domingo, 7 de noviembre de 2010

La frontera de la discordia (1ª parte)


A vueltas con la rivalidad existente entre Nicaragua y Costa Rica, de nuevo asistimos a otro desencuentro diplomático entre los dos países, nada que no se pueda solucionar con palabras, aunque a veces, los mandatarios de turno, se empecinen en hacer de una gota de agua un mar inmenso, de un asunto de poca importancia que se podía haber resuelto por vía fraternal elevarlo a una dimensión casi estratosférica. No son nuevas las discrepancias surgidas a lo largo de tiempos pasados sobre la frontera que divide a los dos países, la culpa la tiene el río que los separa y que a la vez los une, el Río San Juan. A partir de un punto determinado y a lo largo del cauce fluvial, el San Juan toma protagonismo fronterizo y es cercano a su desembocadura en el Océano Atlántico donde surgen los malentendidos por su caprichoso discurrir.

El Río San Juan es genuinamente nicaragüense, sobre su nacionalidad no se discute. Su cauce es el desaguadero del gran Lago Cocibolca o Nicaragua y sus riberas están escritas de acontecimientos históricos y leyendas. Es la margen derecha el que marca la línea fronteriza y, aunque su caudal pertenece a la patria de Sandino, el vecino del sur tiene derecho a navegar por sus aguas. Esto podría definir absolutamente dónde comienza un país y termina el otro, pero no es así, como digo anteriormente, su antojadizo recorrer sitúa la margen derecha en un punto más o menos elevado en el mapa geográfico.

El episodio dio comienzo el pasado día 21 de octubre, cuando el Ministro de Seguridad costarricense, José María Tijerino, declaró tener indicios de que algo muy grave estaba ocurriendo en la zona limítrofe entre Costa Rica y Nicaragua, en la región del río San Juan. En sus declaraciones, el ministro denunciaba la incursión de militares nicaragüenses en territorio tico, según habían reportado vía telefónica el día anterior campesinos de Delta Colorado y El Jobo de Sarapiqui, quienes aseguraban que habían matado ganado en la finca de un costarricense, donde supuestamente trabajaban en el dragado del río San Juan, con Edén Pastora al mando de las tareas de limpieza.

Al día siguiente, como había adelantado Tijerino la noche anterior, después de enviar una nota de protesta al gobierno nica, un contingente de 70 oficiales de la Fuerza Pública se situaban en Isla Calero, la zona fronteriza de los hechos. Horas más tarde el ministro tico declaraba que creían en que todo se debía a un error o a una bravuconada de Pastora, a quien no reconocían como portavoz del gobierno Ortega. Sin embargo, el otrora comandante Cero y amigo del presidente sandinista, más tarde enemigo y a la postre nuevamente aliado político, negaba la violación de la soberanía de Costa Rica. Edén Pastora, responsable del dragado del río por encargo del presidente Daniel Ortega, manifestó que "la margen derecha del río es territorio costarricense y eso nosotros lo respetamos".

El día 23, y en medio de la tensión diplomática, Nicaragua envía tropas a la frontera. La acción, según el gobierno nica, estaba relacionada con el narcotráfico, no como respuesta al desplazamiento de policías que hizo el país vecino, hay que recordar que Costa Rica abolió el ejército hace más de 60 años. Una maniobra danielista que sólo distrajo la atención principal del problema por un día, tratando de hacer creer que esta incursión tenía un fin distinto, una manera de ganarse las simpatías de sus ciudadanos que aún no sabían con certeza de qué iba el asunto. Pero Costa Rica, después de ofrecerse para la lucha conjunta contra el narcotráfico, continuó exigiendo a Nicaragua la salida de su territorio, al tiempo que abría una investigación por los daños causados por el dragado, donde, la misión al sitio, detectó tala de árboles y acumulación de unos 2.500 metros cuadrados de sedimentos en un humedal, lanzados por dicha draga, no así la presencia de militares nicaragüenses en ese momento.

Dos días más tarde Costa Rica vuelve a pedir a Nicaragua explicaciones por la violación de su soberanía. "Podríamos presumir que Edén Pastora está actuando abusivamente y esperamos que el gobierno de Nicaragua nos lo aclare", afirmaba el vicecanciller costarricense, Carlos Roverssi. La respuesta nica se dio al día siguiente por medio de una carta hecha pública en medios nicaragüenses por parte del Ministro de Relaciones Exteriores Manuel Coronel Kautz, confirmando que las labores de limpieza en el río continuarían y en la que se decía: "todas las labores de limpieza realizadas en el Río San Juan, se han ejecutado en territorio nicaragüense, conforme a los derechos establecidos en el tratado de límites Jerez-Canas y demás instrumentos, Laudo Claveland y Laudos Alexander", donde también rezaba que: "El gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional por este medio expresa su más enérgica protesta por las reiteradas violaciones de tropas de las fuerzas armadas costarricenses a territorio nicaragüense. El gobierno de Nicaragua exige que hechos como este no vuelvan a repetirse" ... ante esto uno se queda perplejo. Un ejemplo claro que la táctica tomada, en términos futbolísticos, es la de que no hay mejor defensa que un buen ataque, al reprochar a Costa Rica lo que realmente habían hecho por parte nica.

El día 29, un video policial costarricense muestra un aparente intento de desviar el Río San Juan. Las imágenes revelaban la apertura de una importante trocha en suelo tico, de un ancho similar al del río, en un trazado más directo hacia el mar Caribe, por donde se desbordaría con las próximas lluvias y marcaría la nueva frontera. El área talada se localiza en el lugar conocido como Aragón, en un cuello de suelo costarricense de casi 1,5 kilómetros de ancho, cerca del punto donde autoridades nicaragüenses han dragado el cauce en las últimas semanas. El área que bordea actualmente el río mide cerca de cuatro kilómetros cuadrados y pertenece a Costa Rica, según copias de los mapas oficiales de ambos países, sin embargo, al abrir este trecho, un nuevo caño, el trozo de tierra cambiaría de nacionalidad al cambiar el río su cauce.

A partir de ahí las declaraciones de una parte y de otra van cargadas de reproches y al décimo día del conflicto entra en escena el ejército nica en una subida de patriotismo que cominza a dejar al descubierto lo que se esconde detrás de todo este asunto, cuando el general Julio César Avilés Castillo instó a todos los nicaragüenses a cerrar filas en contra de aquellos que pretenden hacer creer que Nicaragua está violentando leyes internacionales e invadiendo territorios que no les pertenecen. Aseverando: "yo creo que este tema de soberanía, no solamente es responsabilidad de las autoridades, de nosotros los militares, es un tema en el que todos nosotros, ustedes como periodistas, deberíamos de cerrar filas y dejar a un lado los supuestos y basarse en hechos reales". Unas declaraciones que evidencian dos posibilidades, la de buscar apoyo después de haber errado, poniendo de por medio el patriotismo, o la misma intención con distinto fin e interés, el de hacer de este asunto una cortina de humo que opaque los muchos problemas que tiene ante sí el gobierno de Daniel Ortega, sociales, económicos y de gobernabilidad, entre otros.

El tratado que marca las delimitaciones establecidas datan del año 1.900, por recomendaciones del ingeniero árbitro Alexander y dice así: "... En este estado toda porción de las aguas del río está en jurisdicción de Nicaragua. Toda porción de la tierra de la margen derecha está en jurisdicción de Costa Rica. La media y la localización hecha ahora por las partes en el campo día por día, determina puntos sobre esta línea a convenientes intervalos, pero la línea divisoria entre estos puntos no corre por línea recta, sino por el borde de las aguas en el estado navegable como arriba se dijo, marcando así una línea curva de irregularidades innumerables que son de pequeño valor y que exigirían un gran gasto para trazarse minuciosamente.

Las variaciones del nivel del agua no alterarán la localización de la línea divisoria, pero los cambios de los márgenes o de los canales del río, la alterarán como puede ser determinado por los preceptos de las leyes internacionales, aplicables a cada caso, según ellos acontezcan.

Soy, señores, muy respetuosamente de usted obediente servidor.

(f) E.P. Alexander, Ingeniero árbitro.
Ministerio de Relaciones Exteriores:
"Situación Jurídica del Río San Juan" 1954 pág. 35 - 37 ..."

La evidencia no da lugar a dudas, en lo que los ticos defienden sobre esta lengua de tierra llevan la razón, coincide con el Laudo 3 de Alexander.

Los últimos movimientos diplomáticos tienen como invitado al Secretario General de la OEA, (Organización de Estados Americanos) José Miguel Insulza, quien a petición de Costa Rica ha entrado de intermediario en el conflicto, algo que Ortega no admite de buena gana y prefiere la Corte Internacional de La Haya, aunque ha aceptado a reunirse con él después de que el chileno lo hiciera el día anterior con su homóloga Laura Chinchilla, quien ha asegurado que si falla la OEA convocará al consejo de seguridad de la ONU. Todo indica que el asunto irá para largo, mientras tanto, quizás sea hora de mirar un poco hacia atrás y a los interiores e intereses que han llevado a Daniel Ortega a meterse en este callejón sin salida, sabiendo que la razón no está de su parte. Por la mía, por mi parte, me inclino a pensar que la artimaña, para cubrir los verdaderos problemas de país, se le fue de las manos al Presidente-Compañero.




1 comentario:

  1. Es bueno ver que algunos hermanos nicaraguenses aun piensan con la cabeza, saludos amigo sigue informando al pueblo Nicaraguenze de la verdad.

    Eden Pastora tiene un negocio de pesca de Tiburon en esta zona en conflicto, sera que le beneficia este proyecto en lo personal? esto deeria tambien ser investigado por la prensa nicaraguense

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