miércoles, 8 de abril de 2009

Reina de los ilegítimos (1ª parte)


Lo de que "el tiempo pone a cada uno en su sitio" es una frase que yo suelo usar a menudo y que de rotunda que se me antoja parece que dictara sentencia, justicia. Es como si uno no tuviera que preocuparse por lo injusto porque ya se encargará el tempo de catalogarnos y valorarnos como nos merecemos en su justa medida, a los ojos de la historia, sólo que ésta no siempre se acuerda equitativamente de los justos e injustos. En el tamiz de los tiempos y las obras no siempre se purga con equidad, en ocasiones se distorsionan las figuras y los paisajes que estos habitaron, de la misma manera que los acontecimientos se deforman como elásticos, hasta el punto de no parecerse a la realidad. Es por lo que muchas veces escuchamos campanas, acontecimientos, y no sabemos de qué iglesia, época, proceden sus sonidos. Esto suele suceder cuanto más alejadas son las generaciones de las fechas históricas acontecidas, se tiene una referencia del hecho histórico pero cuanto más se aleja en el tiempo más reducido se conserva del conocimiento, hasta perderse en la memoria histórica, o como mucho, deformarse y transformarse la realidad, incluso consultando las enciclopedias, pues éstas se pueden crear erróneamente si se apoyan en datos equivocados o en revisionistas malintencionados que niegan la realidad para imponer sus razonamientos partidarios.
Esto pudiera ocurrir si a las nuevas generaciones le preguntamos por personajes y sus obras de mediados del siglo pasado, es posible que al mencionarles el nombre en cuestión saquen una respuesta muy a la ligera, vestida de andar por casa y en la mayoría de los casos con más dudas que fundamentos sobre los hechos y razones que fraguaron su leyenda. Esto sucede mayoritariamente cuando nos referimos a políticos, los de primer orden se retienen algo más en la memoria, aunque desgraciadamente son los llegados al poder por la fuerza y de manera poco ortodoxa los que mejor se recuerdan, son el caso de dictadores y casi siempre militares. Pero también los hay, quizás los menos, que se mantienen en la memoria popular por sus conquistas sociales y hechos beneficiosos para el pueblo. Realmente no son muchos los que me vienen a la memoria con estas características y que fueran elegidos democráticamente aún menos, pero si encima le añadimos el condicionante de que sean mujeres reduce enormemente las posibilidades. Contando con que en el contexto de la política la mujer en el siglo pasado apenas disfrutó de derechos, ni en el voto y por supuesto mucho menos en presentarse como candidata. Parece imposible, tal como entendemos las sociedades libres de hoy, que hace un puñado de años las mujeres no tenían derecho prácticamente a casi nada... esta reflexión, sin duda, nos hace sentirnos orgullosos por los avances conseguidos, pero nunca satisfechos, el camino de las libertades del ser humano, no sólo de la mujer, es largo y tortuoso, como decía aquella canción de los Beatles.
Es muy probable que si le preguntamos a un adolescente, o no tanto, por la relevancia de Eva Duarte, cabe la posibilidad de que la confundan con una decadente estrella del rock, o en el peor de los casos con un personaje ficticio que dio vida y llevó a la pantalla la popularísima Madonna, acompañada en el reparto por Antonio Banderas. Es lo que apuntaba al principio, que el tiempo no es tan justo a veces y sí cruel en ocasiones, en lo que respecta a personajes que deberían de ser un ejemplo para todos, aunque entiendo que puedan existir sus detractores, pero conociendo la trayectoria de esta mujer pocos enemigos se me ocurren que pueda o pudiera tener, en todo caso sería motivo de desconocimiento o por fundamentalismos desaforados. Existen personas que cuando nacen lo hacen rodeadas de un aura, un halo, que las envuelven y las elevan por encima del resto de los mortales, no son dioses, pero para el caso como si lo fueran, y referente a Evita es al igual que a una reina, que no necesitó de alta cuna, ni de sangre azul, el pueblo argentino vio en ella lo que todos los pueblos andan buscando entre esos bosques de políticos siempre estirados, trajeados, prepotentes, corruptos, que no dejan pasar el sol por entre las hojas de sus copas, y la eligió a ella como a su más querida representante nacional.
Repasar la vida de esta notable y admirada mujer del siglo XXI, adelantada a su tiempo, resulta demasiado corta, que no agitada, si tenemos en cuenta que dejó de existir cuando constaba con 33 años, la edad de los elegidos. Una vida breve pero llena emociones, de necesidades, de alegrías por recoger parte del fruto que cosechó, y de penas por lo que costó conseguir esos derechos y libertades. A veces nos cuesta entender de donde salen, brotan, esas energías en personas de relevancia, que para el resto de los humanos nos resultaría una imposible tarea, supongo que se necesitarían muchos ingredientes en una vida y que encontraran el cause perfecto para desarrollarse, pero desde luego que no lo conseguiríamos por mucho esfuerzo que pusiésemos en el empeño. Se necesita ser de una pasta muy especial para parecerse a Eva Duarte y mucho más aún si cuando comenzamos con su biografía lo hacemos dándonos cuenta que hasta en su fecha y lugar de nacimiento existieron dudas, propiciado por su ilegitimidad, por ser hija ilegítima de Juan Duarte, un estanciero, latifundista, y una criolla, Juana Ibarguren. No obstante el trabajo de los investigadores sitúan la fecha de su nacimiento en el 7 de mayo del 1919, sin embargo la posibilidad del lugar se reparte entre dos puntos, Junín o La Unión, frente a Los Toldos de Coliqueo. Su padre era conocido por el vasco y se cree que era descendiente de franceses, un importante político conservador que en la primera mitad del siglo XX se benefició de las propiedades de la comunidad Mapuche de Coliqueo, en Los Toldos, mediante maniobras fraudulentas implantadas por el gobierno, apropiándose, entre otras, de la estancia en la que nació Eva.
Juan Duarte mantenía a dos familias, una legítima en Chivilcoy con su esposa legal y otra ilegítima en Los Toldos, de la que Eva formaba parte, la quinta de 5 hermanos. Muy pronto comenzó a darse cuenta de la cruda realidad que le tocó vivir, la primera experiencia que le marcó profundamente fue a la muerte de su padre, con el que apenas tuvo contacto, con siete años uno no se da cuenta de lo que nos rodea pero hay acontecimientos que nos dejan con la sospecha de que algo no anda bien, como decimos en mi tierra "con la mosca detrás de la oreja", y esto precisamente le ocurrió a Eva, cuando tuvieron que abandonar la estancia donde vivían y quedar la familia desprotegida totalmente, después de que asistieran al velatorio y la familia legítima le prohibieran la entrada, en medio de un gran escándalo, tuvo que mediar un hermano político de su padre para que pudieran acompañar al cortejo hasta el cementerio. Por aquella época era una costumbre generalizada en el campo, por supuesto que para la clase alta, que los hombres tuvieran dos familias, para lo que la ley argentina establecía calificaciones infames tales como hijo adulterino, hijos ilegítimos, sacrílegos, mánceres, circunstancias que se anotaban en las partidas de bautismo de los niños y que en el caso de Eva Duarte, en 1945, logró que se destruyera el original de la partida bautismal para eliminar la descalificación infame. Precisamente y una vez en el gobierno, el peronismo y Evita en particular, impulsaron avanzadas leyes antidiscriminatorias que igualaban a los géneros y a los niños, sin importar la naturaleza de las relaciones de sus padres, leyes a las que se enfrentaron oposicionalmente la iglesia y las fuerzas armadas.
A Juana Ibarguren no le quedó más remedio que mudarse con sus hijos a Los Toldos, originalmente una toldería Mapuche, un pueblo indígena, donde habitaron una pequeña casa a las afueras del pueblo y comenzó a trabajar de costurera para mantener a la familia. La situación familiar se agravó seriamente y en ese contexto de necesidades, al año siguiente de la muerte del padre, la niña Evita ingresó en la escuela primaria. Hay que apuntar que no fue falta de dificultades y tuvo que repetir el segundo grado en 1929, sin embargo, Chola, como la llamaban por aquel entonces casi todos, o Negrita, que lo mantendrían de por vida, comenzaba a mostrar sus cualidades y habilidades, por la declamación dramática y como malabarista. En 1930 su madre decide que se trasladarían toda la familia a Junín. Los hijos van creciendo y Elisa, Blanca y Juan, comienzan a trabajar y supone una ayuda para la familia que, con la base del trabajo de Juana, empiezan a prosperar. Las dos menores continúan escolarizadas, Erminda ingresa en el colegio Nacional y Evita al tercer grado en la escuela Nº1 Catalina Larralt de Estrugamou, hasta acabar su educación primaria completa, con 15 años, en 1934. Allí su vocación artística fue agrandándose y participando en todo lo referente a las artes que se organizaba en la escuela, aquella jovencita comenzaba a soñar, con emigrar a Buenos Aires y ser actriz.








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