viernes, 9 de octubre de 2009

Revuelo de palomas


Uno de mis lugares preferidos es el Patio de los Naranjos de la Mezquita Catedral de Córdoba y especialmente la fuente de los cuatro caños que en él se sitúa. Su gran pilón rectangular y sus cuatro caños dando agua en cada esquina. Siempre que tengo unos minutos para relajarme, da igual a la hora del día que se tercie, me gusta sentarme en su costado sureste, junto al caño del olivo, un hermoso ejemplar centenario que necesita de un esqueleto metálico a su medida para que el tronco soporte el peso de las ramas. Sentarme al borde del pilón, a la sombra de los naranjos y entre los rayos de sol que se cuelan por entre sus hojas, es una delicia como pocas para la reflexión, para el descanso, entre la sonoridad del agua que produce al caer; un disfrute para los sentidos de los que mis antepasados árabes dieron cuenta y nos dejaron en esta ciudad de mitos, leyendas, y tolerancia entre culturas. No visito el lugar tanto como quisiera o me gustaría, pero hoy fue una de esas mañanas que pasé caminando cerca de la Mezquita, y siempre que lo hago prefiero hacerlo atravesando el patio, mejor que por las calles que la bordean. Así que decidí sentarme unos minutos en la fuente, junto al olivo, con los turistas por cada rincón del edificio y las palomas revoloteando y jugando con el agua. Coincidió que daban las doce en el reloj y las campanas de la catedral comenzaron a repicar, a la par que un helicóptero atravesaba el cielo sobre mi cabeza, las palomas se agitaron y comenzaron a revolotear, alteradas, sorprendidas, confusas... Ese instante, con la paz del lugar alterada por los sonidos producidos, me dejó pensando en el significado del revoloteo de palomas, comparable al repicar de campanas, lo mismo pueden significar tristeza, alegría, miedo, peligro, incluso ira o rebeldía. Las palomas pueden revolotear por muchas razones y solo ellas saben por qué, nosotros solamente intuimos o imaginamos la razón que las motivan.

Estaba claro que en esta ocasión fue por la sorpresa coincidente, por lo que revolotearon, aunque ellas eran ajenas a quién el helicóptero transportaba, era la Reina de España, Sofía, la que acudía a Medina Azahara; venía a inaugurar la sede institucional del conjunto arqueológico, un edificio singular e innovador en el que se hace un recorrido por los periodos más relevantes de la ciudad palatina, construida por los Omeyas cordobeses en el siglo X. Entre sus paredes, casi todas por debajo del nivel del suelo para evitar la contaminación óptica con los restos arqueológicos, se repasan los orígenes del yacimiento, la etapa desde 936 a 1013, sus habitantes, piezas arqueológicas de incalculable valor encontradas en las excavaciones y nunca antes expuestas al público, su destrucción y la recuperación. Una interesantísima exposición que sin duda vale la pena visitar. Sabía de la visita de la Reina por el diario Córdoba, lo había leído a primeras horas de la mañana y entre lo que veía y leía referente a dicha exposición me llamó la atención el nombre de una pieza de cerámica hermosamente decorada, era una jofaina, y automáticamente me acordé de mi padre.

Mi difunto padre no tenía ninguna relación con Medina Azahara, ni directa ni indirectamente, pero el nombre atribuido a la vasija me hizo recordar que él llamaba así a lo que nosotros, el resto de la familia, nombrábamos mortero o bol, o simplemente cacharro, sí cacharro, el cacharro de calentar la leche, el cacharro del salmorejo... Ustedes pensarán qué sentido tiene todo esto, el que me hizo reflexionar, el que me llevó a pensar que de la misma manera que la alfabetización es positiva el analfabetismo es un hándicap para las costumbres y la cultura... Me explico, mi padre, que era un campesino de la provincia de Jaén, Alcalá la Real, y criado entre campos de olivos, aprendió a leer y escribir cuando hizo el servicio militar, sus conocimientos eran muy limitados, pero en cambio conservaba algo que nosotros hemos perdido, la tradición popular. Él llamaba azaite al aceite, y recuerdo que yo le decía que no estaba bien dicho, pero él había utilizado desde siempre esa palabra que aprendió de sus padres, de sus mayores, y se negaba a pronunciar de otra manera. Pasados unos años después de su triste perdida, descubrí que la palabra aceite viene del árabe español "azzáyt", y ésta del árabe clásico "azzayt", y ésta del arameo "zaytá", entonces comprendí que el equivocado era yo, no él.

De la misma manera, el revolotear de palomas pudiera ser de protesta en el caso de Roman Polanski, del que desde hace varias semanas no dejan los noticieros de hablar de él, de la sorpresa que le causó la detención en Suiza, por un delito sexual archiconocido y desde mucho tiempo atrás, tanto como 30 años que hace que se cometió y que tuvo lugar en Los Ángeles, Estados Unidos, concretamente en 1977. Polanski, con 76 años cumplidos, fue detenido a su llegada a Suiza, como ya todos sabrán a estas alturas, a petición de la justicia norteamericana, reclamado por haber mantenido "relaciones sexuales ilegales" con una niña de 13 años. Pero la protesta de las palomas, además de contra el cineasta franco-polaco, también podría ser contra el ministro de cultura francés, Frederic Mitterrand, por defenderlo, por considerar su detención como algo "absolutamente espantoso" por "una historia que no tiene realmente sentido". No tendría sentido que defendiera esta actitud de abuso sexual contra una menor si no fuera porque su traje tiene el mismo corte. Hoy he escuchado en la radio del escándalo que sacude al país vecino, por la biografía que publicó tiempo atrás su ministro de cultura, en donde afirma haber mantenido relaciones sexuales con jóvenes asiáticos a cambio de dinero.

De igual modo las palomas se alterarían, se pondrían en guardia por la línea política que rige a Italia, ellas que fueron un arma imprescindible cuando hacían de mensajeras entre las líneas de fuego de los nazis y los aliados, se les deben de erizar los plumones al saber que en la patria de Berlusconi el fascismo se está despertando, haciéndose fuerte, gracias a sus políticas ultraderechistas. En un reportaje de Miguel Mora, para el diario El País, encontré unas palabras que bien podrían servir de prologo para la historia que se nos presenta y que por suerte ha comenzado con la perdida de inmunidad que el propio Berlusconi tejió a su alrededor. Textualmente comienza el reportaje:"Más de 55.000 personas afiliadas; decenas de grupos ultra en los estadios de fútbol; bandas de rock nazi o identitario; agresiones contra extranjeros, negros, homosexuales. Bajo el sonriente paraguas de Silvio Berlusconi, vuelven a Italia las consignas totalitarias y la violencia fascista". Según dice el fiscal de Verona:"aunque los agresores tienen símbolos nazis en casa, su única ideología es el odio al diferente". Entre 2005 y 2008 se registraron en Italia 262 casos de violencia fascista contra emigrantes, gays, gitanos... En 2007, el alcalde de Verona expulsó a los gitanos alegando que "perturbaban la belleza del centro histórico".

Pero si hay algún acontecimiento o motivo por el que las palomas estén algo revoltosas últimamente, ese no puede ser otro que el adiós de "La Negra Sosa". En sus últimos días decía que había tenido suerte, pero que también le costó mucho. Luchó hasta el final por cumplir los objetivos del Manifiesto del Nuevo Cancionero que firmó en Mendoza, en 1964, cuando sólo tenía 28 años, en el que se propuso renovar la canción argentina popular para conseguir que: "se integre en la vida de todo el pueblo, expresando sus sueños, sus alegrías, sus luchas y sus esperanzas". Hoy las palomas revolotean tristes, se nos fue la voz de los indígenas americanos, la voz de América, la de los pueblos oprimidos del mundo, la de la libertad.









http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.5/es/

2 comentarios:

  1. Fantástico, estimado Antonio. Por un momento me he dejado llevar por mi mente y tus palabras, y estaba ahí, sentado en la fuente de los cuatro caños, en la Mezquita de mi Córdoba querida que añoro en la distancia. Luego has ido enlazando con la maestría del vuelo de las palomas cada tema, y has terminado con La negra sosa. Chapeau. Un abrazo

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  2. Antonio, hace cosa de mes y medio, estuve en Cordoba(mis suegros tienen una casa en Espiel)intenté buscarte mediante la guia telefónica pero fue imposible. hice multitud de llamadas pero no pude dar contigo.Sinceramente, nos hubiera gustado tomar una copa contigo,pero todo se andará. un abrazo............

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