidad de sus salones, en las piedras ajustadas que se utilizaron para la construcción de sus muros, sin mortero y revestidos de piedras hermosamente labradas. Así como en los tableros que forman las millares de pequeñas piedras de colores que conforman sus grecas decorativas de dibujos geométricos o las enormes columnas monolíticas que sirvieron de apoyo al techo del vestíbulo principal.

La zona arqueológica de Mitla está formada de cinco grupos de edificios, junto a restos de viviendas, algunas tumbas y la fortaleza sobre el cerro. El Grupo de las Columnas es un cuadrángulo con un patio derruido que contiene un adoratorio central. Sobre una plataforma a la que se accede por una escalinata se levanta el edificio más importante, con un salón de 38 m. de largo por 7 m de ancho, en el que se levantan seis columnas monolíticas que sostenían el techo.

Al sur del Grupo de las columnas se halla otro espacio de forma cuadrangular conformado de grandes piedras cortadas con precisión que contiene un pórtico, debajo del cual se encuentra la entrada a una tumba decorada con grandes losas de piedra. Otra tumba cruciforme es la que se sitúa debajo del edificio del norte, con una columna monolítica que sujeta el techo del espacio mortuorio y a la que se le conoce por la Columna de la Vida.

El conocido por Grupo de la Iglesia tiene un cierto parecido al de las columnas, aunque conservado en peores condiciones, debido a que sus piedras se utilizaron para la construcción del templo católico.

Escultura

Las mejores esculturas realizadas por los mixtecos son de pequeño tamaño, talladas con virtuosidad y profusión en materiales como el hueso, madera, obsidiana, cristal de roca, jade, turquesa, ágata, amatista, ónice, amazonita y otras piedras semipreciosas, que servían para la realización de collares, pendientes y otras alhajas. También en este tipo de figurillas se representaban algunos de sus dioses e incluso figuras zoomorfas estilizadas como monos, conejos, y otros. El arqueólogo mexicano Alfonso Caso llegó a compararlas con las mejores tallas chinas por la exquisitez con la que estaban realizadas.

Sin embargo, los mixtecos destacaron sobre todo en el arte lapidario. Las estelas encontradas en localidades como Yucutia o Yucuñudahui, que al igual que en la cerámica, muestran las influencias que ejercieron zapotecos y teotihuacanos en su realización durante los periodos Preclásico y Clásico. Las estelas de Yucutia tienen un relieve tan bajo, tan poco trabajadas, que cuesta aceptarlo como bajorrelieve. En estas grandes piedras se inscribieron fechas y nombres calendáricos de personajes. También en Cerro de las Minas y Huajuapan se encontraron dinteles con símbolos ñuiñe que servían de adorno en grandes edificios.

En cuanto a escultura monumental no existen muchas referencias, no fue una técnica muy desarrollada por los mixtecos. Algunos ejemplos son el Monolito de Tututepec en Oaxaca y algunas losas de Tilantongo.

Lengua, escritura, códices y calendarios

Según Spores, el idioma que se hablaba en la región mixteca en el periodo Preclásico era protomixtecano, el tronco del cual derivan no sólo todas las lenguas mixtecas conocidas en la actualidad, también otras como la de los triquis, asentados en la parte meridional de la Mixteca Alta. Fueron los monjes dominicos, Antonio de los Reyes y Francisco de Alvarado, los encargados de la evangelización de Oaxaca, los que editaron por primera vez la gramática que se hablaba por aquellas tierras en tiempo de la Conquista. La variedad recogida tiene relación con la que se hablaba Yucundaa, la lengua franca de la región, conocida en la época como dzaha dzahui.

Los primeros datos que se tienen referentes al sistema de escritura que desarrollaron en el área mixteca corresponden a la Mixteca Alta y en el Preclásico Tardío, entre los siglos V a, C. - I d. C. Estos primeros indicios se realizaron en el sistema de escritura zapoteco, a partir del cual se originaron los diferentes sistemas empleados en el centro de la superárea allá por los periodos Clásico y Posclásico. Estas primeras inscripciones calendáricas son las que se localizaron en Huamelulpan, en algunos dinteles, y parecen corresponder a los nombres de dirigentes de la antigua ciudad mixteca. La escritura ñuiñe, cuyos símbolos se asemejan a la escritura zapoteca de Monte Albán, comenzó su aparición con el florecimiento de la Mixteca Baja en el periodo Clásico, sin embargo, esta semejanza complica la identificación de su área de difusión. Es en los albores del Posclásico cuando aparece el estilo Mixteca-Puebla, dentro de una corriente estilista, y con él lo hace la llamada escritura mixteca, básicamente pictográfica aunque con número importante de elementos jeroglíficos e ideográficos. La numeración era representada únicamente con puntos, de la misma manera que los mexicas y a diferencia de los mayas, que lo hacían con puntos y barras.

La otorgada autoría mixteca a sus códices se debe a Alfonso Caso, fue él quien se los atribuyó al pueblo Mixteco, después de mucho tiempo creyendo que pertenecían a las culturas maya y mexica. Los prehispánicos códices mixtecos conforman un importante documento de la historia mesoamericana, en los que se representan temas rituales, calendáricos y astronómicos, aunque también los hay que narran conquistas y los nombres de los caudillos que las realizaron. Estos seis libros o códices ricamente dibujados son en realidad ocho relatos histórico-pictográficos, elaborados en distintas épocas y por diferentes autores, muchos de ellos compuestos de una parte anversa y otra reversa que no constituyen una unidad. Entre los que se conservan actualmente cuentan: el Becker I y el Códice Viena o Vindobonensis que se hallan en Austria; el Nuttal, Bodley y Selden en Inglaterra y el Colombino, que se conserva en México.

Estos códices se realizaron en trozos de piel de vacuno curtida que se pegaron hasta formar tiras de diferentes tamaños, que van desde cuatro a doce metros de largo plegados a manera de biombo. La preparación del soporte consiste en una imprimación de cal blanca o estuco sobre la que se pintaron los símbolos con colores vegetales o minerales a base de agua, probablemente con pinceles de pelo de conejo, poniendo primero los colores negro, gris, azul, verde, amarillo, ocre, café, morado y rojo, delimitando las figuras al final con una línea negra.

Dos fueron los calendarios que desarrollaron los mixtecos, uno ritual y otro solar. El primero compuesto de 260 días y el segundo de 365. Semejantes al Pije de los zapotecos y al Tonalpohualli de los mexicas, aunque con ciertas diferencias respecto a signos que daban nombre a los años en cuanto al de sus vecinos zapotecos, que cambiaron por palabras mexicas.




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