viernes, 2 de septiembre de 2011

Cultura huasteca ( III )


Religión y sexualidad

La religión de los huastecos va unida de la mano de la sexualidad desde el primer momento que comenzó a fraguarse esta cultura, esta característica religiosa parece que no tiene rechazo por parte de los estudios antropológicos realizados, aunque no se les puede calificar de libertinos, viciosos e inmorales, como hicieron ver desde Europa, desde que los cronistas españoles reflejaban en sus escritos los actos de escarnio que veían en algunas de sus costumbres.

Visto desde otro prisma más humano y menos fanático, como lo perciben y describen las fuentes históricas desde el contexto fundamentalista católico que se respiraba por aquellos días, la religiosidad huasteca tiene entre sus manifestaciones principales el culto a la fertilidad. Es muy probable que la diosa madre fuese Tlazoltéotl, creadora de la vida y la primera diosa sin imagen determinada, ni humana ni animal, a la que los mexicas adoptaron como diosa de la lujuria, de los placeres carnales, lo que demuestra que compartían con los españoles el mismo concepto inmoral sobre los huastecos, aunque también es verdad que pudiera ser por la influencia ejercida de los conquistadores.

Los elementos naturales como la lluvia, el viento, el sol y la luna también eran objetos principales de culto, costumbre que compartían con los chichimecas, quienes identificaban a los dos últimos como el padre y la madre de la naturaleza. Durante el Posclásico existieron muchas influencias, especialmente de los toltecas y de los mexicas, sin embargo, hay que valorar las que sucedieron al contrario en el apartado religioso, las deidades de origen huasteco que fueron integradas en el Altiplano Central. Los dioses huastecos son representados con un gorro cónico o copilli, es el caso de Éhecatl, el dios del viento, o Quetzalcóatl, la serpiente emplumada, Tlazoltéotl, Ixcuina y, aunque no se tiene con certeza absoluta, también pudieran se de origen huasteco Xipe-Tótec, dios de los orfebres, y Ometachtli, dios del pulque.

Las fuentes que nos llegan del siglo XVI recogieron de la mitología huasteca que sus antepasados tomaron su nombre de un héroe llamado Cuextecatl, que fue quien los condujo a la región. Los míticos relatos también cuentan que los primeros pobladores llegaron a la región de Pánuco cruzando el mar con embarcaciones, aunque sin precisar el lugar exacto desde el que partieron, para después caminar siguiendo la ruta que marcaba la Sierra Nevada y los volcanes hasta llegar a Tamoanchan. En este lugar se produjo un desarrollo cultural prolífico, fértil, que propició el invento del calendario y la escritura, además de conocer los adelantos de las antiguas civilizaciones. Pero como ningún líder es perfecto, al heroico personaje se le abrió una fisura por su punto más débil, el que le hizo caer de su simbólico pedestal. La afición al pulpe y a la embriaguez que producía su consumo en exceso le jugó una mala pasada que le llevó a perder el juicio y a desnudarse en público. Aquel acto reprobable obligó a su pueblo a regresar por donde habían llegado y asentarse en el Pánuco y su región. El mito de Cuextecatl da la consistencia necesaria a la creencia de que los cultos a Quetzalcóatl surgieron en la Huasteca.

Esta historia es la que parece dar explicación a la incidencia huasteca del culto fálico y a toda la sexualidad humana, así como la afición a la embriaguez, que tanto reprueban otros pueblos y especialmente los mexicas. Sin embargo, no todo era rechazo sobre este tema, también provocaba admiración a los mexicas que, dicho sea de paso, consideraban a los huastecos sus parientes lejanos. El ejemplo está en que una de las veinte fiestas anuales que tenían celebraba una ceremonia pública en la cual desfilaban individuos portando enormes falos a la manera huasteca.

A pesar de la fama de libidinosos, concupiscentes y crueles que marcó a los huastecos, el análisis cuidadoso de sus manifestaciones eróticas nos revela que no son más que rituales profundamente arraigados a la naturaleza humana. El culto a distintas partes erógenas del cuerpo no es exclusividad de los huastecos, son numerosas las culturas mesoamericanas que lo comparten. La mala interpretación por parte de los conquistadores del culto y los rituales, de lo que veían y de lo que creían ver, creó esta mala percepción de la realidad. Bernal Díaz del Castillo nos cuenta lo que escuchó de sus compañeros y de algunos indígenas informantes referente a sus costumbres: "Eran todos sométicos, en especial los que vivían en la costa y tierra caliente. (...) tenían excesos carnales hijos con madres, y hermanos con hermanas y tíos con sobrinas, hallándose muchos que tenían este vicio de esta torpedad; pues de borrachos no les sé decir tantas suciedades que entre ellos pasaban".




1 comentario:

  1. HOLA TE INVITO A CONOCER MAS, ACERCA DE LA CULTURA HUASTECA;
    josereyesnolasco@gmail.com

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