martes, 16 de agosto de 2011

Cultura totonaca ( IV )

Pintura

La pintura no es la expresión artística más conocida de la cultura totonaca, no obstante, esta característica no le resta importancia a este apartado artístico. Es a finales del periodo Clásico cuando aparece la pintura mural en el desarrollo cultural totonaca, que tiene su máximo exponente en los tableros de la Gran Pirámide de Las Higueras, localizada a un kilómetro de la costa en el municipio de Vega de la Torre, Veracruz. Estos murales, que se encuentran en el edificio conocido como Edificio de las Pinturas o Edificio 1, se estima que datan de entre el 600 y 900 d. C. y en distintas fases. Son 29 las superposiciones de pinturas encontradas en las que se utilizaron diversos colores: rojo, azul, amarillo, ocre, siena, blanco, verde, morado, naranja y rosado. Las figuras representadas, delineadas en negro, son personajes de diferentes clases sociales, sacerdotes, mujeres, esclavos, aunque los religiosos son los más abundantes y en diferentes actitudes: con grandes tocados y joyas o como divinos sembradores de maíz, representados formando procesiones. La creencia está en que este templo estuvo dedicado a Venus-Quetzalcóatl. Uno de los pocos murales que se conservan en la zona se encuentra en el pórtico del edificio 1, sus figuras simbólicas están dispuestas en secciones horizontales y fueron pintadas sobre fondos de color rojo, azul o verde.

Cerámica

Al contrario que en la pintura, la cerámica totonaca fue prolífica. La producción de los maestros ceramistas fue muy numerosa y de reconocida calidad artística, nos dejaron magníficas piezas consideradas de lo más representativo de la cultura totonaca. Las figuritas sonrientes son de una belleza verdaderamente impresionante y muestran el refinamiento logrado por esta cultura mesoamericana. Su elaboración, hecha parcial o totalmente en moldes, suelen medir entre 15 y 20 cm de alto y corresponden al periodo denominado Remojadas Superior; las características especiales de algunas de estas estatuillas es que servían también como silbatos.

Lo original de estas figuras de cerámica es que no tienen comparación con ninguna otra cultura o expresión artística de Mesoamérica; son únicas sus expresiones sonrientes y jocosas, con una acentuada deformación craneana, ojos alargados, mejillas abultadas y dientes limados. Sus forma de representarlas son diferentes, algunas aparecen decoradas con tocados, orejeras, collares y brazaletes, o con sus rostros pintados en blanco, crema y negro. Las caritas sonrientes también tienen su proporción de sarcasmo o ironía mordaz, son las que representan a la muerte, como la Muerte Sonriente o la representación de Mictlantecuhtli (el descarnado dios del inframundo) y la Calavera Sonriente. También la influencia teotihuacana se encuentra reflejada en el arte ceramista totonaca, es el caso de la escultura de barro del dios Huehuetéotl (dios del fuego).

La alfarería totonaca también tiene su característica especial que la identifica con dibujos de paneles de dioses y símbolos en colores rojo y café sobre crema o naranja. Las vasijas de Tecalí con ornamentación zoomorfa son una muestra representativa de la cerámica totonaca

Escultura

Según algunos eruditos, la cultura totonaca hubiera resultado de la concurrencia de aportes mayas y teotihuacanos, caracterizada, entre otras expresiones artísticas, por sus magníficos relieves decorativos de las divinidades de la lluvia y las aguas, a las que se ofrecían sacrificios humanos. Un elemento decorativo que se encontrará con frecuencia es la greca en cadena llamada "jícara humeante, o vaho de los dioses "Xicalli Coyutli. En la ciudad de El Tajín se hayan 17 juegos de pelota y elementos únicos de dudosa interpretación como las "hachas, yugos y palmas", objetos de uso ritual probablemente relacionado con el juego de pelota.

La piedra y el barro son los materiales principales que utilizaron los totonacas para la realización de sus esculturas, yugos, hachas, palmas, candados y rieles, que constituyen un testimonio evidente en la destreza técnica y de la creatividad de sus maestros.

Los yugos reciben este nombre por su forma en herradura, han sido interpretados como representaciones en piedra de los gruesos cinturones que formaban la principal protección de los jugadores de pelota. Muchos de estos yugos están decorados con bellas ornamentaciones, especialmente de animales, cuyos cuerpos se adaptan a la forma de la herradura, abierta o cerrada. Objetos parecidos, aunque lisos, se han encontrado en El Salvador y Guatemala.

De igual modo, las hachas son representaciones de objetos rituales usados por los jugadores de pelota; se asemejan a la forma del filo de un hacha, redondeado por sus bordes, delgadas y convexas mayoritariamente, y así mismo decoradas con humanos o animales.

Las palmas son las reproducciones en piedra de las pecheras protectoras que utilizaban los jugadores en el juego de pelota sujetas a sus gruesos cinturones o yugos, sus formas recuerdan vagamente a las de las hojas de palma; sus esculpidas decoraciones abarcan un amplio abanico de formas y motivos diferentes, muestran figuras geométricas, figuras humanas o partes del cuerpo humano, escenas de sacrificio, músicos, flechas, aves y reptiles. La piedra volcánica dura y quebradiza es también la elegida para la elaboración de estas representaciones, que miden 2,5 cm de alto, aunque las hay de dimensiones mucho mayores.

Aunque son más excasas las piezas encontradas llamadas rieles y candados, al igual que los yugos, hachas y palmas, son representaciones de los objetos o piezas de lo que se supone estaban formadas las vestimentas o atavíos propios de los jugadores para el desarrollo del juego de pelota. El uso de los rieles estaba en las manos, para el golpeo de la pelota; generalmente, se representan con la parte superior curva, con una cresta lisa al centro y dos dentadas en las orillas. Los candados tienen forma semicircular, con el cuerpo aplanado, y su uso al igual que los rieles estaban en las manos.

Las esculturas también nos sirven de referencia para conocer qué tipo de vestimenta usaban los totonacas. Las piezas encontradas entre el río Cazones y Papaloapan visten prendas al estilo taparrabos sostenidos por una faja o ceñidor, joyas tipo collares, brazaletes, narigueras y orejeras muy elaboradas. Las figuras femeninas tardías aparecen ataviadas con enredos y quexquémitl decorados y huipiles con motivos geométricos. Las representaciones masculinas casi todas llevan un fleco sobre la frente, en cuanto al peinado de las mujeres llevaban el pelo largo y suelto sobre los hombros. Bernal Díaz del Castillo dice que los atuendos de los totonacas eran muy diferentes de los usados por los indígenas del altiplano, que las clases altas eran las únicas que podían usar el algodón y los demás vestían prendas tejidas con fibras de henequén.

8 comentarios:

  1. Me sirvio para mi tarea, Gracias por tu aportación a internet.:D

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  2. Super completo, Gracias! (;

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  3. gracias por tu intelecto x3

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  4. gracias por thu información me sirvió para mi tarea de arthes

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  5. ¡sssss! ¡hasta que alguien tiene lo que quiero! ¡Demonios hombre! ¡gracias eh? Ojalá tengas placer toda la semana, te lo desea MarceMcArios!!! Chido!

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  6. Deberían añadir una fe de erratas en la que hagan la observación de que la pintura con la que se ejemplifica aquí a la cultura totonaca es en realidad una parte de los murales de Bonampak, correspondiente a la Cultura Maya.

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    1. Gracias por la observación. Queda rectificada la errata. Saludos.

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