lunes, 20 de abril de 2009

Los "nobles" de Boriquén

Los que me conocen ya saben del respeto y la atracción que me producen todos los pueblos latinoamericanos, y son tantas la veces que he escrito sobre mi admiración hacia todas las culturas que se asientan en el continente, e igualmente por las que desaparecieron por distintas razones, que siempre que escribo en relación al tema me invade la sensación de que lo que cuento ya lo he escrito en otra ocasión; aunque no me importa en demasía, prefiero repetirme hasta la saciedad que callar lo que siento. En cierto modo porque lo que reflejo no es otra cosa que el sentimiento, es el mensaje que acarrea mi parecer desde hace años, desde niño, siempre me sentí más cerca de Latinoamérica que de Europa, el continente que me vio nacer y desarrollarme como persona. Quizás por la cultura que en parte compartimos, me identifico más con cualquier país de Centroamérica o América del sur, que con otros más cercanos geográficamente, incluso con otros mediterráneos, o islámicos, pilar importantísimo de la cultura andaluza y en especial de la cordobesa, que la llevó a convertirse en la capital del mundo occidental cuando comenzaba el milenio que recién hemos dejado atrás.
Mis creencias religiosas no me atraen lo más mínimo a la teoría de la reencarnación, entre otras razones porque soy agnóstico o ateo, como quieran llamarlo, solo creo en que todos formamos parte del mismo microorganismo que se desarrolló de distintas maneras durante millones de años, pero poco más, tal ves como la mayoría de los mortales, pero sin escudarme en otras creencias superfluas que no me convencen ni me benefician lo más mínimo, y de lo que sí sacan partido los que promueven o predican sus doctrinas de ciencia ficción. Pero hay ocasiones en que las coincidencias promulgadas me hacen dudar, claro está que es por el desconocimiento, cuando los partidarios y defensores de la reencarnación aseguran que todos tuvimos vidas anteriores y que lo que nos atrae en esta vida forma parte de lo que fuimos en la última existencia. Esta teoría no la comparto, no obstante me resulta simpática por lo que a mi respecta, porque sería admitir que, en el papel que fuese, en otro existir fui protagonista, parte de la vida y el desarrollo de lo que me produce tanta admiración en el presente y la realidad.
Sin embargo, como también he dicho en otras ocasiones, nunca tiempos pasados fueron mejores, la historia con sus actos, de igual modo con las injusticias cometidas por el hombre, marcó el camino para el presente que nos tocó vivir, y como en todas las culturas existen episodios épicos, heroicos, que en la mayoría de las veces nos producen orgullo por lo que de dignas raíces suponen, nos agarramos a su defensa sin importarnos a lo que hubiera derivado aquella realidad de nuestros antepasados si los acontecimientos no hubiesen influido de tal manera para cambiar el ritmo de la historia. Siempre tomamos en cuenta lo que sucedió y que fue causa del advenir en el futuro, nuestro presente, nunca imaginamos por qué derroteros nos habría llevado la historia si lo acontecido, al no suceder, hubiera dado paso a un presente totalmente distinto al que vivimos. Pero eso siempre son suposiciones, otro cantar.
Independientemente del futuro distinto que hubiese provocado de no suceder lo acontecido, las injusticias, ni se deben aceptar ni excusar, injustas son de la manera que se quieran ver. Se podrán discutir las cuestiones que se tercien pero jamás defender lo indefendible, la historia de la humanidad está escrita en capítulos, algunos de ellos, que no debemos de ignorarlos, no por lo de constructivos, si no para no olvidarlos y no permitir que ocurran de nuevo, porque los tiempos y situaciones cambian pero la maldad de muchos seres humanos no desaparece por mucho excusarnos en otros tiempos y contextos.
Pudiera parecer que mi pensamiento es anti-español, o que trato a los españoles de la invasión americana como si a de monstruos me refiriera, no es así. Me siento orgulloso como español y como ciudadano del mundo, y aunque la realidad española nada tiene que ver con la actual, sí es verdad que todas las injusticias que sucedieron en la colonización tienen como protagonistas principales y responsables a los religiosos que pusieron pie con el propósito de la evangelización, y a los primeros aventureros que recién terminaban una guerra contra los moros, gentes de la peor calaña y rodeados de vivencias sangrientas que llegaron al nuevo continente en busca de fortuna . Hay que recordar que los mismos ciudadanos españoles por aquella época también eran víctimas de sus injusticias y como poco los quemaban en hogueras en las plazas, en la inquisición.
Soy consciente de que no todos mis lectores compartirán mi opinión, pero con ello cuento, lo importante es la diversidad de opiniones y siempre desde el respeto. De igual modo siempre he defendido que de no ser por la ayuda que recibieron de muchos pueblos americanos los españoles invasores no habrían podido realizar la colonización; la enemistad entre pueblos fue un condicionante necesario, un boomerang que repercutió en los que se aliaron con los extranjeros. Sin duda buscaban apoyo para enfrentarse a quienes les hostigaban y les salió el tiro por la culata. De la misma manera Los indios Taino de Puerto Rico se sintieron engañados por aquellos barbudos con los que su cacique Agüeybana, "el Gran Sol", hizo tratos para enfrentarse a los indios caribe, con los que se encontraban en guerra y que ya controlaban las Antillas pequeñas. Agüeybana era el más importante de los caciques tainos de Puerto Rico, o Boriquén en lengua arahuaca, que significa "la tierra del altivo señor" y su recibimiento hacia los extranjeros fue exquisito, como su nombre los definía a los Taino, "hombres buenos o nobles, en contra de sus enemigos los caribes, que aún perteneciendo los dos pueblos a la misma etnia de los arahuacanos, significa "valientes o agresivos". Fue en el segundo viaje de los españoles cuando llevaron acabo la amistad con Juan Ponce de León, mediante una vieja tradición, Agüeybana practicó el "Guatiao", un viejo ritual de la tribu, que continuó con un acto por parte de Ponce de León, que convirtió al cristianismo a la madre del cacique, bautizándola con el nombre de Inés.
La alianza y el trato amistoso que recibieron los españoles le hicieron más fácil la conquista de la isla y el apoyo por parte de Agüeybana, que los creía deidades llegados del cielo, como otros tantos pueblos americanos, fue decisiva en la alianza que mantuvieron. Después el cacique Taino condujo a Ponce de León a la isla la Española con el propósito de explorarla, pero aquella alianza pronto resquebrajó y se hizo añicos, los Tainos fueron forzados a trabajar como esclavos en las minas de oro y en la construcción de fuertes. Muchos Tainos murieron por aquel trato y el enfrentamiento no tardó en llegar. Los caciques organizaron a sus hombres y repelieron las agresiones que los esclavizaban, No obstante la lucha fue desigual, los arcabuces, ballestas, cañones, petos y armaduras, el armamento más moderno de la época, llevaron a los caciques a la derrota y a la huida hacia los montes boscosos.
Podría estar contando sobre los Taino mucho tiempo, de sus costumbres, de las islas que los acogieron, pero esto será en otra ocasión, Para terminar este texto lo haré con unas cifras que dicen mucho sobre lo que significó la aniquilación de los Taino de Boriquén, durante mucho tiempo se dieron por desaparecidos como pueblo, hoy se calculan que son unos quinientos individuos los descendientes de aquellos "buenos o nobles", que recibieron con los brazos abiertos a quienes con el tiempo se convertirían en sus enemigos más crueles.






http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.5/es/

5 comentarios:

  1. leyéndote me doy cuenta que los habitantes de borikén no han cambiado mucho; ahora nos dejamos de coger de pendejos de los estadounidenses.

    la psicología del puertorriqueño es la misma de la de una mujer maltratada o atrapada en un relación de violencia doméstica; una de codependencia, abuso y de humillación... pero... "por favor, no me dejes".

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  2. ¿Quizás el miedo a caminar sola? Saludos, Solo Joe

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  3. Antonio: Muy interesante lo que escribe de Puerto Rico. Y coincido contigo sobre el parecido de ñps latinoamericanos y los canarios.Mi abuelo llegó a La Habana desde las Islas Canarias en |919. Estuve el verano pasado en Gran Canaria, luego de visitar Barcelona y Madrid, pero en Las Palmas me sentí como en La Habana.

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  4. Así es, Lázaro. Celebro que te agrade mi trabajo y que compartas mi pensamiento sobre Canarias, allí me enseñaron a querer más, no mejor,a Latinoamérica. Saludos.

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