sábado, 29 de octubre de 2011

Cultura maya ( III )


La decadencia y abandono de la mayoría de los centros importantes de las regiones central y sur estaba condicionada en gran parte por el declive del comercio que se perdía con la caída de las redes tradicionales y mermaba el poder económico, así como el prestigio de los gobernantes. A todos estos factores se le añadió la incursión en el territorio de grupos bárbaros del norte, que trajeron consigo más violencia y los sacrificios humanos a la región. Sin embargo, algunos centros como Caibal y Caracol parece que tuvieron una cierta continuidad, al tiempo que se establecieron pequeños asentamientos alrededor de los lagos del Petén. Por el contrario, algunos sitios del norte alcanzaban su mejor momento, como Uxmal, Edzná, Oxkintok, Labná, Sayil y Kabah.

El movimiento migratorio que se dio a finales del Clásico tuvo como destino la península de Yucatán, principalmente hacia la región del Puuc, en lugares como Uxmal, Kabah, Labná o Chichén Itzá. Es aquí, en este último sitio, donde la influencia tolteca se hace más fuerte entre los años 1.000 y 1.200, dando como resultado la fusión entre las dos culturas mesoamericanas. Aún así, la presencia tolteca no evitó que la región maya conservara su identidad, aunque sus cimientos o patrones culturales sufrieran importantes transformaciones por las nuevas condiciones políticas y sociales que se estaban dando y que compartirían con los pueblos del Posclásico. La última etapa de la historia prehispánica maya estuvo fuertemente marcada por la presencia tolteca, una etapa de militarización creciente similar a la del resto de Mesoamérica.

Al comienzo del Posclásico, la ciudad de Chichén Itzá, en la zona norte de las tierras bajas, tuvo un protagonismo como nunca antes. Una importancia que le vino de la mano del control que sobre ella tuvo el nuevo y agresivo grupo maya putún o chontal, que dominó militar y comercialmente la península de Yucatán. Por esta época, la ciudad de Cobá vuelve a resurgir con un aumento de su población, después del colapso sufrido en el periodo anterior, mientras que, por el contrario, otros lugares de las tierras bajas como Uxmal o Dzibilchaltún comienzan a decaer notablemente.

El último tramo del Posclásico, el Tardío, coincide con el comienzo de la decadencia de Chichén Itzá y el ascenso de Mayapán, así como de otros asentamientos de importancia: Tulum, Isla Mujeres y Cazumel en Quintana Roo; Lamanai y Santa Rita Corazal en Belice; así como Mixco Viejo en Guatemala. De la misma manera, otros asentamientos comienzan a surgir a las orillas de los lagos del Petén como Tayasal, Paxcamá, Macanché y Topoxté.

El comercio no ha sufrido cambios con respecto al periodo cultural anterior, se sigue desarrollando por la costa con la influencia del Golfo, por el contrario el patrón de asentamientos en el altiplano guatemalteco ha tenido sus variaciones importantes. La militarización que domina esa etapa hace que muchos de los centros importantes se construyan en lugares altos, buscando una protección natural, e incluso con refuerzos suplementarios, como Utatlán, Iximché, Mixco Viejo, Zaculeu, Chinautla y Chuitinamit. Estas ciudades eran controladas por grupos de señoríos con sus fronteras delimitadas, entre los que estaban los mames, cakchikeles, tzutuhiles o quichés, el grupo dominante. Sin embargo, la llegada de los españoles acabó con el poder de todos ellos, salvo con Tayasal, en el Petén guatemalteco, que resistió el ataque de los nuevos invasores hasta cerca del siglo XVIII.

No hay comentarios:

Publicar un comentario