lunes, 10 de agosto de 2009

De los especuladores del arte


Quizás algunos de mis lectores habrían pensado que se me acabó qué contar, otros talvez quedaron algo desorientados después de dos semanas seguidas sin dar señales de ningún tipo y algunos, espero que sean los menos, estarían pendientes por si abandoné definitivamente la aventura del blog. Lo siento por todos, a los que esperaban mi regreso con impaciencia y a los que con la misma facultad o capacidad deseaban mi no retorno les pido disculpas, también yo necesito un "ratito" de relax. No quiere decir que mis vacaciones las pase sin mover un solo músculo, al contrario, estos "días de descanso" hacen que nos volvamos más activos, al menos los que no podemos estar quietos viendo como pasa el tiempo descaradamente ante nosotros, desaprovechándolo y sufriendo el sentimiento de desagradecido. No soy de los que disfrutan viendo la vida pasar tranquilamente, como si fuera una cosa de otros. He aprovechado para retomar los pinceles, para relajar mi estrés y otros males modernos, frente a los paisajes naturales que me brinda mi tierra. No les negaré que me gusta el mar, la playa, tumbarme al sol veraniego y tostarme como un centollo enchufado al mp3 y con una cervecita fresquita a mi diestra, pero existen otros placeres que de igual modo, o quizás más, me hacen disfrutar, como por ejemplo salir al campo muy temprano, casi con el sol, con el caballete, el maletín de pinturas y varias tablillas preparadas para pintorrear. Les garantizo que no existe psicólogo que consiga más beneficios y avances para la salud que esta terapia pictórica.

Escribir me gusta, me encanta, es uno de mis vicios, pero siempre es bueno desconectarse de lo cotidiano por un tiempo, se regresa con ánimos renovados y las ideas clarificadas, y después de un año de escribir a menudo, son 128 los artículos hasta hoy desde agosto del 2008, cumplir con mi trabajo diario y atender otras obligaciones cotidianas, familiares y sociales, uno acaba sin remisión ante los pies del dios agotamiento. Así que, para no sentirme culpable por haber dejado pasar el tiempo irresponsablemente me curé en salud pintorreando tablillas a lo Van gogh, aunque sin delirio que me atormentara. También les garantizo que mis apuntes pictóricos de estos días pasados no pasarán a la historia como obras maestras, ni me harán ganar dinero a puñados, esto sólo lo consiguen los especuladores del arte, los que en un ratito de veinte minutos o media hora, y con cuatro brochazos mal dados, consiguen lo que cualquier obrero tardaría meses en ganarlo, incluso algunos no lo conseguirían ni toda la vida trabajando duro. Ya les adelantaba que estas dos semanas alejado del teclado de mi aparato favorito me han renovado los ánimos y me los han dejado más rebeldes de lo que ya de por sí son por naturaleza.

Soy de los que piensa que la cultura es un bien universal, un derecho al que todos debemos tener acceso, tan importante como otros derechos reconocidos y que son básicos, el alimento, la sanidad, la educación, una vivienda digna... la libertad. Para ser libre se requiere conocimiento, la cultura es el alimento del alma, un hombre sin conocimiento ni preparación es un suculento juguete para los desaprensivos y un contratiempo para su dignidad. Es por esto por lo que creo necesaria la gratuidad de la cultura y todo lo que engloba la definición, no solo en la pintura, de igual manera en la literatura, en la fotografía, en las artes escénicas... Tengo que aceptar el derecho a la creación, entiendo que las capacidades especiales de los artistas deben de estar reconocidas, de otra manera no existiría la creación artística, pero esto es una cuestión y otra muy distinta es la especulación del arte. Los actores de teatro ganan por representación, en cambio los músicos, que hacen lo mismo, tienen a las discográficas como intermediarios en la copia, se forran a costa de sus trabajos, y ellos, los músicos, son los que menos beneficios reciben, solo en contadas ocasiones, y con el tiempo, consiguen liberarse de esas ataduras en forma de contratos. Eso, a mi entender, es especular con el arte.

Les contaré algo que me ha ocurrido en estos días de "descanso", y que es el origen de mi rebeldía contra la especulación artística. Hace unos días recibí un comentario en una de mis entradas, no diré de cual se trata para no hacer publicidad a quien la exigía con su actitud especulativa. El comentario era de un anónimo, algo que siempre me resultó una falta de respeto por entender que es como tirar la piedra y esconder la mano, pero volvamos al caso. En dicho comentario me reprochaba el anónimo que había copiado varias fotografías de su página, referentes al personaje que trataba mi artículo, me decía que tanto las imágenes como el texto estaban protegidos por el derecho de autor, me aconsejaba, u obligaba, a incluir una referencia sobre la página de donde copié dichas fotografías. Esas imágenes no eran especiales, quiero decir, el contenido no trataba de creaciones artísticas, eran imágenes del personaje en cuestión, de primeros del siglo pasado. Una de ellas era publicitaria, como la de cualquier artista en tamaño postal, que tanto antes se estilaban, la otra era una foto de un cuadro, también pintado hace casi un siglo. Cualquier reacción normal es la de incluir esa referencia a la fuente de las imágenes, pero no, opté por retirarlas y un tanto molesto. Las razones de mi molestia son varias, la primera es la falta de respeto al obligar mediante anónimo, bien pudiera haber sido alguien por molestar y sin ningún interés, pero sí lo había, era el de la publicidad gratuita. Primero habría que decir que las fuentes donde se pueden conseguir esas imágenes son varias y ajenas a la página oficial de la historia del personaje; segundo, habría que comprobar, aunque se advirtiera, que el derecho de autor tiene una fecha de caducidad después del fallecimiento del autor, estoy hablando de dos imágenes realizadas hace un siglo, muy viejo se me antoja que tuvo que morir el autor; y tercero, el uso y abuso que creí al recibir el comentario. Quizás eligieron el anonimato porque no quisieron dejar constancia de que quien me advertía de que estaba cometiendo una infracción era el propio infractor, bien pudiera ser que estuviera en mi derecho de utilizar dos imágenes y lo que buscaba el anónimo era utilizarme para su publicidad.

Su página era la oficial de una historia publicada en libro, una historia que es conocida por muchos y no es este libro el único editado sobre el tema, en mi artículo se pueden encontrar muchos más datos que los aportados en la página oficial, he recibido varios comentarios felicitándome y reconozco que gustó mi texto escrito sobre el personaje y su historia. Pero no hice lo que esperaba el anónimo, incluir la fuente o enlace de su página en mi blog, opté por quitar las dos imágenes fruto de la discordia y me negué en rotundo a ser utilizado por quien vende libros. Yo también vendo libros, los escribo, en mi blog tienen un enlace con mi tienda, en ella pueden encontrar cuatro volúmenes, dos novelas originales y dos libros de artículos, estos últimos son el fruto de mis tardes dedicadas al blog. Ese era mi interés cuando creé este espacio, hacerlo públicos antes de editarlos. Pero de igual modo, dos de mis novelas las pueden descargar gratis en archivo, si las quieren impresas tendrán que pagarlas, pero el acceso gratis a mi aportación a la cultura está asegurado.

Había pensado en otro tema para hoy, que seguramente será el próximo, pero me dejé llevar por la rebeldía y, como solemos decir por el sur, salí por los cerros de Úbeda, o por peteneras, también muy utilizado para estos casos. Así que hoy las imágenes son bocetos de dibujos hechos por ordenador hace algunos años, casi una década, tengo que reconocer que, para el dibujo, prefiero las herramientas tradicionales. No obstante, tienen mi permiso especial para hacer con ellas las copias que les apetezcan siempre que sea sin ánimo de lucro, ponerlas en la posición que les agrade y en los lugares que más impresión causen, incluido el cuarto de baño, tras la puerta... bueno, alguien dijo alguna vez lo mismo de un cuadro de Tapies y nadie se ofendió, al menos que yo sepa.
























http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.5/es/

2 comentarios:

  1. clac clac clac...me encato!
    asi se hace amigo...
    un abrazo
    lidia-la ecriba perenne
    www.deloquenosehabla.blogpot.com

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  2. Se te extraño pero entiendo que necesites tiempo, increible pero se puede entender tu molestia sobre todo por no dar la cara ni el nombre para hablar.

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