lunes, 18 de julio de 2011

Cultura olmeca ( VI )


Escultura

La esencia del arte olmeca la podemos encontrar principalmente en la escultura y en el cincelado de piedras, los dos campos artísticos en los que destacaron por encima de otros. El modelado tridimensional y los relieves son las expresiones más importantes en la cultura olmeca. Sus esculpidas figuras presentan curvas y detalles anatómicos suaves en planos lisos, donde elementos como la vestimenta se muestran delineados nítidamente en basalto, jade, jadeíta, serpentina y otras piedras.

La gran expresividad que muestran las piezas escultóricas olmecas deja ver la virtuosidad de sus maestros, que mediante las técnicas empleadas consiguieron un resultado insuperable en Mesoamérica. De todos los motivos representados hay un elemento dominante que se identifica en muchos de los estudios iconográficos, la figura del jaguar o "ser-jaguar" y que en ocasiones se representan de diferentas maneras. A veces estos rasgos aparecen como monstruosos y otras, por el contrario, se muestran humanizados en distintas etapas o edades, unas como adulto y otras con rasgos infantiles. Son muchos los historiadores que vuelcan sus cauces de investigación en estas representaciones felinas y en otras llamadas de "dragón", cuando se trata de establecer la existencia de distintas deidades relacionadas con las clases gobernantes.

Lo más llamativo de la escultura y el modelaje olmeca es la madurez con la que se exhiben. Según Jacques Soustelle: "La seguridad del trazo, la ausencia de toda vacilación, de desviación o de ranura son testimonio de una maestría absoluta, así como la perfección de los espejos de hematita". La perfección y delicadeza de los acabados se encuentran tanto en enormes monolitos de varias toneladas de peso como en pequeñas y sencillas piezas o figurillas de cerámica."

La simbología escultórica olmeca la podemos catalogar en diferentes grupos, que van relacionados en sí con un tema en concreto. Estos iconos se representaron en relieves y esculturas de bulto principalmente en jade, basalto y serpentina.

De toda la cultura olmeca, lo más representativo o más conocido son sin duda sus monumentales cabezas esculpidas en piedra. Estas enormes piezas escultóricas constituyen uno de los grupos. Su majestuosa elaboración las hace únicas y su significado escultórico no tiene semejanza con otras culturas. Cada una de estas cabezas son únicas, aunque todas comparten varios elementos en común. La característica de cada una de ellas es que sus rasgos son personales aunque todos mongoloides y negroides (ojos rasgados, nariz chata y labios gruesos), pero al mismo tiempo todas pertenecientes al mismo grupo étnico. Llevan tocados semejantes muy pegados a la cabeza y, además de presentar todas estrabismo, se supone que se trata de distintos miembros de una misma dinastía gobernante. Algunos estudiosos apuntan que la armonía, la proporción y el equilibrio de los rasgos de la cara pudieran ser el indicio en la busqueda de un ideal en la forma y en el concepto. De las 16 cabezas encontradas, 10 se localizaron en San Lorenzo, 4 en La Venta y 2 en Tres Zapotes. Además de éstas, una fue descubierta en la población de Cobata.

Si las grandes cabezas son las piezas esculturales más representativas, existe otro grupo temático, piezas de menor tamaño, que fue la que más influencia ejerció en otras regiones mesoamericanas, como sucedió en el Altiplano Central, donde se han encontrado un gran número de estas figurillas de influencia olmeca. La creación de estas figurillas con forma de niños se esculpía en basalto, obsidiana o cuarzo, y son conocidas como baby face. Además, hay que destacar la habilidad de los maestros ceramistas en la elaboración de figurillas de cerámica.

El realismo es el estilo o característica que con mayor frecuencia se encuentra en la escultura olmeca, tanto es así que muchas de sus piezas presentan un autentico dilema, desconcertante, cuando se comprueba que muchos de esos rasgos son identificativos con los europeos, con barba, y en otros casos de clara procedencia negroide.

La representación del reino animal se cataloga en dos grupos distintos, el primero tiene la importancia del jaguar y su humanización. Estas representaciones de figuras humanas con rasgos felinos destacan por sus ojos almendrados, la llamada boca olmeca con el labio superior vuelto hacia arriba y en ocasiones por grandes colmillos bifurcados en sus extremos. Otros animales también ocupan su protagonismo en la escultura olmeca, aunque sin la relevancia del jaguar, al que para los olmecas fue un animal totémico. Estas otras piezas animalistas representaban a monos, serpientes y aves, entre otros.

Además de estos temas representados escultóricamente, otros también tuvieron su importancia relevante, como altares, estelas, objetos pequeños y planos o las conocidas como hachas, de las que se creen tenían una función ritual. No cabe duda que las piedras, la escultura, fue el motivo de la expansión olmeca por todo el territorio mesoamericano. La búsqueda de piedras raras es lo que propició su influencia en otras regiones y que a la larga los convirtiera en la cultura madre de Mesoamérica. La prueba de este móvil expansionista la encontramos en la procedencia de cada uno de estos minerales en los que esculpieron sus señas de identidad.

Lo más llamativo de esta cultura es que ninguno de los materiales en los que son representadas sus figuras se hallan cercanos a los centros ceremoniales. El basalto pudo tener su procedencia en el área de Los Tuxtlas, así como las piedras de origen volcánico; los yacimientos de jadeíta y nefrita más cercanos se hallan en las montañas de Oaxaca o en la cuenca del río Balsas; el jade se extrae de las montañas metamórficas de Guerrero; la serpentina pudo ser del actual estado de Puebla; la magnetita de Oaxaca y la región sur del Istmo de Tehuantepec. Incluso hasta la arcilla de diferentes colores que utilizaron para la elaboración de sus cerámicas la tuvieron que extraer de otras regiones mesoamericanas. La escasez de estos materiales básicos en la región, el desplazamiento para conseguirlos y el esfuerzo sobrehumano para transportarlos, pone en evidencia el valor y la importancia que tenía la escultura para los olmecas.



(fuente de información: Los pueblos mesoamericanos, Rosa Mayra Ávila Aldapa)

3 comentarios:

  1. Hola amigos, el año próximo realizaremos una conferencia sobre pueblos originarios en un alojamiento en Ixtapa. Si no es mucho pedir nos gustaría luego pasarles los datos para difundirlo. Desde ya, la invitación será para ustedes también. Gracias

    ResponderEliminar
  2. Por supuesto Jorge, pásame la información. Gracias por la invitación!!

    ResponderEliminar
  3. esto me parece ultra interesante

    ResponderEliminar