viernes, 17 de abril de 2009

Garachico, puerto rico



Cuentan que Pablo Neruda dijo, cuando llegó de paso a las Islas Canarias en dirección al continente americano, que estaba sorprendido, que se sentía como en casa. Sin duda, ninguna sensación nueva ni extraña, la que tuvo el chileno premio Nobel de las letras, Canarias en apariencia es otro país latinoamericano más, por todo, por su relación en el encuentro con el nuevo mundo, por su clima, sus costumbres, la calidez de sus gentes, su acento, y por sus emigrantes; de lo que alguien dijo alguna vez que habían más canarios en América que en el propio archipiélago. El ir y venir de los canarios a través de las generaciones ha propiciado una identidad más cercana a los países de habla hispana que a la propia península ibérica. La lógica nos fuerza a pensar que al estar más cerca del continente africano y que sus antiguos moradores, los guanches, eran de descendencia o procedencia norte-africana, de los bereberes, su cultura podría ser bien distinta, pero nada más lejos de la realidad.

Mi relación con las Islas Canarias, con Tenerife, y en concreto con Garachico, es de fuerte arraigo. Recién había cumplido los 22 años cuando me decidí a emigrar a las islas afortunadas, como también las conocemos, podría haber tomado otro rumbo cuando, presionado por la ausencia de empleo en mi tierra andaluza, me decanté por elegir ese destino. De allí conocía a un amigo, Paco Baute, fuimos compañeros de trabajo tiempo atrás en una cafetería cordobesa y una tarde lo llamé por teléfono a Garachico, a donde había regresado; le dije que pensaba emigrar y le pedí que me aconsejara por donde moverme en las islas; él, muy atento me dio los mejores consejos y aún más, me ofreció su casa y en ella estuve varios meses hospedado hasta que encontré trabajo en el Puerto de la Cruz, a una treintena de kilómetros de distancia. Siempre le estaré eternamente agradecido por su desinteresada ayuda y apoyo, en una época de mi vida que tengo entre las más agradables y que mejores recuerdos me dejaron. Aquel tiempo en Garachico me permitió conocer a fondo la idiosincrasia del canario, su nobleza, su historia, costumbres... hasta el punto de sentirme identificado con su realidad, con su cultura.

Después de seis años viviendo en Tenerife, una de las siete islas del archipiélago, las circunstancias de la vida me obligaron a volver a Córdoba, y aunque nunca más regresé, espero hacerlo pronto, siempre llevé en mi corazón a aquella tierra y sus gentes por lo mucho que me brindaron y enseñaron. He tratado en más de una ocasión escribir en el blog algún tema relacionado con Canarias, ya no como deuda sino más bien como un deseo siempre presente, y hoy he pensado que ya va siendo hora, que siempre tratando de buscar los temas más interesantes acabo por decidirme por otros, pero Canarias siempre es interesante, en todos los conceptos. Así que no existe tema mejor que todo lo que concierne a Garachico, sin embargo no haré nada nuevo, copiaré literalmente un fragmento de mi segunda novela,"La Reina del Puerto", la que ambiento y se desarrolla en Tenerife, especialmente en Garachico. En esta novela, que dediqué a mi amigo Paco Baute, el protagonista y escritor Román Ferreira se decide a pasar unas vacaciones en Garachico y, lo que en un principio se suponía aprovechar y documentarse para escribir la biografía de una antigua estrella de la farándula, que se suicidó en los años 80, se convierte en una historia de intriga, misterio y asesinatos. Uno de los personajes de esta novela es Carmelo, emigrante en Venezuela en otro tiempo y conserje de "Caracas", una pequeña pensión donde se hospeda Román; este se convierte en el mejor cronista de su pueblo, poniéndole en conocimiento de lo que fue el esplendor de Garachico en la historia. Parte del dialogo entre Carmelo y Román, que más parece un monologo del primero, dice así:

“-Lo siento Carmelo, tengo que confesarle que soy un ignorante respecto a este tema y después de lo visto esta mañana, en cierto modo me avergüenzo de ello, tendría que haberme interesado un poco más por el pasado de la villa y puerto- respondió Román.
-Entonces, ¿no sabe que Garachico fue la capital de la isla y su puerto el más importante, hasta que el volcán de Trebejo, o de La Montaña Negra, lo destruyó y sepultó bajo la lava?
-¡No! No lo sabía.
-¡Pues, si hoy le ha impresionado parte de lo poco que quedó, imaginase lo que llegó a ser este pueblo en su día, antes de aquel fatídico cinco de Mayo de mil setecientos seis, en que todo se destruyó! Un brazo de lava cubrió el puerto, retiró el mar y dejó solamente un incomodo caletón. El otro brazo, arrasó toda la calle de arriba, donde estaban los edificios más suntuosos, iglesias, conventos, monasterios, palacios… y desapareció todo, comercio, animales, viñedos… la gente huía como pudo, a pie, a caballo, a la rastra… con las alhajas y con lo poco de valor que les dio tiempo a coger… ¡Discúlpeme Román! Seguramente tendrá ganas de descansar y yo le estoy entreteniendo con la historia de mi pueblo- dijo Carmelo.
-¡No! No se preocupe Carmelo, continué, es muy interesante lo que me está contando- dijo Román.

-Fray Andrés Abreu, y Viera y Clavijo, entre otros, dejaron escrito como era la villa, cuentan que era alegre y hermosa su situación, ubicada al pie de un risco que se levantaba por el sur, que parecía un antepecho de color esmeralda donde descansaba el cielo azul y donde, debido a lo elevado del terreno, abundaban las fuentes, para saciar la sed y poder refrescarse. Cuentan también que era un deleite para la vista y que todo el año vestía de una agradable primavera, en amigable composición de montes y deliciosos jardines colgados del aire, de frondosas vides, variadas plantas con frutos, árboles silvestres... y por la parte norte, rodeado del mar, había un lugar que embravecían y enojaban tanto a los cierzos que solían salir de su curso y atravesar las calles.

Así era, se podía cazar y pescar en el mismo sitio, porque los animales y el bosque llegaban hasta la hermosa bahía, rodeada de casas y de un paseo cuyo nombre era el de Barandas. Las mercaderías se alcanzaban y se ajustaban con los barcos y navíos como si fuesen tiendas, existían grandes almacenes y vivían gente de mucho abolengo, caballeros de titulo y de ordenes militares, grandes casonas y palacios, hospital, tres conventos de religiosos y dos de monjas, excelente iglesia… en aquel tiempo a este delicioso y opulento lugar se le llamaba “Garachico, puerto rico”.
Aquí estaba el comercio del norte y de América, fue una época tan productiva que nunca más se volverá ha conocer otra igual. Desde que el adelantado Fernández de Lugo le cedió amplias zonas de terreno en mil cuatrocientos noventa y seis al banquero genovés Cristóbal de Ponte y fundó la villa, ésta había sufrido muchas inclemencias naturales y una larga lista de desgracias.

En mil seiscientos cuarenta y cinco la anegó un gran diluvio, en muchas ocasiones el mar la destrozó, en la calle de abajo el fuego también devoró más de cien casas y la peste causó estragos durante cinco años, desde mil seiscientos uno a mil seiscientos seis, pero fue el volcán el que más daño causó en toda la historia. La instalación de los molinos de azúcar significaron la primera y más importante riqueza desde la fundación, después el vino de Malvasia que tan celebrado era en Europa. Los barcos que partían de Garachico lo hacían para Francia, Inglaterra, Flandes, Angola, la península de Yucatán, el Río de la Plata. También cuentan que los más grandes y adinerados comerciantes construían en sus domicilios atalayas para divisar expectantes el regreso de los navíos de transporte con paños ingleses, telas francesas, obras de arte, especias de oriente… y que el almojarife se encargaba y cuidaba de las rentas del rey, se cobraban derechos, tasas de exportación, cánones de entrada...

El vino no solo iba destinado a Europa, también de la misma manera a las Américas. Acompañando al Malvasia también lo hacían los colonos canarios y muchos de los descendientes de aquellos aventureros regresaron después a la tierra de sus antepasados. Siempre fue un ir y venir de generaciones, la relación de los garachiquenses y América siempre estuvo presente en la historia, Cuba, Venezuela… habrá visto que Simón Bolívar tiene en la villa su estatua preferente, aquí nacieron sus antepasados. Y yo mismo, sin ir más lejos, fui emigrante durante muchos años en Venezuela… ¿Qué canario no tiene un familiar por aquellas tierras?

La lección de historia que Carmelo le regalaba le estaba dejando perplejo, boquiabierto, la serenidad con que lo hacía le transmitía paz, sosiego… hasta el punto de olvidarse, o no importarle, que al día siguiente tenía que madrugar.

El historiador garachiquense Carlos Costa- continuaba Carmelo-, recuerda que había incluso una calle hecha con mármol de Carrara y que solo los nobles podían pasar por ella, excepto los viernes, que a los pobres se le permitía pisarla para pedir limosna. Desafortunadamente el volcán lo devoró todo, incluyendo el galeón que estaba anclado en el puerto, cargado de oro y preciosas joyas, quedó prisionero para siempre engullido en un sepulcro de magma, pasando a formar parte de las historias y leyendas de la ciudad y de su pasado esplendoroso.
El puerto, la principal razón de su crecimiento y esplendor, quedó reducido a una pequeña rada en contraste con lo que fue, una amplia ensenada natural. El trece de junio, a los cuarenta días del inicio, se dio por extinguida la erupción, los vecinos rehicieron sus casas y las comunidades religiosas reedificaron sus conventos, pero ya nunca volvió a ser igual. Los esfuerzos de los vecinos resultaron vanos en el intento de que Garachico recuperara su auge comercial y los puertos de La Orotava y Santa Cruz tomaron el protagonismo y la relevancia que hasta entonces había tenido la villa y puerto.

El volcán marcó un antes y un después en este pueblo, a partir de ese momento fue la agricultura, con desigual reparto, y la pesca, carente por las inadecuadas infraestructuras, la forma de vida y sustento de sus habitantes. La rehabilitación del puerto quedó en un intento que no fraguó, las embarcaciones se vieron obligadas ha reducir su tamaño y a partir de ahí… todo fue diferente.

-¿Al castillo de San Miguel, no le ocurrió nada?-preguntó Román, interrumpiendo el monologo de Carmelo.
-¡Nada! Ahí lo tiene en pie, desde que el veinticinco de julio de mil quinientos setenta y cinco, cuando el alcalde Fabián Viña Negrón, que a la postre fue regidor de Tenerife, comenzó a llevar a cabo las obras de construcción autorizado por la Real Cédula de Felipe II. El convento y la iglesia de San Francisco fue otro de los pocos edificios y monumentos que se salvaron de la lava, y la antigua Puerta de Tierra, que aún hoy conserva la estructura pétrea, y que tenía como fin controlar a los pasajeros y mercancías que entraban y salían por el puerto, también la ermita de San Sebastián escapó de la furia del volcán…
-¿Y el nombre de la villa, Garachico, sabe usted porqué se le llama así?- preguntó Román lleno de curiosidad.
-En el idioma de los guanches, ¡y esto si que es otro mundo! Isla significa “Igara” y parece ser que partiendo de esa raíz y unido a chico, nos da el nombre actual. El roque siempre tuvo mucha presencia e influencia religiosa en la vida de los garachiquenses, solo tiene que mirarlo y lo verá coronado con la gran cruz clavada en su cima, el patrono es San Roque y a él se encomendaron cuando la peste se hizo dueña y señora del municipio, es el nombre más utilizado por los nativos y a él se le dedica la romería, una de las celebraciones más festivas de nuestro hermoso pueblo”.








http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.5/es/

4 comentarios:

  1. jejeje... ese puerto rico.

    dicen que mi puerto rico y los de islas canarias tienen mucho en comun.

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  2. Muchas gracias por permitirme descubrir el trabajo que ud hace en su blog, es importante que todos los que intentamos decir cosas por esta vía estemos en contacto. El diseño de su sitio llamó mucho mi atención. Espero que nos mantengamos en contacto. Sagua Viva es presisamente eso, el movimiento continuo de la vida de un pueblo y su gente en el encuentro con el mundo. Saludos

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  3. ANTONIO , una joya tu blog.
    Leí tus ultimos posts y me apecieron fascinantes , te incluí entre los blogs que de ahora en más leeré todos los dias .
    Muchos saludos.

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  4. Estimado Antonio, quisiera invitarte a mi blog, la temática es la parte oscura de la vida y las instituciones y los profesionales que las atendemos:
    http://reformapolicialmex.blogspot.com/2009/02/el-pozolero-del-teo-y-la-economia-de.html

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