domingo, 18 de abril de 2010

Al otro lado del feminicidio


Hace un par de meses nos sobrecogía la noticia del asesinato de 13 adolescentes mientras celebraban una fiesta en el número 1.310 de la calle Viñas del Portal, en Ciudad Juárez. Eran alrededor de 60 los jóvenes que se divertían ajenos al siniestro futuro que les esperaba a algunos de ellos. Sobre la media noche un grupo de sicarios encapuchados llegaban montados en siete camionetas al lugar de diversión y sin mediar palabra la emprendieron a tiros contra sus víctimas inocentes, dejando un reguero de sangre sin razón, sin motivo aparente. Sólo una sospecha, que después del suceso ha permitido sacar conclusiones de cuales fueron las razones en las que se fundamentaron los asesinos para cometer tan horrible crimen. Al parecer, según algunos medios informativos, la causa bien pudiera estar en una de las jóvenes que se divertía en el lugar aquella noche de autos, de la que se cree fue testigo de otro crimen atroz un tiempo atrás y posiblemente esa fue la culpa que marcó a todas las víctimas, la eliminación de un testigo.

Desgraciadamente esta noticia se quedó obsoleta, antigua, y no sólo por la lejanía en el tiempo, aunque el suceso tiene las hechuras de las que se recuerdan siempre, si no porque en Ciudad Juárez la violencia se ha convertido en un hecho tan cotidiano que los acontecimientos trágicos de este calibre se sobreponen a una velocidad endiablada. El narcotráfico en el país mexicano tiene en jaque al mismísimo gobierno, a la mismísima sociedad, nadie está libre y a salvo de ser víctimas de sicarios que se esmeran en que cada crimen sea más llamativo, más espectacular, que cause mayor impresión entre la sociedad, y que ha creado una corriente de opinión por su resonancia mediática calificada de "guerra fallida" contra el narcotráfico.

En la entrada anterior del blog, Muerte en Femenino, escribía sobre los homicidios de Ciudad Juárez, de las mujeres muertas, asesinadas y violadas, como un feminicidio, que sitúa a la mujer como víctima por el sólo hecho de serlo. Es un tema que ante cualquier persona medianamente decente no queda indiferente, y sin quitarle un ápice al contenido, también me parece injusto que no se hable tanto de "los hombres muertos de Juárez", porque también los hay, jóvenes, inocentes y pobres como ellas. Uno se pierde en esta vorágine de noticias siniestras y no atina a entender si todas las víctimas están relacionadas con el narcotráfico o no, si la sociedad mexicana es tan violenta como a veces parece dar la impresión, pero lo único cierto es que para entender la situación y no crearse opiniones erróneas lo mejor es informarse y no dejarse seducir con lo que precisamente pretende los asesinos, que nos confundamos.

Que hoy vuelva sobre este tema, o al opuesto, al que se sitúa al otro lado del feminicidio, es entre comillas obligado por un comentario que me envió mi estimado amigo Alejandro Monzón, de México, siempre influyente en estos temas y en muchos más, por su conocimiento y sabiduría. Alejandro me decía en su comentario que es injusto que no se hable de los chicos jóvenes, que al igual que las mujeres, mueren asesinados en Ciudad Juárez, y que en culpa importante es responsabilidad de los políticos mexicanos por su actitud ante el problema del narcotráfico. Esta opinión me creó una casi obligación de interesarme más a fondo sobre el problema que me apuntaba y sinceramente me ha sorprendido.

Desde luego que sí, si da la sensación de guerra fallida contra el narcotráfico es por la actitud de los políticos, del gobierno, por la falta de políticas inteligentes para contrarrestar a las acciones de los asesinos. Como ejemplo pondré la opinión de Raymundo Riva Palacio, en su artículo "Las malditas percepciones", publicado en el diario El País, dice que: "Calderón debe entender que en las guerras, la campaña militar y policial sin la política no va a ningún lado". Dice que la percepción en la política es fundamental y el primer paso para atajar el problema de fondo. También pone como ejemplo lo ocurrido en la ciudad de Nueva York cuando la percepción era de muy peligrosa, contrataron al jefe de policía de Boston, William Bratton, y lo primero que hizo fue aplicar tolerancia cero en el metro neoyorquino. El que en adelante se metiera sin pagar iba a la cárcel, mandó pintar todos los andenes donde había graffitis, colocó jardineras en Times Square, el corazón de la ciudad, y en donde había una oficina de reclutamiento puso una subestación de policía. Aquello proyecto una percepción de seguridad, aunque el índice delictivo no bajó, y dio la sensación de más confianza entre los ciudadanos. El número de delitos bajó con el paso de los años porque la percepción positiva de la gente permitió al gobierno realizar políticas de fondo que se necesitaban para combatir el problema.

Volviendo al número de víctimas de un sexo y otro en Ciudad Juárez, y sin ánimo de enfrentamiento o suspicacias entre machismo y feminismo, porque tan rechazable me resulta un término como otro, tengo que agradecer a Alejandro su opinión porque gracias a eso he podido comprobar que las cifras de hombres jóvenes casi triplica a las de mujeres en Ciudad Juárez. Según el Observatorio de Seguridad y Convivencia del Municipio de Juárez, en el año 2009 se cometieron 2,657 homicidios, resulta un porcentaje de 189 por cada 100.000 habitantes, teniendo en cuenta que Ciudad Juárez tiene 1.407,848 habitantes censados. Los datos registrados sobre asesinatos de hombres son de 2,494, 354 por cada 100,000; las mujeres asesinadas son 163, 23 de cada 100,000. También refleja que del 1 de enero al 28 de octubre del 2009 el 72% de estos asesinatos eran hombres de 15 a 49 años de edad, entre los que la mitad, 35%, eran de 20 a 29 años.

Esta tasa de asesinatos es 23 veces superior a la que la Organización Mundial de la Salud califica de epidemia, que la sitúa en el 8. Sin embargo, la violencia en México no es la peor, la resonancia mediática que tiene el país se debe a su importancia y vecindad con EE UU. En Venezuela la tasa de homicidios supera el 48 por cada 100,000 habitantes, mientras en México es de 10; también es superado en homicidios por Colombia, Brasil, República Dominicana, Guatemala, Jamaica, Honduras, El Salvador, Ecuador, Perú, Haití, Paraguay y Belice. En Guatemala o El Salvador ocurren masacres como las ocurridas en Juárez frecuentemente, sin embargo, sobre los zetas mexicanos se está tejiendo una leyenda que los hace presentes y dominando el tráfico de drogas desde Alaska hasta Argentina.




1 comentario:

  1. Excelente analisis de lo ocurrido en Juarez y la situación en México Amigo

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