jueves, 8 de septiembre de 2011

Subáreas culturales mesoamericanas: Zona Oaxaqueña


La Zona Oaxaqueña es una de las más importantes entre las subáreas culturales mesoamericanas, una de las más evolucionadas, destaca por su pluralidad, por su riqueza cultural y lingüística. El desarrollo de las culturas de la Zona Oaxaqueña se dio dentro de los límites que marcan el actual estado de Oaxaca, en una zona de unos dos mil kilómetros cuadrados, limitada por la Sierra Madre del Sur y el escudo o nudo mixteco. Se trata de un territorio sumamente montañoso que incluye una porción de la cuenca del río Balsas, caracterizada por su clima cálido y templado y su compleja topografía. La región se divide en tres zonas principales: las montañas, los valles y la costa.

Las sierras son el elemento principal de su horizonte, de su paisaje y de su historia, determinan el curso de los ríos e influye en su temperatura, así como en las lluvias, la vegetación, y por lo tanto en el desarrollo de los pueblos y pobladores que habitaron la región. La geografía oaxaqueña es rica y de gran variedad en cuanto a ecosistemas, que van desde las selvas húmedas y bosques tropicales semihúmedos, hasta las selvas secas, los bosques espinosos y los matorrales xerófitos. La costa ofrecen lagunas, esteros, dunas, playas y acantilados, con numerosos manglares; palmares, sabanas y matorrales en su vegetación. Son pocas las planicies que se encuentran en la Zona Oaxaqueña: los valles centrales de Oaxaca, las planicies semiáridas del Istmo de Tehuantepec y el Valle de Nochixtlán en la Mixteca Alta. Algunas de las ciudades importantes que florecieron en estas planicies fueron Monte Albán, Mitla, Zaachila, Dainzú, Yugul, Lambityeco o Hijazoo, entre otras.

La historia cultural de esta subárea tiene dos escenarios principales, el de la cultura zapoteca en el periodo Clásico y la mixteca en el Posclásico. Sin embargo, también otras culturas tuvieron su desarrollo en la zona oaxaqueña. Otros como los chinantecos, mixes, zoques, mazatecos o cuicatecos también habitaron la subárea mesoamericana. En la región de Oaxaca actualmente existen 16 grupos indígenas que hablan distintas lenguas. En primer término, la cultura zapoteca es una de las más antiguas y conocidas de Mesoamérica, que se desarrolló en los valles centrales de Oaxaca a partir de los cacicazgos regionales que controlaban la fértil tierra de cultivo de los pequeños valles de Etla, Tacolula y Miahuatlán. Prueba de la importancia cultural de la región es que aquí se recogen algunos de los primeros ejemplos de gran arquitectura en Mesoamérica, como el centro ceremonial de San José Mogote. Las estelas asociadas al Edificio de los Danzantes muestran una escritura y un calendario bastante desarrollados. Bernal apunta sobre estos dos aspectos que, sino el primero, fue de los primeros pueblos mesoamericanos en desarrollarlos. Cuando este centro ceremonial perdió la hegemonía en el valle pasó a manos de la capital clásica de los zapotecos, Monte Albán.

Desde Monte Albán, nos dice Covarrubias, se conoce el calendario y la escritura. La capital zapoteca se levanta impresionante sobre una colina cercana a la actual ciudad de Oaxaca. La región oaxaqueña es como una frontera, que toma y asimila elementos culturales tanto de los mayas como de los habitantes del altiplano mexicano. La caída de Teotihuacan, en el siglo VIII d. C., fue el condicionante que permitió el gran apogeo de la cultura zapoteca. La ciudad fue abandonada en el siglo X d. C. y su poder pasó a una serie de centros ceremoniales muy activos que se disputaban la hegemonía política en los valles: Mitla, Zaachila y Cuilapan.

Por otra parte, la región Mixteca se localiza al poniente de los valles centrales, con una orografía sumamente montañosa y de altitudes muy variables que sobrepasan los 3.000 metros sobre el nivel del mar. Sus climas son templado montañoso y trópico seco, con escasas lluvias y pocas corrientes de agua.

Aunque las capitales mixtecas no alcanzaron nunca la magnitud de sus vecinas zapotecas, la región mixteca es también una zona ocupada desde tiempos inmemoriales. Algunos núcleos poblacionales importantes como: Yucuita y Cerro de las Minas datan del Preclásico. Sin embargo, el mayor esplendor de la cultura mixteca se dio en el periodo Posclásico, cuando Ocho Venado, el gran gobernante mixteco, señor de Tututepec y Tilantongo, emprendió la campaña de unificación de las ciudades-estado mixtecas, que llegaron a ocupar los valles centrales de Oaxaca.

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