sábado, 20 de agosto de 2011

Cultura totonaca ( V )


Arquitectura

Si tuviésemos que elegir los elementos que con más consistencia identificaran a la arquitectura totonaca estos seguramente serían tableros con nichos y cornisas voladas, aunque existen otros detalles o formas de desarrollar la arquitectura que igualmente se podrían elegir como distintivos propios de la cultura arquitectónica de este pueblo mesoamericano, tales como los únicos intentos que se llevaron a cabo en toda la superárea de utilizar un colado para techar espacios interiores. La piedra y el mortero de cal eran los materiales que la constituían y en cuanto a colores: las cornisas y el interior de los nichos se solían pintar en azul turquesa y los taludes en distintos tonos de rojo. Entre los elementos decorativos se han hallado labrados que relatan victorias militares de la ciudad, y también es frecuente encontrar columnas de piedra arenisca, entre las que se encuentran varios troncos de cedro apoyando una cimbra de madera, por la que caminaban los pobladores. Para evitar que el mortero se adhiriera a la madera, entre la mezcla y la madera colocaban una franja de fragmentos de vasijas rotas sobre la que distribuían la carga. Así mismo, acostumbraban a colocar enramados entre la mezcla con el fin de aligerar el peso del techo; con el tiempo la grava de piedra arenisca fue sustituyendo a la piedra pómez de río, el motivo no fue otro que las superficies lisas y porosas que le daban estabilidad estructural al techo de mortero. Esta fue una técnica muy utilizada en la arquitectura totonaca, con la que se levantaron muchos edificios. Existen dos influencias claras en la construcción de los edificios de esta cultura, en el periodo Clásico fue la de El Pital, para más tarde concederle el relevo a la teotihuacana.

Con la técnica del "embarro" , tan simple como las paredes de carrizo recubiertas de lodo y una fino revestimiento de cal, comenzaron a surgir las primeras ciudades totonacas. Sus habitaciones se techaban con palma tejida y se levantaban sobre tierra apisonada o endurecida con el fuego. La piedra tallada también era utilizada en algunas escaleras, pero para tener una referencia clara sobre las construcciones totonacas es importante saber que, en El Tajín, el único edificio de piedra de la ciudad estaba construido sobre sillares de arenisca de grano muy fino; la piedra estaba colocada formando dos muros verticales paralelos, dos plataformas de tierra apisonada que dejaban un estrecho corredor en el que se desarrollaba el juego de pelota. En el Tajín Chico, tanto los pórticos como los techos de los cuartos de los últimos edificios se cerraron con cubiertas de mortero de cal. La únicas fuentes de iluminación y ventilación eran las puertas, los cuartos de los totonacas no tenían ventanas.

La revolución que significó la utilización de las columnas de mampostería supuso que los interiores se fueran ampliando al mismo tiempo que los nichos desapareciendo de los tableros, así como las cornisas se apoyaron sobre filas de columnas construidas con pequeños tambores de piedra arenisca. De igual modo, los interiores fueron superándose en altura gracias a los techos de mortero con acceso a los pisos superiores por escaleras interiores o por las fachadas. Al mismo tiempo que los edificios de piedra comenzaron a sumar protagonismo los espacios para el juego de pelota se fueron multiplicando y los nichos y las cornisas voladas se volvieron características de El Tajín. Sin duda fueron desafiantes a las leyes de la gravedad los arquitectos de El Tajín, usando morteros de magnífico soporte o desempeño, hasta se cree probable que usaran chapopote o asfalto con el fin de impermeabilizar los cimientos de los edificios. El protagonismo de la piedra fue reemplazando al barro, como sucedió en la reconstrucción de muchos edificios de Morgadal Grande, y los muros aplanados de mortero de arena y cal se pintaron con hermosos murales.

Por muy desafiante y atrevido a la resistencia que en principio pudiera aparentar los techos de cal y arena, la inexistencia de maderas que ayudaran a soportar la estructura los volvían vulnerables con el paso del tiempo y las apariciones de fisuras, por lo que se tenía que ampliar el número de columnas y resellar las grietas que iban apareciendo para evitar el calado de el agua de lluvia. El número de columnas existentes era determinante en el grosor del techo, que iba en aumento con el paso de los años debido a las reformas que se iban sucediendo. Para el año 1.300 las ciudades totonacas estaban prácticamente destruidas, las endebles construcciones se derrumbaban, la arena de los morteros se caía y la cal se había disuelto.

Los lugares de mayor importancia en la arquitectura totonaca son El Tajín y Cempoala. La ciudad de El Tajín, que se encuentra a 30 Km. de la costa del Golfo y a 200 Km. del puerto de Veracruz, recibió su nombre del dios totonaco de la lluvia y el trueno. La zona arqueológica se divide en dos secciones: El Tajín Grande, que es plana y se localiza al sur, y El Tajín Chico, localizado en la parte norte y presenta pequeñas columnas.

El Tajín Grande es el que recoge el edificio de mayor relevancia de toda la arquitectura totonaca, la Pirámide de los Nichos, nombre que le viene dado por los 365 nichos que posee repartidos entre los siete cuerpos del basamento piramidal, 364, y el de la entrada del templo. La coincidencia con el número de días del calendario anual alimentó la creencia de que pudieran haber servido para contar los días. La escalinata de la pirámide tiene una anchura de diez metros, limitada por transversales de caracol marino y símbolos relacionados con la creación y con el dios Quetzalcóatl.

El Templo de las Columnas y sus anexos es otro conjunto importante que acoge la sección sur. En ellas, en sus columnas, se pueden apreciar las figuras labradas que aún hoy se conservan y que representan las conquistas de el señor Trece Conejo, gobernante de El Tajín. En este templo se construyó un techo colado, la original solución arquitectónica totonaca de la que todavía se conservan algunos restos. Sin embargo, su originalidad no parece que la hiciera satisfactoria, pues acabaron por derrumbarse por su propio peso. También, en El Tajín Grande se encuentra otro monumento que tiene una base rectangular de 16 m. de frontal por 12.5 de fondo, y dos cuerpos, el primero formado por talud y tableros con nichos; dos juegos de pelota en la misma plaza, uno al norte y otro algo más pequeño al sur. Son 17 las canchas de juegos de pelota que se han localizado, algunos de ellos presentan relieves relacionados con el juego en sí y con aspectos rituales totonacas.

Para la construcción de El Tajín Chico se aprovecharon pequeñas colinas naturales que se nivelaron de forma artificial con relleno. El grupo de edificios que acoge corresponden al periodo Posclásico y entre ellos destaca la Plataforma A, un pedestal que sostiene una pequeña plataforma truncada en el centro de cuatro apartamentos de dos habitaciones cada uno. Este área habitacional, que pudiera haber sido destinada a las actividades de gobierno, estaba dividida en tres sectores o áreas. En el Área I se encuentra el Complejo de las Columnas o Palacio del Gobernador; el Área II reúne edificios que posiblemente tuvieron un uso político, religioso y comercial, y es aquí donde se encuentran un mayor número de canchas de juego de pelota. Respecto al tercer área, Jürgen K. Brüggemann dijo: "El Área III, fuera del centro propiamente, está poblada por complejos domésticos y casas-habitación, talleres y terrazas para la agricultura intensiva. Esta zona está subdividida por lo menos en cuatro o cinco barrios que pueden identificarse en el concepto de calpulli de la sociedad azteca, más al sur se abre el terreno hacia una planicie dedicada a la agricultura extensiva de maíz y frijol, principalmente".

La zona de Cempoala se encuentra a 32 Km. al noroeste de Veracruz y a pesar de las maravillas que de ella hablaban los cronistas, lo cierto es que las noticias es lo que más queda, lo que menos son ejemplos arquitectónicos, aunque también es verdad que quedan aún numerosos patios por excavar. Aunque se han descubierto asentamientos pertenecientes al preclásico, su época de mayor desarrollo fue durante el Posclásico, bajo la dominación azteca. La realidad de Cempoala son once grupos de ruinas que se les da el nombre de "sistemas" y cubren un área de 30 hectáreas. Existen varios basamentos piramidales con la sensación óptica de estar inclinados hacia atrás y basamentos circulares o combinaciones de rectángulos y círculos. Curiosamente, hasta ahora, en la parte explorada no se ha encontrado ninguna cancha de juego de pelota. La posición que ocupan los edificios está de acuerdo con la costumbre mesoamericana. El Templo Mayor, que incluye la Gran Pirámide, Las Chimeneas y otros edificios menores, es el conjunto a destacar. La historia cuenta que a la llegada de los españoles, estos quedaron fascinados creyendo que estaba construida con plata, por el estuco pulido que cubría la superficie de los edificios y que brillaba a la luz del sol.



3 comentarios:

  1. Muy interesante el artículo. A pesar que me interasa muchísimo la historia de México y leo sobre la misma hallé información que no conocía.

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  2. ME ENCANTA LA CULTURA MEZCALA X Q ES INTRESANT PERO LA Q + me FASINA ES LA MAYA,OLMEK,TOTONAK Y X ULTIMO LA ZAPOTK gnial!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! a y x cierto me llamo a.n.d.r.e.a pro me pueds dcir andy o la "ANILLOS" bueno asy me llaman en el colegio,tengo11 y ya tngo novio y c llama luis villegas carrillo haaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

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  3. que pedo con tu vida andrea?!

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