martes, 4 de octubre de 2011

Cultura mixteca ( II )

Economía, política y sociedad

La diversidad de ambientes climatológicos de la Mixteca fue el condicionante clave para que sus pobladores desarrollaran una variedad determinada de cultivos agrícolas. La subsistencia del pueblo Mixteco se basaba en la agricultura, del mismo modo que el resto de pueblos de la Mesoamérica precolombina. Cuatro fueron los cultivos, con sus diversas variedades, los de vital importancia para la dieta de los mixtecos, chile, frijol, calabaza y el más importante de todos, el maíz. Sin embargo, esa riqueza climatológica les permitió otros cultivos como el algodón, que encontró el suelo y las condiciones propicias en los climas semitropicales de la Mixteca Baja, la Cañada de Cuicatlán y la Costa de Oaxaca. De igual manera sucedió con el cacao, aunque este último se desarrolló en zonas más húmedas.

No cabe duda que lo abrupto del paisaje mixteco supuso grandes problemas que superaron con ingenio, con terrazas artificiales, con la idea de ampliar la escasa superficie cultivable de la que disponían. Indicios de estas prácticas de cultivo se han encontrado en las laderas de las montañas que rodean algunos valles, como el de Tlaxiaco. Las terrazas artificiales, además de ampliar el suelo de cultivo, tenían un doble cometido tan importante como la propia tierra, era el de un mejor aprovechamiento del agua disponible. La agricultura ofrecía mejores condiciones en los valles entre montañas de la Mixteca Alta en comparación con las tierras de la Mixteca Baja y la Mixteca de la costa, que disfrutaban un clima más cálido y seco.

La práctica de nuevas tecnologías puestas en marcha por los mixtecos les permitió desarrollar una agricultura rentable. Las coo yuu (lama-bordo) o terrazas eran construidas con diques de mampostería que permitían conservar el suelo deslavado de los taludes de la montaña, lo que al cabo de 3 ó 4 años se obtenía la formación de plataformas que daba como resultado buenas cosechas de maíz. No obstante, las coo yuu requerían un mantenimiento especial para combatir a sus enemigos naturales, la erosión y el desgaste del suelo, lo que se combatía con el empleo del caliche, que se obtenía de las minas de la región. El sistema de cultivo de los mixtecos consistía en cortar o desmontar la vegetación original de las laderas de los montes y prenderle fuego, de esta manera los restos vegetales de la quema se convertían en el abono natural. Este sistema es el conocido por tumba-roza-quema. En contra, estas prácticas ocasionaron graves problemas ecológicos, la deforestación afectó a una parte importante del territorio, hasta el punto de ser uno de los suelos más erosionados de la República Mexicana.

Pero no sólo de agricultura se sustentaba la economía mixteca, también recurrieron a la pesca, la recolección de frutos silvestres y a la cacería para complementar su dieta y otras necesidades. Fueron pocas las especies de animales salvajes que se domesticaron en Mesoamérica, entre estos destacan el guajolote (Meleagris gallopavo) y el xoloitzcuintle, que aportaban la poca cantidad de carne que consumían los mixtecos. Es importante destacar la crianza de la cochinilla, un parásito del nopal muy apreciado por su intenso color rojo, que adicionalmente se desarrolló en la mixteca como un aporte complementario a la economía de la zona y que se utilizó como tinte natural en el textil. La incorporación a la amplia red comercial mesoamericana supuso para los mixtecos un importante despegue económico y social, y junto a la agricultura y la cochinilla, intercambiaban con otros pueblos materias preciosas y manufacturadas. Hay que tener en cuenta que los mixtecos se integraron como productores de minerales, especialmente de magnetita, desde fechas muy tempranas. Prueba del intercambio comercial quedó la cerámica Rojo sobre Bayo de Tayata (Mixteca Alta), que durante el Preclásico Medio se comercializó con los olmecas del Golfo de México.

La organización política de los mixtecos estaba fragmentada en numerosos pequeños estados o señoríos que a su vez dominaban otros pequeños territorios, en los que no siempre reinaba el entendimiento y los conflictos entre sí sucedían continuamente. Así mismo, la sociedad estaba dividida en dos grupos. Por un lado el grupo dominante constituido por los señores, caciques, sacerdotes, mercaderes y guerreros, los que disfrutaban del poder político y económico. El otro grupo lo componían el resto de la sociedad, artesanos, labradores y esclavos, que tenían la obligación de pagar tributo al grupo dominante.

La exploraciones arqueológicas que se han realizado dentro de Monte Albán han dado excelentes resultados que nos ayudan a imaginar las costumbres y forma de vida de los mixtecos. Al menos son 15 los barrios que se han estudiado y que nos han revelado que quizás vivieran en ellos igual número de linajes o grupos dedicados a diferentes ocupaciones o actividades productivas. En cada conjunto se han hallado de dos a cuatro montículos dispuestos en torno a patios. Al rededor de los conjuntos se situaban las terrazas de viviendas donde se cree vivían la mayoría de los mixtecos. Las terrazas, de las que se han encontrado más de 2.000, no tienen una medida determinada, algunas no miden más de 10 metros de largo por 5 de ancho y otras alcanzan los 300 por 100 metros. Es fácil de suponer que en relación al tamaño iría la calidad de las viviendas que se alzaban en cada una de las terrazas, así como a la prosperidad de sus habitantes, sin embargo, estas diferencias sociales en calidad y tamaño no alteraban el tipo de construcciones que seguían el mismo modelo.

Las características o patrón del modelo de viviendas se distribuían en una serie de habitaciones independientes que se comunicaban por un patio central de forma rectangular. La mayor parte de la población, entre el 96 y 98%, vivían en casas pequeñas o medianas que no sobrepasaban los 312 metros cuadrados de promedio, incluidos espacios techados y descubiertos. También los materiales tenían mucho en relación con el poder adquisitivo de quienes moraban en ellas. La más pequeñas se construían con muros de carrizo o bajareque y sus tumbas eran simples fosas que delimitaban con piedras o lajas. Por el contrario, las de mayor tamaño eran también las más sólidas y sus paredes se levantaban con adobes; así mismo sus enterramientos evidenciaban la jerarquía de la familia, en cuyas tumbas se encontraron mejores acabados y ofrendas. Las tumbas y las joyas fueron dos aspectos entre los que sobresalieron especialmente.

El pueblo mixteco era esencialmente guerrero, desde su creación fue una declaración hostil constante contra sus vecinos zapotecos, a los que poco a poco fueron desplazando hacia el sur. Fueron 500 años de conquistas continuadas hasta que a finales del siglo XV tomaron Mitla, la última ciudad zapoteca y la última porción del Valle de Oaxaca. Una característica especial de este pueblo es su condición de restaurador más que de constructor. El mérito de los mixtecos está en la reconstrucción de los lugares que ocupaban y en no destruir nada de lo que encontraban a su paso de conquista.

1 comentario:

  1. muy buena informacion me ayudo mucho espero que suguas haciendo mas de esto

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