domingo, 12 de abril de 2009

Reina de los ilegítimos (3ª parte)

El resultado de la vida de una persona no se mide por los momentos más importantes, porque si importantes fueron los últimos años de Eva perón, los más fructíferos en lo que a conquistas sociales se refiere, tanto o más lo fueron los que le valieron para perfilar su personalidad, para fraguar su carácter y para forjar su leyenda, que fueron todos los vividos, desde la infancia hasta el momento de su fallecimiento. Todos y cada uno de los momentos de su vida tuvieron el mismo valor, todos fueron necesarios para la trayectoria de Evita, para la construcción del mito, de todos aprendió, sumó, para alzarse en lo que se convirtió, una de las mujeres más importantes y queridas en la historia del ser humano. Personajes con este carisma no se hacen de la noche a la mañana, fueron un cúmulo de adversidades, de condiciones, de coincidencias, de influencias, de deseos y esfuerzos, una lucha diaria sin desmayo, sin dudas ni titubeos, de convencimientos y sin miedo a las consecuencias negativas, los ingredientes necesarios para este coctel con cuerpo femenino, de elegancia, dulzura, carácter enérgico, amor y honradez, que creó admiración en todo el mundo.

Como apuntaba en la segunda parte, de este resumen de tres, para Evita su vida no fue un camino de rosas, fue una consecución de peligros constantes, quizás porque para los arriesgados, para los decididos, las trabas son mayores a medida que se avanza, se agigantan las dificultades y cuanto más se adelanta más difícil de retroceder se presenta, por lo que llegado el momento todo se convierte en un punto de partida sin retorno y con el significado del vértigo abandonado a otras alturas, a ras de suelo. Pero lo que nos diferencia de estos mitos no es precisamente que se nos presenten los peligros por nuestro atrevimiento, si no que siempre salen victoriosos ante todas las adversidades que se les presentan, si existiese un medidor divino apostaría que Evita siempre estuvo acompañada por protección angelical, incluso a la hora de su muerte, porque su perdida, tan a temprana edad, le ayudó a convertirse en el mito que hoy, aún después de medio siglo, continua siendo motivo de veneración.
De la misma manera que salió inmune en el fallido intento de violación sufrido en su adolescencia, o de los primeros tiempos difíciles que se le presentaron al comienzo de su carrera artística, en el año 1945 y compartiendo la vida con Perón, también salió airosa de otra prueba, otro contratiempo que la vida le tenía preparada, otra vez los ángeles protectores allanaron el camino de obstáculos para continuar con su destino. En esta ocasión los acontecimientos políticos en la historia de la Argentina la involucraron directamente, cuando a Juan Domingo Perón le arrestaron tras el golpe de estado. Ese año fue clave en la historia política de argentina, la confrontación entre los sectores sociales se radicalizó, entre peronistas y antiperonistas, y terminó derivando en otro golpe militar llevado acabo por la oposición antiperonista, encabezada por el general Eduardo Ávalos. Perón presentó su renuncia como le exigía el militar golpista y junto a Eva fueron circulando de casa en casa de los más allegados hasta que fue detenido en el apartamento de Recoleta, confinado en la cañonera Independencia y con dirección Isla Martín Gracia. El mismo día en que lo detuvieron le escribió una carta a su amigo el coronel Mercante, en la que le pide que se encargue de "Evita", como la llama, que tiene los nervios rotos y que le preocupa su salud. Al día siguiente es a Eva a quien le envía otra carta, diciéndole que había escrito a Farrell, que le acelerara el retiro, que en cuanto saliera libre se casarían y que se irían a vivir tranquilos, que deseaba acabar con la situación en la que había quedado ella y que entre sus proyectos estaba el de escribir un libro donde aclarara los acontecimientos acontecidos y que con seguridad le darían la razón.

Pero no fue necesario aclarar nada, los golpistas no se decidieron a tomar el poder aún teniendo el control del país, y mientras tanto, los sindicatos comenzaron a movilizarse exigiendo la liberación del detenido, las protestas desencadenaron una gran manifestación, la del 17 de octubre, que dio pie a la liberación de Juan Domingo Perón, recuperando la gobernabilidad establecida y abriendo el camino para la victoria en las elecciones presidenciales. En esos momentos Eva Duarte carecía de identidad política, aún siendo ya presidenta del sindicato ARA desde un año antes a estos sucesos. Varios días después de recobrar su libertad, el 22 de octubre, como le dijo Perón en su carta, se casaron por lo civil en Junín y pasados dos días lo hicieron por lo católico en la parroquia de San Francisco, en la ciudad de La Plata. A partir de esos acontecimientos Eva comenzó su carrera política como esposa del candidato a las elecciones del 24 de febrero de 1946, fue una novedad esta participación en la vida política, porque hasta ese momento las mujeres carecían de derechos políticos, excepto en San Juan, y su presencia era restringida y apolítica. Ella se convirtió en la primera mujer en estar presente y participar en la carrera electoral del marido, pero para Perón esto no era una novedad, desde 1943 venía proponiendo el derecho al voto de las mujeres, pero sin éxito, en 1945 la asamblea Nacional de Mujeres presidida por Victoria Ocampo y otros sectores conservadores se opusieron a este derecho, considerando que se trataba una maniobra electoral.
De todas maneras nadie dijo que su trayectoria fue fácil, pocos días antes de finalizar la campaña, varias organizaciones estudiantiles organizaron un acto en favor de la elección de Perón, pero el agotamiento que sufría llevó a Evita a reemplazarlo en el uso de la palabra, las protestas airadas de los presentes frustro que pudiera pronunciar su discurso. Tuvo que esperar hasta tres días después de ganadas las elecciones para pronunciar el primero de los discursos, en un acto para agradecer a las mujeres su apoyo a la candidatura de Perón y exigir la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, y especialmente en favor al derecho del voto femenino. Inmediatamente después de asumir el gobierno fue presentado el proyecto de ley en favor del sufragio femenino y, como se esperaba, la oposición conservadora puso el grito en el cielo, incluso desde dentro de los mismos partidos que agrupaba el peronismo surgieron las protestas, que acusaban a Evita de intromisión por las presiones que recibían para aprobar la ley. Hubo que esperar más de un año para su aprobación, pero cuando se aprobó se hizo unanimidad.

Los logros sociales conseguidos por esta mujer única fueron de suma importancia, además de luchar por los derechos de las mujeres, de los obreros, se le atribuye la ley de la igualdad jurídica de los cónyuges y la patria potestad compartida, ley que anuló el golpe de estado de 1955 cuando derogó la constitución, la creación del Partido Peronista Femenino y la Fundación Eva Perón, entre otras conquistas. La buena relación con los trabajadores y el movimiento sindical impulsó su candidatura a la vicepresidencia, pero quizás ya era demasiado tarde, por ese tiempo ya estaba gravemente enferma del cáncer de pulmón que acabó con su vida un año después, el 26 de julio de 1952, en aquellas últimas elecciones pudo ejercer su derecho al voto, donde fueron 109 las mujeres electas, 23 diputadas nacionales, 6 senadoras nacionales y 80 legisladoras provinciales.

En 1947, la situación de la mujer en la política obligaba a Eva a quedarse fuera de la primera línea, esta ubicación a la que le obligaba la ley contra el derecho de la mujer llevó a programar al peronismo una gira internacional, con el fin de ubicarla en primer plano, la intención era la de oficiar a Eva como embajadora de buena voluntad y conocer los sistemas de ayuda social instalados en Europa. Fueron 64 días por España, Italia y el Vaticano, Portugal, Francia, Suiza, Brasil y Uruguay. Como anécdota del viaje me quedaré con la tirantez surgida entre las dos primeras damas, Evita y Carmen Polo, la esposa del dictador. Existen decenas de testimonios sobre el desagrado de Evita por el trato que recibían los trabajadores y personas humildes en España. El desencuentro entre las dos primeras damas fue propiciado por el intento de La primera dama fascista de enseñarle el Madrid histórico de los Austrias y los Borbones, en lugar de los barrios obreros y hospitales públicos. Como muestra queda el comentario que a su regreso a la Argentina hizo Evita: "A la mujer de Franco no le gustaban los obreros, y cada vez que podía los tildaba de "rojos" porque habían participado en la guerra civil. Yo me aguanté un par de veces hasta que ya no pude más, y le dije que su marido no era un gobernante por los votos del pueblo si no por imposición de una victoria. A la gorda no le gustó nada".












http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.5/es/

2 comentarios:

  1. Felicidades, quedé realmente sorprendido con los trabajos que aquí ud presenta, muy especial este seriado dedicado a Eva. Saludos desde Sagua Viva.

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  2. Saludos, Yoel. Celebro que te agrade mi trabajo. Seguimos en contacto. Un abrazo.

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