sábado, 19 de febrero de 2011

El maíz: la base de las civilizaciones mesoamericanas


En la actualidad ya no quedan dudas, está clara la procedencia de los primeros pobladores del continente americano, así como los pasos que siguieron aquellos hombres asiáticos, cazadores nómadas, que seguían la ruta de los grandes mamíferos prehistóricos tras cruzar el estrecho de Bering. Demasiados años y acontecimientos han pasado desde entonces como para que la memoria de los hombres mantenga viva la herencia histórica por tradición oral. Probablemente ya se hayan superado los 30.000 años desde entonces, desde la época del pleistoceno, en la era de las glaciaciones. 9.000 años más tarde, los descendientes directos de los primitivos cazadores se asentaron en Mesoamérica. Hace 21.000 años utilizaban la piedra, el fuego y la obsidiana; llegaron con perros. Aún desconocemos si ya usaban el arco y las flechas para cazar o sólo armas arrojadizas, aunque sí parece confirmarse que tejían cuerdas y redes para pescar. Sus vidas se desarrollaban en un contexto salvaje o arcaico, en un periodo de transición, que daría paso a la era de la civilización con el nacimiento de la cerámica y la agricultura.

3.500 años antes de nuestra era, en Mesoamérica, el hombre entra en una nueva fase con el nacimiento de la agricultura y abre la ruta del sedentarismo. Los pobladores consumen y cultivan diversas clases de aguacates, semillas de mezquite, amaranto, tunas, chile, calabaza, frijol, ciruela, cosahuico, varias especies de acacias y maíz, la base de su alimentación y el fruto alimento donde se soportarían todas las culturas y civilizaciones mesoamericanas.

Los antiguos pobladores de Huastecapan fueron los primeros que domesticaron y cultivaron el maíz, al que llamaron to-nacayo, que significa "nuestra carne", apoyados en una leyenda que decía que el hombre fue hecho por los dioses únicamente de maíz. Su cultivo se remonta a más de 7.000 de antigüedad, y aunque su origen es un misterio, se sabe que es un hibrido nacido de la Euchlaena Iuxurians (a la que los aztecas llamaron tsintli, aludiendo a los dioses o teosintli), una hierba salvaje, y la Tripsacum spp o Hierba gamma, de cuya mezcla se deriva Zea Luxurians, que se encuentra únicamente en Guatemala y Nicaragua. El Zea Mais , es la variedad para cultivo de maíz. Guillermo Bonfil Batalla señaló: "El maíz es una planta humana, cultural en el sentido más profundo del término, porque no existe sin la intervención inteligente y oportuna de la mano; no es capaz de reproducirse por sí misma. Más que domesticada, la planta del maíz fue creada por el trabajo humano".

Para todas las culturas mesoamericanas el maíz ha tenido una relevancia importantísima, hasta el punto de relacionarlo con sus propios dioses y convertirlo en el eje principal en torno al que se movía y evolucionaba la civilización. Mientras que en la antigua Europa se cultivaban el trigo y la cebada, y en China, Japón y la India el arroz, en América los olmecas crecían alrededor del maíz en el preclásico medio. Para la cultura maya el maíz fue lo más importante, además de ser la base de su alimentación diaria, fue la causa de sus grandes avances astronómicos y calendáricos, donde se soportaba la fe religiosa y su arquitectura y el material con el que los dioses les dieron forma a sus músculos y huesos. Todo giraba a su alrededor, era el epicentro del mundo maya.

El hecho de ser básicamente agricultores y de depender de los cultivos para su subsistencia, especialmente del maíz, lo convirtió en la razón por la que estudiaron las manifestaciones en el cambio de las estaciones, dándole una importancia absoluta a la entrada y salida de las lluvias. Al igual que su calendario, una de las conquistas más brillantes de la humanidad, se debió originalmente a la necesidad de conocer el tiempo preciso en el que debían desmontar, rozar, sembrar y cosechar.

También la religiosidad maya fue concebidad en torno al cultivo del maíz y de las deidades que gobiernan su crecimiento: los dioses de la lluvia, los dioses del viento, los dioses del sol, guardianes de la milpa y del crecimiento de la planta, a los que les construyeron grandes santuarios. Morley asegura que "el maíz era el pan de cada día del indio americano precolombino y continúa siéndolo hasta nuestros días". R.Girard, en Origen y desarrollo de las civilizaciones antiguas de América, 1.977, también nos dice que "en el corazón de la región habitada por los mames, que son etnológica y lingüísticamente, los mayas más antiguos y autóctonos en el país, que habitan, existe una localidad llamada paxil. Los mames mantienen la tradición de que en dicho lugar nació el maíz, es decir que allí fue donde se cultivó por primera vez". Así mismo, tanto en el Popol Vuh como en los Anales de los Cackchiqueles, resaltan que el maíz fue descubierto en Paxil, por la fertilidad de sus tierras.

La planta sagrada se fue extendiendo por nuevos territorios y tomándola como tal por otras culturas posteriores. De igual manera los aztecas hicieron del maíz su centro de la vida cotidiana y fundamento de su cultura. Los relatos míticos aztecas también concibieron al maíz como protagonista, otorgándole dones y convirtiéndole en dioses. Fray Bernardino de Sahagún, en "Historia General de Nueva España", señala las supersticiones que también se le tenían al maíz; en el apéndice del Quinto libro titulado "De las abusiones que usaban estos naturales" indica: "el maíz ante que lo echen en la olla para cocerse han de resollar sobre ello, como dándole ánimo para que no tema la cochura. También decían que cuando estaba derramado algún maíz por el suelo, el que lo via era obligado a cogerlo, y el que no lo cogían hacían injuria al maíz, y el maíz se quejaba delante de Dios, diciendo: señor, castigad a este que me vio derramado y no me cogió, o dad hambre porque no me menosprecien..."


5 comentarios:

  1. Una entrada interesante, le he leído toda a pesar de que es demasiado tarde, pero volveré a dar una segunda lectura, me parece que merece la pena
    Mientras tanto te dejo mis saludos con un gran abrazo
    Stella

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  2. El maíz es sagrado porque es una planta de vida, sin él, los mexicanos no lo seríamos, tan fundamental es en nuestra experiencia historica y cotidianidad. Planta arcoiris que se entrega a todas las culturas sin medida, la quieren encerrar en los motores de combustión interna en demerito de la alimentanción humana. Su domesticación se debe a las mujeres, lo sé de cierto en el amor y la paciencia de mi madre, mujer campesina. Su caracter místico lo presenta el poeta de otro pueblo de maíz: Guatemala.

    PADRE NUESTRO MAÍZ.
    Werner Ovalle López.


    Yo tengo manos de maíz. En ellas
    reside un hálito terrestre,
    y palpitan misterios arcillosos
    con humedad de vegetales peces.

    Yo tengo frente de maíz. Yo sueño
    la paz del surco iluminado y verde,
    coronado de cañas verticales
    como lineales templos de azúcar y de fiebre.

    Yo tengo frente de maíz. Yo pienso
    con las venas acústicas y fuertes
    como un resucitado intemporal
    que escondiera su voz en los claveles.

    Yo tengo labios de maíz. Yo canto
    sin la fría corola de la muerte
    y predico las alas de la harina
    con una gran serenidad silvestre.

    Yo tengo sueños de maíz. Yo vivo;
    hombre de ayer, de hoy, hombre de siempre.....
    . .....Nuestro atavismo vegetal es único:
    Maíz de amor, substancia de las sienes.
    (El poema completo en: http://webs.ono.com/libroteca/maiz.htm)

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  3. ¿como se llaman los utensilios de la primera imagen?

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