viernes, 30 de octubre de 2009

Sin ángel de la guarda

La noche había sido especialmente lluviosa, el agua caía con fuerza y el sonido que producía al hacerlo contra los tejados de zinc mantuvo en vilo a la ciudad de Managua. Entre el calor infernal y el insoportable ruido Silvia no consiguió pegar ojo en toda la noche y, adelantándose al sol a que diera señales por el horizonte, se levantó temprano para realizar las tareas del hogar antes de llevar a Dexter al colegio y de ir a visitar a su hermana Aurora. Dexter parecía no tener prisa por terminar el desayuno, un vaso de leche con pinol, y se entretenía jugando con Duque, un cachorro de pastor lanudo de tamaño pequeño, sin nada de pureza en sus antecedentes caninos. Le mordía los zapatos a Dexter por debajo de la mesa y el niño participaba en el juego entre los inocuos mordiscos enrabietados del can y la voz de la madre que le apremiaba, mientras acababa de peinarse el negro cabello frente al espejo del cuarto de baño. Siempre salían a la calle dirección al colegio por la puerta de la pulpería, un pequeño negocio que mantenía a la familia y de la que se encargaba Vielka, la hija mayor, y tras ponerla al corriente de los quehaceres en la pequeña tienda, Silvia y Dexter salieron a paso ligero camino del colegio.

No estaba lejos el centro educativo del domicilio familiar, por lo que no pasaron muchos minutos antes del regreso de Silvia, que tras de continuar dialogando con Vielka en la pulpería se adentró en el hogar, para cambiarse de ropa antes de dirigirse a la parada del bus que le llevaría a Ticuantepe, a casa de su hermana. El calor era asfixiante, insoportable por el condicionante de la humedad que flotaba en el ambiente, la piel sudorosa de Silvia le invitaba a darse de nuevo una ducha, era la segunda de la mañana, la primera casi de madrugada cuando se levantó, y las altas temperaturas, junto al acaloramiento de ir y venir con prisas para llevar a su hijo al colegio, le obligaron a pasar de nuevo por debajo de la ducha. El agua fría resbalaba por su piel canela, sin mucha fuerza, durante unos minutos en los que parecía estar viviendo en el mismísimo paraíso, sus manos suaves acariciaban su cuerpo como tratando de eliminar la sal que el sudor provoca... De pronto, sus dedos notaron una extrañeza en uno de sus pechos, un pequeño bultito cercano a la axila le hizo detenerse y toda la sensibilidad de sus dedos se multiplicó intentando averiguar qué era aquella rareza que hasta entonces no había detectado. Las dudas comenzaron a invadirla y sin decir nada a Vielka respecto al descubrimiento, le dio un beso y se despidió hasta más tarde.

El camino en bus hasta Ticuantepe se transformó en una pesadilla, los miedos se fueron apoderando de ella y el trayecto se convirtió en una eternidad. Su pesimismo se alternaba con el optimismo, diciéndose para sí que no sería más que suposiciones suyas sin fundamento, que aquel bultito no debería de preocuparle más allá de lo que cualquier "bolita de grasa" en cualquier parte del cuerpo, pero segundos más tarde su mundo se desmoronaba de nuevo pensando en sus hijos y en todos a cuantos quería. Al llegar a casa de Aurora no hizo falta decirle qué le preocupaba, su rostro era el puro reflejo de sus temores y su hermana supo leerlo en la expresión de su rostro. El solitario trayecto en bus, pensando en todo lo que pudiera significar el síntoma extraño, le causó un ataque de ansiedad que nada más entrar por la puerta se entregó a los brazos de Aurora y rompió a llorar. Después de unos minutos de desahogo y el tranquilizador empeño de la hermana menor por consolarla, le explicó qué le preocupaba. Al día siguiente acudieron al Hospital Militar de Managua para que le hicieran una analítica y una revisión, un examen mamario. El doctor le diagnosticó que no era motivo de alarma, que no debía de preocuparse, que aunque sí era verdad que se notaba un pequeñito bulto, no parecía que tuviera cierta relevancia.

Fue un día feliz, Silvia y Aurora, regresaron a casa y entre risas y un fresco de guayaba para sofocar el calor y como motivo de celebración por la buena noticia. Sin embargo, fue una alegría efímera, con los días el pequeño bultito se fue agrandando y los temores volvieron a invadir a Silvia con más fuerza, con razón, porque de nuevo acudió al hospital y esta vez el doctor no fue tan benigno en su diagnostico, estaba claro que se trataba de un tumor pero se desconocía su intención. La detección fue lenta, el tratamiento no llegó a tiempo, la quimioterapia ni siquiera fue necesaria, varios meses después de que notara aquella extrañeza en su pecho, dejó huérfanos a Dexter y Vielka, nada se pudo hacer por remediarlo, quizás en otro país y en circunstancias más favorables Silvia podría haber superado aquel trance, el último de su existencia.

Este relato es pura ficción, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. No obstante, bien pudiera parecerse a muchos relatos reales vividos por otras mujeres, especialmente en los países pobres o subdesarrollados. El cáncer de mama es el 30% de los cánceres que sufren las mujeres, aunque sí es verdad que en el mal llamado tercer mundo su proporción es menor, se sabe que una gestación temprana es un hecho preventivo y esta circunstancia de madres muy jóvenes lo previene. También se sabe que una primera gestación tardía es un factor de gran riesgo, porque una glándula mamaria que ha estado hasta los 35 años o más sin actividad recibe tal volumen de estrógenos que puede ser peligroso. Aún así, hay otros peligros, otros tumores, que se desarrollan con más porcentaje, y que afectan de igual manera entre las mujeres de los países pobres. La historia que cuento al principio se me ocurrió como contrapunto a una noticia que ha recorrido los diarios de medio mundo esta semana, una mujer que buscaba a su "ángel de la guarda", una endocrinóloga que la observó en el autobús cuando acompañaba a un grupo de jubilados por Barcelona. La doctora se acercó a ella y le aconsejó que se hiciera unos análisis, en su rostro encontró síntomas que solo ella supo ver y que a la larga le salvó la vida. La buscaba para agradecerle su consejo. En principio me pareció una historia de esperanza, de que se puede luchar contra algunas enfermedades si se diagnostican a tiempo, pero instantes más tarde pensé en tantas mujeres sin recursos sanitarios en países subdesarrollados, sin medios ni poder adquisitivo para tratarse una enfermedad.

El cáncer de cuello de útero o cáncer cervical es el segundo más letal, tras el de mama, y para combatir este mal se ha descubierto una vacuna que ha demostrado su eficacia, aprobada por la Agencia Europea del Medicamento. Esto sin duda salvará a muchas mujeres de perecer por esta enfermedad, es una alegría lo que se siente al leer la noticia, pero a continuación uno descubre que las injusticias también se dan en la salud. Su precio oscila entre los 300 y los 450 euros, esto significa que el descubrimiento no será tal para las mujeres pobres de países pobres. No cabe duda que los tumores son las causas que con más reserva se miran en cuanto a enfermedades, pero existen otras que igualmente se llevan a miles de mujeres en el mundo pobre por falta de medios y educación sanitaria, la prevención es la mejor de todas las medicinas. En Sierra Leona, Amnistía Internacional nos dice que por estas fechas una de cada ocho mujeres puede morir durante el embarazo o el parto. Casi el 20% de las mujeres no reciben ningún tipo de atención de salud prenatal y cientos de miles no tienen acceso a tratamientos que pueden salvar sus vidas. Los costos y la discriminación en el acceso son barreras insalvables para las mujeres y las niñas, especialmente para las que viven en la pobreza, el transporte, la inscripción en el hospital, la atención al parto, los medicamentos, los análisis, el material médico como los guantes, el suero, la sangre para transfusiones y hasta las cesáreas, todo corre a cargo de las pacientes. Un país donde la mayoría de la población sobrevive con menos de 1 dólar al día. Mientras tanto, los gobernantes de estos países pobres, se empecinan en gastar millones y millones de dólares en armamento, olvidando a sus ciudadanos, cuando el potencial humano es lo más importante de una nación.










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viernes, 23 de octubre de 2009

De agüeros y agoreros


Cada mañana y cada tarde salgo a estirar las piernas, a ejercerlas, y como recorrido siempre hago el mismo, quizás porque, aún estando dentro de la ciudad, es casi como caminar por el campo. Los sotos de la Albolafia, o del Guadalquivir, están situados dentro del mismo cause del río, en las isletas que a lo largo de su paso por la ciudad dan vida a la vegetación y a las aves, en un estado silvestre. Son miles, cientos de miles, me atrevería a decir que son millones de aves, las que duermen cada noche en las ramas de los árboles, entre los juncos, en los recobijos de los molinos en semi ruina que se hallan en el mismo curso del río y que siglos atrás sirvieron para moler el trigo y otras sustancias. Córdoba es una ciudad tranquila y ofrece mucho espacio y zonas verdes para correr o caminar, pero de todos estos espacios es la ribera del río la que más me atrae. Como decía al principio, en la mañana y la tarde recorro varios Km. escuchando música o las noticias, según me apetezca, siempre a la misma hora al atardecer y por la mañana antes de que el sol nos regale su alegría en forma de rayos. Coincido cada día con el ir y venir de las aves, cuando salen de los sotos hacia la campiña a buscar comida y cuando regresan a dormir después de una larga jornada revoloteando por entre los cultivos cercanos.

Estoy tan acostumbrado a verlas que ya casi no les pongo atención, y en ocasiones como esta mañana me sorprenden. Caminaba a paso ligero por la Avenida del Alcazar, junto al río, y de entre unos arbustos de la zona ajardinada salieron dos pájaros negros, cosa extraña, y unos metros más adelante otros tantos lo hicieron volando cuando llegaba a su posición. Digo extraña porque las aves que se acostumbran a ver son palomas, bravías, grajillas, garcillas, cernícalos, estorninos, cigüeñas, varias especies de patos... pero de plumaje negro me resultó extraño. En principio, sin dejar de caminar, pensaba que serían mirlos machos, un hermoso pájaro que canta casi como los ángeles, pero se me ocurrió que también podrían haber sido cuervos, la luz de las farolas no me sacó de dudas, más bien las amplió y pensé que menos mal que no soy supersticioso si no ya tendría el día dado, pensando que sería un mal augurio y que eran pájaros de mal agüero. La buena o la mala suerte no va por sí sola, ni busca al individuo como presa de sus antojos, somos las personas las que con nuestras decisiones y actuaciones nos aliamos con ella, pero sólo por la coincidencia. La buena o mala suerte no es más que la casualidad de coincidir, por lo tanto los gafes no tienen sentido ni tampoco tienen culpa alguna los pájaros de negro plumaje.

¿O acaso es mala suerte la que tuvo la anciana detenida esta semana en Barajas cuando portaba droga adosada a su cuerpo? No fue mala suerte si no imprudencia, riesgo de exponerse a que la detuvieran con 4.300 gramos de sustancias estupefacientes. La anciana de 92 años y su acompañante fueron detenidas a la llegada al aeropuerto, llamó la atención de los agentes al verla en la silla de ruedas y al acercarse para el rutinario control la acompañante inició una enloquecida huida, dejando a su suerte a la anciana con la cocaína, tampoco fue mala suerte que la apresaran pocos minutos más tarde dentro del edificio, estaba dentro de la lógica que así fuera. Como tampoco debería de ser un mal augurio nacer albino en Tanzania, es un drama y un verdadero castigo para quienes lo sufren, No es mala suerte, es injusticia social, en un país donde algunos creen que las pociones hechas con partes del cuerpo de albinos traen buena suerte. Se calcula que han muerto en los dos últimos años 53 personas con esta enfermedad.

De igual manera tampoco es mala suerte que el virus de la gripe A., H1N1, nos visite y se quede a vivir en nuestro organismo por una semana, que es lo que más o menos dura en molestarnos, yo diría que le temo más a la mismísima vacuna que al propio "bichito" que nos infecta, sólo hay que leer los diarios del extranjero para ver cual es la reacción ante la vacuna, en los países que ya la están administrando o en puertas de hacerlo. En España comenzaran la vacunación de los grupos de riesgo (personal sanitario, ancianos, embarazadas, niños, enfermos crónicos etc.) el 16 de noviembre, pero en Francia, que lo hará antes que nosotros, la mitad de los médicos no están dispuestos a vacunarse. En Alemania, que ya dio el pistoletazo de salida a la vacunación, ha surgido la polémica al respecto, por lo publicado en varios diarios, el "Bild" es uno de ellos, según el rotativo los miembros del ejército se vacunarán con una vacuna diferente a la del resto de los ciudadanos, que ofrece menos efectos secundarios, quizás sea por eso por lo que Ángela Merkel ha tenido que salir a desmentir que los miembros del gobierno no se vacunarán con la dosis de primera clase y sí como el resto de ciudadanos. De la misma manera no se le puede echar la culpa a la mala suerte de que al ex dictador Gregorio "Goyo" Álvarez haya sido condenado por la justicia en Uruguay a 25 años de prisión por "homicidio especialmente agravado" de 37 opositores y por un delito de "lesa humanidad". Esto no es porque un pájaro negro le saliera al paso una tarde en su jardín, es el castigo por dictador asesino, y además de justicia es "aviso para navegantes", para que sepan los asesinos que por mucho que se esfuercen y se oculten no escaparán al castigo por sus atrocidades, que no quedarán impunes.

Lo que si me parece imposible es que cualquier supersticioso o agorero se excusara en la suerte, de nacer en un lugar o en otro, cuando se trata de poner en cuestión los 1.020 millones de personas que pasan hambre en el mundo. Esto no es cuestión de suerte, es cuestión de vergüenza, la que el resto de la humanidad que vive en países desarrollados no tiene ni muestra ante el problema humanitario que sufren en muchas regiones del planeta. La ONU reclama a los países ricos más inversión en agricultura para combatir el hambre, pero seamos sinceros, ¿a quién le importa que mueran de hambruna un millón más o menos de personas al año? No es nada nuevo, cada año las cifras oficiales ponen el grito en el cielo y las palabras solidarias salen de boca de los políticos como sapos por boca de bruja, deberían de hablar menos, mejor callarse y actuar, porque mientras hablan un buen puñado de personas mueren en el mundo por desnutrición crónica. De nuevo Etiopía sale a la palestra de las hambrunas, el país africano necesita 160.000 toneladas de ayudas de emergencia, ha pedido a la comunidad internacional ayuda alimentaria para 6,2 millones de personas afectadas por la sequía, cuando se van a cumplir 25 años desde la hambruna de 1984, que se llevó por delante alrededor de un millón de muertos. Es muy probable que la ayuda llegue, pero a saber cuando, quizás cuando los titulares de las noticias sean demasiado escandalosas para las conciencias de los gobiernos pudientes, porque mientras se mueren de hambre, de desnutrición, en África, América Latina o Asia, los gobiernos inyectan miles y miles de millones de dólares a las grandes empresas, en crisis por el despilfarro de sus consejeros y administradores, como los consejeros de banca y seguros españoles, que en tiempos de crisis se subieron el sueldo un 53% en 2008, lo que supone una media de 5,49 millones de euros por consejo frente a los 3,6 del año pasado.

De igual manera no se debe de culpar a la suerte de ser víctima de torturas y sodomía por el sólo hecho de salir a la calle y protestar por el fraude de las elecciones celebradas en Irán. Al joven iraní, Ibrahim Sharifi, lo torturaron y violaron en la cárcel los propios militares. Entre sus torturas estaba la simulación de ejecutarlo y cuando el joven le preguntó por qué lo hacían, al ver que no conseguían humillarlo, decidieron violarlo cuando sangraba por los golpes recibidos. Creyeron que moriría por el maltrato y, para sacudirse "el muerto", lo abandonaron moribundo en una cuneta, pero lo que algunos llaman suerte y, que no fue otra cosa que el humanitario socorro, que recibió de otro iraní que lo encontró y socorrió hasta recuperarse, le permitió exiliarse en Turquía. Irán es un mal ejemplo para el mundo, en cuanto a libertades y derechos civiles, pero aún así, hay gobernantes que se esfuerzan por mantener relaciones de "amistad", como es el caso de las "dictaduras bolivarianas", porque si todavía colea el asunto hondureño con el gobierno de facto y el aprendiz de dictador Mel Zelaya, de nuevo surge uno de sus "amiguetes con las mismas intenciones dictatoriales.

Parece que es costumbre lo de querer perpetuarse en el poder para toda la vida y este deseo no es ajeno a Daniel Ortega, presidente de Nicaragua. Al igual que en Honduras y otros países de la zona, la constitución no permite la reelección por tercera vez de sus gobernantes, es un obstáculo para los que tienen alma faraónica y se creen en el derecho de quedarse en el poder para siempre. Sin embargo, este obstáculo parece importarles muy poco a esta cuadrilla de nuevos dictadores porque, sin ir más lejos, en Nicaragua, otra vez vuelve por sus fueros el asesino, violador, ex guerrillero y presidente de la nación. Como no reunía los votos, apoyos suficientes de la asamblea, para poder cambiar la constitución y volver a presentarse a las próximas elecciones, ha tomado el camino más corto y, como controla el Consejo Supremo Electoral, se ha sacado una ley de la manga en la que los magistrados han votado por esa posibilidad. Ahora ya tiene camino legal libre, aunque la artimaña para conseguirlo no sea legalidad, pues suprimieron la energía eléctrica y esperaron que se marcharan los magistrados opuestos a tal fin, y una vez ausentes los sorprendieron con una reunión más que a la ligera y sin comunicación alguna de la propuesta, sólo una nota por debajo de la puerta avisándoles. La sentencia de la infamia ha puesto en revuelo a todo el país que, sumido en la pobreza, se está polarizando y al límite de un estallido social, después del fraude descarado que protagonizó en las últimas elecciones municipales del año pasado. Habría que preguntarse si ante estos abusos la comunidad internacional no lo sancionará lo mismo que al gobierno golpista de Micheletti, ¿o esperarán a censurar el golpe de estado cuando se dé? En caso de que el pueblo se proponga expulsar al dictador bolivariano.










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viernes, 16 de octubre de 2009

Ay, Nicaragua, nicaragüita


"Ay, Nicaragua, nicaragüita, la flor más linda de mi querer, abonada con la bendita nicaragüita sangre de Diriangén". Este es el estribillo de una hermosa canción creada por Carlos Mejía Godoy, el cantor de Somoto, es el himno del corazón, no el oficial que obliga a cuadrarse respetuosamente cuando suena en acontecimientos oficiales, es la canción que Mejía Godoy hizo con el alma para que sus compatriotas nicaragüenses la cantasen con el corazón. Diriangén es el héroe indígena nacional, cacique de Diriamba y jefe de los Chorotegas, que luchó contra los invasores españoles y que según cuenta la leyenda se convirtió en jaguar cuando se despeñó desde el cerro Apastepe, para evitar ser apresado por los barbudos enemigos europeos. Esta bendita tierra, a la que quiero como a la mía propia, es patria de héroes, de luchas heroicas y de episodios épicos, fruto de su historia convulsa siempre buscando la dignidad del pueblo, tratando de deshacerce de los totalitarios personajes que no dejan de aflorar en sus anales, como si de un mal endémico se tratara, no acaban de derrocar a un dictador cuando ya tienen a otro en puertas. Quizás sea por la propia nobleza del nicaragüense, por la confianza que ponen en sus "salvadores", que les prometen la solución de sus males y hasta la salvación divina si la solicitan, pero cuando llegan al poder siempre es demasiado tarde, o hay que tirarse al monte o salir por la tremenda con derramamientos de sangre de gente inocente que lucha por sus derechos y libertades.

El último de estos "salvadores" siempre me sirve como ejemplo de cómo no se debe de ser, de lo peor y más negativo para un pueblo. No es nuevo mi rechazo contra Daniel Ortega, personaje admirado años atrás cuando la Revolución Sandinista recién triunfaba y se sacudía de la saga de tiranos dictadores de los Somoza, que se habían adueñado del país. Pero han tenido que pasar los años y visitar varias veces la tierra de Sandino para darme cuenta de que también yo estaba equivocado y que también a mí me engatusó con sus cantos de sirenas, con sus alegatos en favor de los pobres del mundo, por el socialismo y la libertad, contra los oligarcas y los imperialismos. Nicaragua siempre está en mi corazón, la oportunidad que me ha dado la providencia de conocerla y de disfrutar de la amistad y acogida de sus gentes no ha pasado desapercibida para mis sentimientos, la vivo a diario y a sus acontecimientos sociales, políticos y culturales. Por eso la veo como un emigrante, como un nica que siente a su patria en la distancia, esto me ha hecho conocer la realidad actual de lo que ocurre en el segundo país más pobre de América. Según cuenta el último informe sobre Desarrollo Humano emitido por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, en el que revelan que casi la mitad de la población nicaragüense está en el umbral de la pobreza, el 47.9%, de la cual un 15.8% vive con 1'25 dólar al día, mientras que un 31.8 lo hace con un ingreso que no pasa de los 2 dólares diarios.

Esta situación no es nueva en Nicaragua, algunos como excusa podrían defenderse con que "esto ya viene de lejos", para evitar culpar al actual mandatario de cómo viven la mayoría de los nicaragüenses. Pero para mí es todo lo contrario, desde enero del 2007 en que tomó posesión como presidente de la nación no se han cumplido ninguna de sus promesas electorales y que hicieron ganarse la confianza de un 38% de los desfavorecidos, que en otro país quizás no serían suficientes votos como para dirigir el gobierno, pero ya conocemos la historia y la corrupción de algunos de sus políticos anteriores que a cambio de librarse de la justicia le dieron su apoyo mediante acuerdos-chantaje. Ni el "hambre cero", que pregonaba en la campaña electoral, ni "desempleo cero", ni gobierno de "reconciliación nacional", ni nada de nada, nada de lo que prometió ha cumplido, al contrario, la situación del país se vuelve insostenible mientras la "familia real" Ortega-Murillo viven en la más descarada de las opulencias y derroches a los ojos hambrientos de su pueblo.

El nicaragüense medio que tiene la suerte de disfrutar un puesto de trabajo recibe de sueldo algo más de 100 dólares al mes, y los precios de los productos básicos se acercan mucho a los que podemos tener en un país como España, mientras que los nuevos dirigentes políticos se han convertido en los nuevos oligarcas, apareciendo cada día en las páginas de los diarios las mansiones que se construyen en las mejores tierras del país, la corrupción orteguista es tal que la familia gobernante se he adueñado de todas las empresas más productivas de Nicaragua, entre las que cuenta la adquisición de un paquete importante de acciones de Fenosa, la empresa que distribuye la energía en el país hermano y que hasta hace poco era objeto de las mayores críticas y ataques verbales. Ahora tener luz eléctrica en los hogares se ha convertido en un artículo de lujo y a unos precios desorbitados. Ha comprado el mejor hotel de Managua, las mejores empresas ganaderas del país y un montón de propiedades que cada día salen a la luz en las portadas de los diarios más importantes, con un derroche desvergonzado de los dineros de los contribuyentes y con el petróleo subvencionado por su amigo Hugo Chávez, petróleo que los nicas tendrán que pagar y que sin control se desvía a las empresas familiares de Ortega. Otras de las promesas incumplidas es el programa "desempleo cero", no se pueden encontrar más mentiras que las que prometió en su día para llegar al poder respecto a este tema. Son 11.000 los empleados públicos despedidos desde que llegó al poder, son cifras denunciadas por sindicatos laborales y ante la Comisión permanente de Derechos Humanos, la Federación Democrática de Trabajadores del Servicio Público. Los trabajadores despedidos representan el 12% de los empleados públicos que laboran en las 51 instituciones públicas del país.

Con relación a una vivienda digna y "casas para el pueblo", podemos encontrar que las viviendas entregadas por Daniel Ortega son cobradas por una empresa privada, supuestamente también bajo el control orteguista, y ya surgieron los primeros problemas al poco tiempo de ser entregadas, las familias no pueden pagar esos precios tan elevados para sus sueldos, 80 dólares al mes, de los que se han beneficiado entre ellos 150 maestros, uno de los colectivos más favorecidos en cuanto a salarios, que sobrepasan por poco los 100 dólares. Los agraciados tendrán que pagar 15.100 dólares por cada una de las casas construidas de bloque y 14.000 dólares por las hechas con losetas. Podríamos decir que tuvieron suerte los nuevos inquilinos pues el alquiler de una vivienda sin pretensiones especiales supera los 100 dólares al mes. La sociedad está polarizada y los demócratas que intentan manifestarse son atacados por las turbas orteguistas, no importa si hay niños, ancianos, políticos de cualquier rango público, la represión se ha adueñado de cualquier tipo de manifestación pública y sólo la minoría orteguista puede manifestarse a sus anchas por la vía pública.

Y mientras el país va de mal en peor y las veces que, ya van tres en este curso político, ha tenido que modificar y recortar los presupuestos, fruto de la falta de ingresos que suponía la colaboración donante de otros países como castigo por la descarada manipulación y robo en las últimas elecciones municipales en el país y la crisis que atosiga a todo el mundo, los lujos y derroches de los Ortega-Murillo no dejan de escandalizar a los nicaragüenses, ya casi nadie confía en lo que Ortega pueda hacer por ellos, en las últimas encuestas su popularidad, que no era mucha, ha bajado de manera alarmante y sólo los beneficiados del régimen apoyan su continuidad en el poder. Sin embargo esto no parece importarle mucho al ex-guerrillero, que busca perpetuarse en el poder, ni a su familia, que continúa viajando con el matrimonio allí donde van por cualquier parte del mundo, un sequito de acompañantes desde hijos, hijos políticos, y demás familiares, todo un avión y vacaciones para cada desplazamiento siempre repleto de invitados y a gastos pagados por el bolsillo de los nicaragüenses. Como prueba de ese derroche pondré el agua que bebe el matrimonio y que la llevan exclusivamente de Europa, no toman agua del grifo como la mayoría de los ciudadanos, ni siquiera purificada y embotellada del país, si no del manantial de Vergèze, Francia, el agua que bebe la gente más distinguida, la de la marca Perrier.

Para cerrar este puñado de irrespetuosidades por parte de un mandatario a su pueblo, seguiré la línea con la que comencé el escrito, la de los héroes. Hace unos días leí en el Nuevo Diario de Nicaragua, la última de las usurpaciones, en este caso a la historia, porque de todos es sabido que Daniel Ortega no combatió como guerrillero, él no se expuso ante el peligro al igual que sus compañeros de revolución, de los que quedan pocos que no se hayan enemistado por su totalitarismo, y a la mayoría los ha ido persiguiendo hasta eliminarlos, desde los que eran más inteligentes y populares que él hasta los que podrían serlo en el futuro. No se ha conformado sólo dentro del Frente Sandinista, si no también los ha perseguido cuando abandonaron la formación, hasta el punto de quitarle la personalidad jurídica al Frente Renovador Sandinista MRS, grupo que aglutina los verdaderos sandinistas demócratas y antiguos compañeros revolucionarios de Ortega. Como digo, leí recientemente que se ha inaugurado un nuevo museo en Managua, el Museo de la Victoria Sandinista, compuesto básicamente con fotografías de los frentes insurreccionales, en las que, exceptuando a Edén Pastora y a Germán Pomares, no aparecen sus protagonistas, y sí el presidente Daniel Ortega. No le basta con lo social, político y económico, también con la historia, ninguno de los héroes de cada gesta como Dora María, Leticia, Carlos Núñez, Joaquín Cuadra, Willian Ramírez u otros que arriesgaron sus vidas contra la dictadura de Somoza aparecen en las fotografías, en cambio Ortega, que no dio ni un solo tiro, aparece en cada frente como el único y más importante de la revolución nicaragüense.










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viernes, 9 de octubre de 2009

Revuelo de palomas


Uno de mis lugares preferidos es el Patio de los Naranjos de la Mezquita Catedral de Córdoba y especialmente la fuente de los cuatro caños que en él se sitúa. Su gran pilón rectangular y sus cuatro caños dando agua en cada esquina. Siempre que tengo unos minutos para relajarme, da igual a la hora del día que se tercie, me gusta sentarme en su costado sureste, junto al caño del olivo, un hermoso ejemplar centenario que necesita de un esqueleto metálico a su medida para que el tronco soporte el peso de las ramas. Sentarme al borde del pilón, a la sombra de los naranjos y entre los rayos de sol que se cuelan por entre sus hojas, es una delicia como pocas para la reflexión, para el descanso, entre la sonoridad del agua que produce al caer; un disfrute para los sentidos de los que mis antepasados árabes dieron cuenta y nos dejaron en esta ciudad de mitos, leyendas, y tolerancia entre culturas. No visito el lugar tanto como quisiera o me gustaría, pero hoy fue una de esas mañanas que pasé caminando cerca de la Mezquita, y siempre que lo hago prefiero hacerlo atravesando el patio, mejor que por las calles que la bordean. Así que decidí sentarme unos minutos en la fuente, junto al olivo, con los turistas por cada rincón del edificio y las palomas revoloteando y jugando con el agua. Coincidió que daban las doce en el reloj y las campanas de la catedral comenzaron a repicar, a la par que un helicóptero atravesaba el cielo sobre mi cabeza, las palomas se agitaron y comenzaron a revolotear, alteradas, sorprendidas, confusas... Ese instante, con la paz del lugar alterada por los sonidos producidos, me dejó pensando en el significado del revoloteo de palomas, comparable al repicar de campanas, lo mismo pueden significar tristeza, alegría, miedo, peligro, incluso ira o rebeldía. Las palomas pueden revolotear por muchas razones y solo ellas saben por qué, nosotros solamente intuimos o imaginamos la razón que las motivan.

Estaba claro que en esta ocasión fue por la sorpresa coincidente, por lo que revolotearon, aunque ellas eran ajenas a quién el helicóptero transportaba, era la Reina de España, Sofía, la que acudía a Medina Azahara; venía a inaugurar la sede institucional del conjunto arqueológico, un edificio singular e innovador en el que se hace un recorrido por los periodos más relevantes de la ciudad palatina, construida por los Omeyas cordobeses en el siglo X. Entre sus paredes, casi todas por debajo del nivel del suelo para evitar la contaminación óptica con los restos arqueológicos, se repasan los orígenes del yacimiento, la etapa desde 936 a 1013, sus habitantes, piezas arqueológicas de incalculable valor encontradas en las excavaciones y nunca antes expuestas al público, su destrucción y la recuperación. Una interesantísima exposición que sin duda vale la pena visitar. Sabía de la visita de la Reina por el diario Córdoba, lo había leído a primeras horas de la mañana y entre lo que veía y leía referente a dicha exposición me llamó la atención el nombre de una pieza de cerámica hermosamente decorada, era una jofaina, y automáticamente me acordé de mi padre.

Mi difunto padre no tenía ninguna relación con Medina Azahara, ni directa ni indirectamente, pero el nombre atribuido a la vasija me hizo recordar que él llamaba así a lo que nosotros, el resto de la familia, nombrábamos mortero o bol, o simplemente cacharro, sí cacharro, el cacharro de calentar la leche, el cacharro del salmorejo... Ustedes pensarán qué sentido tiene todo esto, el que me hizo reflexionar, el que me llevó a pensar que de la misma manera que la alfabetización es positiva el analfabetismo es un hándicap para las costumbres y la cultura... Me explico, mi padre, que era un campesino de la provincia de Jaén, Alcalá la Real, y criado entre campos de olivos, aprendió a leer y escribir cuando hizo el servicio militar, sus conocimientos eran muy limitados, pero en cambio conservaba algo que nosotros hemos perdido, la tradición popular. Él llamaba azaite al aceite, y recuerdo que yo le decía que no estaba bien dicho, pero él había utilizado desde siempre esa palabra que aprendió de sus padres, de sus mayores, y se negaba a pronunciar de otra manera. Pasados unos años después de su triste perdida, descubrí que la palabra aceite viene del árabe español "azzáyt", y ésta del árabe clásico "azzayt", y ésta del arameo "zaytá", entonces comprendí que el equivocado era yo, no él.

De la misma manera, el revolotear de palomas pudiera ser de protesta en el caso de Roman Polanski, del que desde hace varias semanas no dejan los noticieros de hablar de él, de la sorpresa que le causó la detención en Suiza, por un delito sexual archiconocido y desde mucho tiempo atrás, tanto como 30 años que hace que se cometió y que tuvo lugar en Los Ángeles, Estados Unidos, concretamente en 1977. Polanski, con 76 años cumplidos, fue detenido a su llegada a Suiza, como ya todos sabrán a estas alturas, a petición de la justicia norteamericana, reclamado por haber mantenido "relaciones sexuales ilegales" con una niña de 13 años. Pero la protesta de las palomas, además de contra el cineasta franco-polaco, también podría ser contra el ministro de cultura francés, Frederic Mitterrand, por defenderlo, por considerar su detención como algo "absolutamente espantoso" por "una historia que no tiene realmente sentido". No tendría sentido que defendiera esta actitud de abuso sexual contra una menor si no fuera porque su traje tiene el mismo corte. Hoy he escuchado en la radio del escándalo que sacude al país vecino, por la biografía que publicó tiempo atrás su ministro de cultura, en donde afirma haber mantenido relaciones sexuales con jóvenes asiáticos a cambio de dinero.

De igual modo las palomas se alterarían, se pondrían en guardia por la línea política que rige a Italia, ellas que fueron un arma imprescindible cuando hacían de mensajeras entre las líneas de fuego de los nazis y los aliados, se les deben de erizar los plumones al saber que en la patria de Berlusconi el fascismo se está despertando, haciéndose fuerte, gracias a sus políticas ultraderechistas. En un reportaje de Miguel Mora, para el diario El País, encontré unas palabras que bien podrían servir de prologo para la historia que se nos presenta y que por suerte ha comenzado con la perdida de inmunidad que el propio Berlusconi tejió a su alrededor. Textualmente comienza el reportaje:"Más de 55.000 personas afiliadas; decenas de grupos ultra en los estadios de fútbol; bandas de rock nazi o identitario; agresiones contra extranjeros, negros, homosexuales. Bajo el sonriente paraguas de Silvio Berlusconi, vuelven a Italia las consignas totalitarias y la violencia fascista". Según dice el fiscal de Verona:"aunque los agresores tienen símbolos nazis en casa, su única ideología es el odio al diferente". Entre 2005 y 2008 se registraron en Italia 262 casos de violencia fascista contra emigrantes, gays, gitanos... En 2007, el alcalde de Verona expulsó a los gitanos alegando que "perturbaban la belleza del centro histórico".

Pero si hay algún acontecimiento o motivo por el que las palomas estén algo revoltosas últimamente, ese no puede ser otro que el adiós de "La Negra Sosa". En sus últimos días decía que había tenido suerte, pero que también le costó mucho. Luchó hasta el final por cumplir los objetivos del Manifiesto del Nuevo Cancionero que firmó en Mendoza, en 1964, cuando sólo tenía 28 años, en el que se propuso renovar la canción argentina popular para conseguir que: "se integre en la vida de todo el pueblo, expresando sus sueños, sus alegrías, sus luchas y sus esperanzas". Hoy las palomas revolotean tristes, se nos fue la voz de los indígenas americanos, la voz de América, la de los pueblos oprimidos del mundo, la de la libertad.









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viernes, 2 de octubre de 2009

Abusos impunes


Paradójicamente, uno que se cree vivir en libertad en los países desarrollados de hoy en día, resulta que no es tanto como suponemos, que somos esclavos de nuestras propias normas y leyes, las que rigen nuestros derechos a ser libres. La esclavitud que sufrimos en nuestras sociedades no es de grilletes y cadenas, al menos en algunos casos, aunque no estamos libres del todo de esa posibilidad. Los esclavistas, esclavizadores o abusadores de derechos, podemos ser todos, somos todos, víctimas y verdugos al mismo tiempo, aunque la mayoría nunca ejerzamos el papel de victimarios, porque está claro, las leyes son para todos, pero comparto aquello que alguien dijo alguna vez, que "las leyes están hechas por los ricos o poderosos, para que la cumplan los débiles o pobres". Y como quien hizo la ley hizo la trampa, los más avispados se aprovechan de ella para esclavizarnos o para abusar de nuestros derechos y quedar impunes, no hace falta incumplir la ley, sólo hay que buscar un resquicio que no esté penalizado y les permita aprovecharse de esa impunidad por vacío legal. Así que, los poderosos, las grandes compañías, a cuanto más grandes más esclavistas, más medios para esclavizarnos de una manera u otra y siempre discretamente, pero con unos beneficios enormes para sus arcas; y lo peor es que, aún con el libre mercado, ellos se unen y se saltan las reglas estipuladas, para monopolizar los mercados y abusar de los consumidores o usuarios, que tomen el camino que tomen siempre se dan con los abusos de fauces y sin remedio.

Un ejemplo de lo que expongo son las compañías telefónicas o de Internet, es un abuso constante contra el consumidor, y resulta tan complicado y trabajoso recuperar nuestros derechos que en la mayoría de las ocasiones lo olvidamos y damos por perdido ese derecho usurpado por lo trabado que se nos presenta. Mi experiencia más cercana finalizó con buen fin hace varios meses, aunque el abuso surgió un año antes, el tiempo que me costó de lucha constante. Supongo que la compañía en cuestión, de la que no daré nombre por evitar publicidad y porque realmente son todas y actúan igualmente, no pensaría que su cliente estafado no defendería sus derechos y, como muchos más, daría por perdido el cobro indebido. Pero claro, tengo que reconocer que soy terco como una mula y pegajoso y tenaz como una mosca vieja. Comenzó o coincidió cuando renové mi contrato con la compañía y solicité un nuevo terminal, los puntos acumulados me permitían elegir uno de los modelos más de moda y con más prestaciones, por lo que también más caro. Me negué en rotundo a abonar ni un solo euro y amenacé con cambiarme de compañía si no me lo proporcionaban gratis, y mis negociaciones dieron su fruto. Aún así, ellos tenían una jugada que supongo en muchas ocasiones le saldrá bien, pero conmigo no; en la primera factura domiciliada por el banco me cobran 220 euros por llamadas a un numero que nadie supo decirme a que pertenecía, el importe era prácticamente el mismo que el del terminal conseguido. En la factura detallaba cientos de llamadas continuas al mismo número en cuestión y durante una noche, diferenciadas por 2, 4, o 1 solo segundo entre unas y otras, pero con una duración de entre 14 o 15 segundos cada llamada, cosa imposible. Reclamé y la compañía me dijo que yo había realizado esas llamadas y que debía de pagarlas, ante la impotencia acudí a la oficina del consumidor de mi ciudad y después de hacer un escrito detallado y presentar pruebas, en este caso la factura, la compañía estafadora se negó a escuchar el reclamo pasados dos meses. El siguiente paso fue enviar la misma documentación a la oficina del consumidor del gobierno andaluz y ahí no pudo negarse a escuchar mi petición ni a alegar contra ello. Al año, la resolución me dio la razón y me devolvieron mi dinero, no así los intereses y las molestias que pudieron ocasionarme.

Siempre que escribo o hablo sobre el tema de las telefonías, me acuerdo de la iglesia católica, bueno, de la iglesia me acuerdo en muchas ocasiones y siempre para mal. Siempre me viene a la memoria el día que fui a apostatar al arzobispado de Córdoba y le dije al religioso funcionario que me atendió "que si lo de apostatar no sería como las compañías de teléfonos móviles, que uno se hace cliente pero no le permiten romper el contrato" a lo que obtuve un no visiblemente molesto por parte del funcionario, pero con toda su molestia aún no conseguí apostatar y mi nombre refleja en sus libros como un creyente desaforado más. Hubo un tiempo que las telefónicas ponían mil trabas para darte de baja en el contrato, hasta que ese vacío legal se llenó con una norma que liberalizaba al cliente, con penalización si lo exigía el acuerdo comercial, y en cuestión de religión católica estamos en lo mismo. Primero me dijo el funcionario que tenía que ir con un notario y varios testigos a la iglesia donde me bautizaron, para dar fe de esa negación y ante mi rebelde actitud me dieron la posibilidad de solicitar una partida de bautismo, acudir con dos testigos a una de las iglesias que estaban destinadas a tramitar dicha solicitud pero no sin antes llamar y solicitar día y hora. Nunca lo conseguí, siempre fueron negativas y barreras para no poder apostatar, primero preguntaban que cual era el motivo de mi solicitud y expuesta por mi parte recibía: "llame otro día, hoy no se encuentra el párroco encargado de estos menesteres". Nadie me preguntó si quería que me bautizaran cuando lo hicieron, no sé por qué tal negación a mis derechos, los de decidir si quiero o no pertenecer a la iglesia católica. Pero claro, uno se lo plantea y casi mejor dejar las cosas como están, porque si se consigue, ardua tarea ésta, no te borran ni eliminan de sus libros, si no que te marcan como apóstata, lo que le da a uno por pensar si estas malvadas conciencias con sotana cualquier día pueden utilizarlo en mi contra como cuando estalló la guerra civil española, que señalaban a los comunistas o socialistas para que los fusilaran.

Pero claro, no todo el mal religioso recae sobre la iglesia católica, las demás religiones también tienen lo suyo, porque sin ir más lejos uno se encuentra casos de abusos contra los derechos del ser humano todos los días, y no sólo en cuestiones tan burocráticas como la relatada y vivida, en muchos casos las religiones son los verdugos de las sociedades, a cuanto más fundamentalistas y más poder religioso más salvaje impunidad en nombre de los dioses. Cada vez que visito la página de Amnistía Internacional encuentro varios casos de injusticias sociales, de abusos en nombre de los dioses que tienen que ver con vidas humanas. El caso de la iraní Afsaneh Nowrouzi es uno de tantos que se salvaron de las lapidaciones, bajo la cruel ley islámica, por el delito de adulterio. La suerte de Afsanneh es que pudo pagar a la víctima una compesasión económica y así recibir el indulto, después de pasar siete años en el corredor de la muerte de Irán. Otros u otras no tuvieron tal posibilidad y aunque bajo la presión internacional se suspendieron las lapidaciones, a finales del 2008 se han vuelto a reanudar, un castigo cruel, sanguinario y perverso, lleno de ira, de odio, de venganza y con los instintos asesinos más deleznables del ser humano puestos en escena. Desde diciembre del año pasado hasta marzo de este año han sido dos, los hombres lapidados secretamente en las cárceles de Irán, a los que le seguirán otros dos hombres y ocho mujeres expuestos a ser lapidados si la comunidad internacional no lo remedia presionando su prohibición. Y no solo el adulterio lleva a los iraníes a la lapidación, o a la horca, como sucedió con los menores ahorcados poco tiempo atrás por ser homosexuales. De igual modo que en Mauritania, Arabia Saudí, Sudán y Yemen, cinco países musulmanes donde ser homosexual está castigado con la muerte, a los que hay que sumar también el norte islamista de Nigeria y Somalia.

No obstante, no es necesaria la religión para actuar impune ante ese derecho que tenemos todos, la vida. Nadie tiene potestad para quitádnosla en nombre de ninguna ley o dioses, la pena de muerte siempre es un abuso contra el ser humano, una usurpación venga de donde venga y sea la víctima que sea. Junto a esta noticia de las lapidaciones, otro informe también relacionado con la pena de muerte llama la atención, el del japonés Hakamada Iwao, que tiene 73 años y que sus últimos 40 los ha pasado en el corredor de la muerte de Japón, por un delito que podría no haber cometido. La única prueba en su contra es su declaración, de la que se retractó más tarde, cuando acabó el interrogatorio policial de 20 días sin acceso a un abogado. Solo esa prueba, su confesión bajo presión. Después de muchos años recluido en soledad comenzó su enfermedad mental a dar síntomas de trastorno y en el 2006 un médico lo certificó. Kumamoto Norimichi fue uno de los tres jueces que lo juzgaron, y aún mostrándose en desacuerdo con sus otros dos compañeros no tuvo más remedio que condenarlo a la horca, aún sabiendo que podría no ser culpable. Esta decisión hizo que Kumamoto renunciara a su puesto poco tiempo después del veredicto, del que dice sentirse muy culpable de haber tenido que condenar a un inocente.








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