sábado, 20 de marzo de 2010

La libertad con la vida


"Para la libertad sangro, lucho, pervivo. Para la Libertad, mi sangre y mis manos, como un árbol carnal, generoso y cautivo, doy a los cirujanos". Nada más representativo que unos versos de Miguel Hernández, de su poema El Herido, para comenzar esta protesta mía, personal y comprometida, en apoyo a los presos políticos no solo de Cuba, si no de todo el mundo, porque la vida sin la libertad no vale nada, aunque es a cambio de ésta como únicamente la consiguen muchos disidentes, a cambio de entregarla, en un ejercicio generoso y cautivo para con los demás.

Mi compromiso en favor de los derechos humanos y las libertades del individuo está por encima de pensamientos políticos, cuando se trata de defender las libertades del ser humano no me tiembla la ideología que me marca, como a cualquier otro ser humano. Tampoco es la primera vez que escribo sobre este tema, ni posiblemente será la última que lo haga tratándose de Cuba, patria por la que siento un profundo respeto y admiración. Sin embargo, mi sensibilidad hacia esta isla-nación-ejemplo, de muchos avatares políticos y humanos, para los que nos definimos como progresistas o de ideología de izquierdas, no supone un lastre o impedimento a la hora de exponer sin tapujos y a los cuatro vientos mi pensamiento respecto a lo que significan los derechos humanos en la dictadura castrista. Callarse ante lo que ven nuestros ojos, o girar la cabeza hacia otra parte más agradable y menos comprometida con los pensamientos de uno, no demuestra más que cobardía y contradicción. No se puede estar sólo a las maduras, también en la crítica contra lo que nos duele, aunque provenga de los que piensan como nosotros, en un mundo más justo y equitativo, en una sociedad más igualitaria en derechos... y también en libertades.

Como digo, no es la primera vez que alzo mi voz contra las injusticias, incluidas las provenientes de países políticamente girados a la izquierda, y cada vez que grito contra ellas antepongo mi condición socialdemócrata, talvez como un ejercicio de defensa, ante más que una probable confusión de mi pensamiento político por parte de quien me lee, nunca me instalé en la ambigüedad ni comulgo con el oportunismo, y si existe algo más claro en mi orientación social ésta es la de estar al lado de los más pobres, débiles y necesitados de este mundo injusto. Pero, aunque ya lo he vuelto a aclarar de nuevo, en esta ocasión no voy a defender el comunismo o socialismo cubano, como quieran llamarlo, ya no creo en utopías, no mientras los caminos escogidos para luchar por ella dejen atrás y en el camino más tortuoso a los que piensan diferente, las dictaduras son siempre rechazables y lo que los hermanos Castro instalaron en la isla no es más que eso, una dictadura en toda regla. No sólo no apoyo al régimen cubano, si no que lo rechazo totalmente, son muchos años, y detalles durante ellos, como para darnos cuenta que estos tipos de regímenes nos hacen un flaco favor a los que pensamos, o simpatizamos, apoyados con la doctrina de Marx. El progresismo no es la represión sistemática del que piensa diferente, tengo la impresión que tratan de confundirnos haciéndonos creer que esto de la izquierda tiene mucho de Stalin, de Mao, o de cuantos tiranos desfilaron por este mundo ataviados de salvadores, y que no se diferenciaban mínimamente con las actitudes fascistas de otros iguales, como Hitler, Mussolini o Franco. El fascismo no es patrimonio solo de los dictadores derechistas, la represión hacia los que piensan diferente es una clara actitud fascista y contra eso siempre estaré en contra.

Nada tiene que ver la represión y el recorte de libertades con las políticas sociales, es a eso a lo que yo llamo progresismo o de izquierdas, no al acoso del que piensa diferente. Los de izquierdas nos definimos generosos, en el sentido de la palabra compartir, buscamos en la equidad, en la justicia, no en la represión, esto es alejarnos de nuestros principios, de la democracia y de la libertad que defendemos para nosotros mismos. Se puede estar a favor o en contra de unos ideales pero jamás imponerlos por la fuerza. Los que piensan diferente tienen el mismo derecho que nosotros a defender ideología y si los censuramos o reprimimos nos convertimos en lo mismo, contra lo que siempre hemos luchado, contra las desigualdades y en favor de los derechos sociales.

No cabe duda que el régimen cubano anda a tontas y a locas, a la desesperada, dando sus últimos coletazos, y me temo, que como todos lo que se sienten acorralados, acabará sus días arrastrando consigo a cuantos pueda llevarse por delante en su lucha por aferrarse al poder del que han disfrutado durante toda su vida, porque 50 años son toda una vida. La prepotencia chulesca de los hermanos Castro contra las voces que se alzan en todo el mundo contra la represión que sufren los disidentes, los presos políticos, no hace más que cerrarse simpatías, como la de un servidor, el que ha pasado de admiración a rechazo, claro que son muchos años de actitudes dictatoriales los vividos como para seguir engañándome a mí mismo. Nadie tiene derecho a robarnos la libertad por pensar diferente. Pero lo cierto es que parece que la próxima ola será la última y siempre acaba por llegar otra tras una aparente etapa final, la represión ha sido tan fuerte y tan cruel sobre parte de la población que se puede considerar la herramienta más eficiente de cuantas se han servido, más que los significativos avances en medicina o educación.

Orlando Zapata es un mártir, en contra de la revolución cubana, aunque sería injusto que acabara tornándose en dictadura cubana, que el régimen dictatorial terminara por engullir el ejemplo que Cuba dio al mundo con su revolución, pero ya se sabe, rara vez es la que no se necesita una contrarrevolución que acabe con la tiranía revolucionaria. No voy a decir que mi rechazo al régimen castrista haya surgido de repente, no, casi al tiempo de abrazarla y recibirla como un logro comenzaron las contradicciones a embargarme, uno de esos personajes fue el dramaturgo, novelista y poeta Reinaldo Arenas. Un personaje especial, quizás atípico, pero talvez por eso se ganó mis simpatías. Arenas era un niño prácticamente cuando se unió a los rebeldes, a los revolucionarios, estuvo de su lado, apoyó la causa, y acabó por ser víctima de lo que defendía. Su homosexualidad no le supuso un inconveniente a la causa para usarlo a su favor, pero una vez instalado el régimen se convirtió en un chino en el zapato y un indeseable para la doctrina política que se hizo fuerte. La doctrina política no fue otra que la represión contra los que se comenzaban a sentir víctimas de la injusticia.

Después ha llovido mucho, y los últimos aguaceros son los que ponen en entredicho, una vez más, a la dictadura cubana, la muerte de este albañil amante de la libertad, y que en otro tiempo también fue simpatizante del régimen, ha recorrido las páginas de los diarios de todo el mundo, ha puesto en contra de los Castro hasta a sus más acérrimos. Orlando Zapata Tamayo pasará a la historia como un hombre que dio su vida por la libertad, llevó su huelga de hambre hasta el último extremo, tras pasarse 85 días exigiendo que se le tratara como un "prisionero de conciencia", no como a un preso común. Su madre, Reina Tamayo, declara que la muerte de su hijo fue un asesinato premeditado. Se negaron a garantizarle sus derechos básicos, fue brutalmente golpeado por militares en la prisión provincial de Holguin, en octubre del 2009, le causaron un hematoma interno en la cabeza y tuvo que ser intervenido de urgencia. Le han tratado como a un delincuente y ante la huelga de hambre que inició por un trato digno encontró respuestas como la de tenerlo 18 días seguidos sin darle agua para beber, lo único que ingería. Después trataron las autoridades que su entierro no se convirtiera en un acto de protesta por lo que la policía actuó con toda la represión a la que tiene acostumbrada a los cubanos.

Pero no podrán acallar a todas las voces que dentro de la isla se alzan contra la tiranía, el periodista Guillermo Fariñas ha seguido los pasos de Zapata y ha comenzado una nueva huelga de hambre, otra más en su haber y, aunque su debilidad física es preocupante, su mensaje muestra hasta dónde está dispuesto a llegar, "son necesarios los mártires para acabar con la dictadura".
Zapata formaba parte de los 75 disidentes condenados en la primavera de 2003, con penas de hasta 28 años de cárcel, y es por estas causas por las que las "Damas de blanco" llevan manifestaciones durante siete días seguidos, son las mujeres familias de estos presos políticos, las que protestan por los derechos que les niegan. Pero tampoco ellas están libres de la represión, en estos últimos días el régimen cubano ha dado al mundo entero una de las imágenes más lamentables que se pueden dar, la carga contra las manifestantes pacíficas, golpeándolas y arrastrándolas de los pelos como a animales, en una puesta en escena miserable que les ha salido el tiro por la culata. Primero fueron las turbas furibundas enviadas por el régimen, unas trescientas personas, insultándolas al paso de la manifestación, para después aparecer la policía metiéndolas a la fuerza en un autobús, con la escusa de protegerlas de las masas iracundas al grito de "la calle es de Fidel". Una actitud contradictoria para lo que yo entiendo por socialismo.







1 comentario:

  1. Orlando Zapata (apellido que en México es evocador de libertad y lucha de los oprimidos, en este centenario de la revolución y por toda la temporalidad mientras exista la nación mexicana) fué un simple albañil, su historia y su destino muy parecido a lo contado en su momento por Andrzej Wajda en la clásica pelicula "El Hombre de Marmol" (Czlowiek z marmuru 1977) El dolor es el mismo: la realidad de un sueño tornado pesadilla. Con el tiempo los atributos revolucionarios del régimen cubano se han ido deslavando hasta perderse totalmente, aquel es una tiranía, que usufructúa un hecho colectivo: la revolución cubana. El tiempo es un asunto de Estado para Fidel, Raúl y las demás sombras que le acompañan en su larga agonía, personajes de gran guiñol, como los descritos por Valle Inclán en Tirano Banderas,esperpenticos, funabulescos y fosilizados. Ya sin alma. Fidel vestido con la camisa roja de Hugo Chávez junto a Hugo Chávez vestido con la camisa roja de otro sátrapa tropical de mi país: Tomas Garrido Canabal dictador del estado mexicano de Tabasco durante los años veinte del siglo pasado. Todos ellos tiranos sin banderas. Dueños a lo sumo de multitudes desalmadas y canallescas lanzadas contra mujeres indefensas vestidas de blanco, como la rosa blanca que cultivaba el apostol para el amigo sincero¡Cuanta indignidad!El destino será el mismo, una nota al pie de página, donde se refieran a ese pasado oscuro, tal es el caso del Tabasco de los años de Garrido Canabal. Se quedan entre nosotros los nombres de este nuevo Zapata y del poeta Reinaldo Arenas, de los dos, nos sacude su dolor, pero así son los heroes, desagarradores y muy humanos. La moraleja es la misma de Trotsky, sin libertad no puede haber fraternidad entre los hombres, sino tiranía. Por eso el miserable matón del Comisario Bolchevique de la Guerra, Ramón Mercader moriría en la Habana, puede ser uno de los epitafios de ese régimen.

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