sábado, 26 de diciembre de 2009

Cuento triste (por navidad)


Érase una vez un hombre que vivía feliz en un mundo feliz, su felicidad radicaba en la ignorancia, en el desconocimiento de lo que sucedía en otros países y lugares del mundo menos felices. Él creía que su mundo, y lo que le rodeaba, era una imagen calcada al de otros hombres y mujeres de otros lugares, tal vez por eso nunca se preocupó de conocer la realidad de los seres que vivían en el planeta. Su mundo era tan feliz que nada le hacía inmutarse ante la posibilidad de que otras personas no fueran tan felices como él, ni siquiera le preocupaba que su propio futuro estuviera en riesgo de acabar con aquella felicidad en la que estaba inmerso, era tan feliz... Hasta que cierto día de navidad, al salir de su hogar, encontró un diario junto a su puerta, hacía tantos años que no se preocupaba por lo que sucedía en el mundo que aquellas páginas impresas le provocaron curiosidad por lo que pudieran contener. -¡Un diario!- exclamó al encontrarlo sobre el felpudo de su puerta, medio cubierto por la nieve caída la noche anterior. No pudo contenerse y se atrevió a indagar, a navegar por entre las noticias que traían el diario de la mañana.

Lo desplegó y el primer impacto fue la foto del papa Benedicto XVI "desparramado por los Suelos", junto a un mar de agentes de seguridad vestidos de negro que parecían sujetar a una mujer de rojo. "Una mujer desequilibrada mental derriba al Papa por los suelos", la noticia continuaba tras el titular diciendo que sólo pretendía abrazarlo, al igual que algunos años antes que también lo intentó, sólo que en aquella ocasión el Papa alemán apenas se enteró de la intención de la italo-suiza, que quedó ingresada en un hospital bajo control médico. Curiosamente, bajo aquella foto del Papa desparramado, aparecía otra más pequeña de Berlusconi, con la cara ensangrentada y algunos dientes de menos; era fruto del ataque sufrido por otro desequilibrado mental días antes. Berlusconi decía no entender el por qué tanto odio hacia él, algo que tampoco entendía el hombre feliz mientras leía la información periodística.

La felicidad de aquel hombre parecía no sentirse afectada por las primeras noticias que continuaba encontrando reflejadas en el papel, "Otros dos obispos irlandeses dimiten por los abusos a niños". Ante este titular quedó algo contrariado, y aunque extrañado, se adentró en el contenido de la noticia esperando encontrar en ella una explicación lógica, pero, lejos de encontrar la respuesta esperada a sus dudas, halló que no eran dos los religiosos implicados en tales abusos, si no que fueron muchos más y durante muchos años, décadas, unos abusos sexuales generalizados a niños que las autoridades eclesiásticas habían encubierto durante 30 años, por parte de algunos religiosos. En la misma página, en la columna de la derecha, otro titular le atrajo sobremanera, "Marcha contra el hambre en Argentina".-¿Cómo es posible que exista el hambre?-se preguntaba el hombre feliz al leer aquella frase, él que pensaba que el hambre estaba erradicado del planeta... Al leer el contenido de la columna descubrió que en Argentina el hambre lo sufrían el 7´3% de la población, 1,8 millones de personas, pero su sorpresa fue mayor cuando descubrió que sólo en América Latina mueren más de 100 niños al día por diarrea, que 85 millones de personas viven aún sin agua potable en sus viviendas y que 38.000 son los que mueren al año por enfermedades intestinales fácilmente prevenibles.

La felicidad del hombre feliz comenzaba a resquebrajarse, Cómo era posible aquella situación, él que creía que nada de esto pudiera estar sucediendo a estas alturas de la humanidad y resultaba que aún quedaban personas en el mundo que no eran felices, y eso que desconocía los miles de millones de personas que pasan hambre cada día en el planeta. El número de muertos sucedían según iba leyendo noticias, 20 muertos por disparos de arma de fuego en Guatemala, en la celebración de la "noche buena"; 23 personas fallecidas en varios ataques terroristas perpetrados en Bagdad; un coche bomba mata a cinco personas en Kabul; otro ataque terrorista mata a 20 personas en Pakistán... Un baile siniestro de números se acumulaba ante los ojos del hombre feliz, perplejo de lo que estaba descubriendo. La foto que vino a continuación le retuvo, no precisaba si lo que nublaba la imagen de aquellas grandes chimeneas industriales que mostraba la instantánea era eso, humo, o la nieve que caía copiosamente sobre el paisaje, las dudas se disiparon cuando leyó, "Una gran tormenta de nieve causa 18 muertos en el centro de EE UU", esta fue la noticia con la que se adentró en los problemas que causa el cambio climático que el hombre feliz desconocía, no tenía conciencia de que el clima en el planeta fuera un problema tan acuciante y causante de tanta alarma para la población mundial. Sin embargo, también pudo comprobar que no parecía tal para los gobernantes responsables, que después de más de dos semanas reunidos en Copenhague, 192 países, no consiguieron un mínimo acuerdo para poner fin a este problema común, los intereses propios de cada país, cínicamente, se sobreponían ante un mal que nos dejará sin hábitat para sobrevivir a la especie humana más pronto que tarde.

El hombre feliz continuaba perplejo leyendo lo que resultaba como una broma macabra en el día de los "santos inocentes", ni siquiera podía imaginar que aquellas noticias fueran la realidad que el mundo vive cada día. Pero aquellas páginas no cesaban en mostrar la tristeza que rodea al mundo, las injusticias continuaban con las privaciones de libertad, en el caso de los activistas saharauis, no solo en el de la señora Haidar, que gracias a la presión internacional conseguía que Marruecos respetase su derecho a regresar a su tierra, que ilegítimamente ocupa el reino alauí, si no a otros disidentes también saharauis que luchan por la libertad de su pueblo. Algo más a la izquierda, la foto de un hombre de nacionalidad china, Liu Xiaobo, que ha encontrado la condena a 11 años de cárcel en su país, por haber publicado en Internet artículos críticos con el Partido Comunista Chino pidiendo democracia; bajo esta columna, escuetamente, aparecía una crítica sobre la explotación laboral infantil, una injusticia que sufren millones de niños en el mundo, para beneficio de las grandes compañías multinacionales de ropa, zapatos, juguetes...

El hombre feliz lo iba siendo menos según avanzaba páginas, habían bastado algunos minutos para tirar por tierra aquella felicidad ingenua que disfrutaba, creyendo que "todo el monte era orégano", que todo el mundo era tan feliz como él y que las necesidades e injusticias sólo formaban parte de los cuentos de terror pertenecientes a otros tiempos pasados. El hombre feliz había regresado a la realidad y comprendió que ya nunca más sería tan feliz como antes, que su conciencia no le permitiría ignorar aquella realidad descubierta por casualidad, cuando aquella mañana navideña, radiante de felicidad, se disponía a disfrutar de la vida ignorando los sufrimientos que millones de personas padecen en otros lugares menos felices.
Y colorín colorado, este cuento... probablemente continuará.

1 comentario:

  1. Hola, algún tiempo alejados, pero aún cuando tengo poco tiempo me mantengo atento a sus exelentes artículos, admiro mucho la forma en la que escribe. Tengo una sugerencia que hacerle y espero que me haga saber sus criterios, entre a www.la aldeanuestra.blogspot.com ahí encontrará dos cuentos, parte de un libro que he escrito y tengo la intención de publicarlo. Ya tengo los derechos de autor, desearía publicarlos y me gustaría que usted hiciera contacto conmigo si le llaman la atención para transmitirle algunas ideas. Muchas gracias desde Sagua Viva. Yoel Rivero.

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