jueves, 12 de marzo de 2009

Che, del mito y la liberación de los pueblos latinoamericanos

A veces el subconsciente nos traiciona. He buscado por todos lados una foto que ahora ya la doy por imaginada, por inexistente, pero que forma parte de la imaginación popular. No sé por qué motivo o razón buscaba una imagen trucada del Che, a lo Jesucristo, quizás porque el subconsciente los relacione, los mezcle y los sitúe en el mismo bando, en el de la rebeldía, el inconformismo y en el de la lucha en favor de los más pobres. Siempre tuve la sensación de haber visto un póster del che como si de Cristo se tratara y aunque no he conseguido dar con él me niego en rotundo a aceptar que es fruto de mi imaginación, no obstante tengo que admitir que, siendo agnóstico y sin creer en la violencia, soy simpatizante de los dos mitos, siempre estoy de su parte cuando se trata de apoyar su causa. Al fin y al cabo los dos personajes han sido y serán por mucho tiempo emblema por la liberación de los pueblos latino americanos.
Para muchos hablar de la iglesia católica en Latinoamérica es hablar de las dictaduras, que siempre tuvieron el apoyo del Vaticano en detrimento de los perseguidos y oprimidos, de los pobres y los débiles. Pero no voy a entrar en ningún tipo de catalogaciones sobre la iglesia, para mí hace mucho tiempo que dejó de merecer el mínimo respeto, otra cosa son los creyentes, los feligreses y los que en el nombre de Cristo dan sus vidas a cambio de la simple satisfacción de ver como sus aportaciones humanitarias no son en vano ni caen en saco roto, todo lo contrario, la dedicación a luchar contra la pobreza y por la dignidad del ser humano bien merecen todos los reconocimientos sociales. Quizás el hecho de que mi imaginación proponga la existencia de esa posible imagen trucada o superpuesta sea por la finalidad que los dos personajes históricos comparten, aunque de distinta manera y distintas armas. Armamentos que hasta el momento no resultaron todo lo fructíferos que sus portadores pretendían, ni la palabra ha conseguido erradicar la pobreza y las injusticias en el mundo, ni la beligerancia uniformada de guerrilleros tampoco.

Sin duda alguna la figura del Che Guevara propició en el continente sudamericano el resurgir de la lucha por la eterna causa que como un estigma acarrean los pueblos latino americanos desde la llegada de los colonizadores, la de la liberación, aunque si nos adentramos en la historia del continente, anterior a la invasión europea, encontraremos datos suficientes de como algunos pueblos fueron oprimidos por otros. El continente americano nunca tuvo la convicción de formar parte de un mismo pueblo, ni siquiera cuando los invasores españoles los unió por un mismo vínculo, el del idioma. Sin embargo, tal vez el peor enemigo que tiene la unificación como un solo pueblo sea la enorme extensión que por muchas fronteras que se derrumben siempre deja mucha distancia entre cultura y cultura. Este razonamiento es muy probable que provoque reacciones encontradas, contrarias a lo que pienso, y como ejemplo me pongan a los Estados Unidos, donde la extensión también es significativa y sin embargo en todos los rincones ondea la misma bandera y son gobernados por el mismo gabinete. Pero este ejemplo no sería valido para mi planteamiento, existe una diferencia con mayúscula que impide comparar los dos ejemplos, nada tiene que ver un país joven, sin historia ni arraigos culturales, como era norte América en la época de la unión, con unos países cuya pretensión era la independencia del bloque al que pertenecían. También es verdad que la finalidad no era otra que la de conseguir la libertad y si esto tenía que pasar por fracturar la unión se fracturaba y punto.

De todas maneras cada tiempo tiene sus ventajas para esto de la unificación de los pueblos latino americanos, sin duda una utopía, pero el sueño de Bolívar no tiene por que ser el único camino para erradicar la pobreza y liberar a los ciudadanos de las cadenas que los esclavizan a ella, el hambre, el analfabetismo, los derechos del ser humano... Por encima de esta realidad soñada está lo práctico, las buenas intenciones, la de los gobernantes, que no necesitan derribar fronteras para que la unión y la solidaridad entre los países latinoamericanos sea un hecho. Este es el verdadero contenido del deseo bolivariano, el de que todos se sientan como hermanos, hijos de un mismo pueblo, pero para ello los que tienen la última palabra son los gobernantes, que lejos de buscar y alimentar este sueño parece que se obsesionan con lo contrario, se preocupan de alimentar sus intereses personales por encima de los generales, cubriendo sus verdaderas intenciones con un tupido velo estampado de populismo y verborrea barata, gritando a los cuatro vientos lo que los ciudadanos quieren oír mientras sus políticas encarrilan otros causes bien distintos, entre la corrupción y el recorte de libertades.

No sé que pensaría Ernesto Guevara de la realidad de hoy en Latinoamérica, es complejo adivinarlo si nos atenemos a lo que pretendía, a lo que buscaba con su lucha. Es evidente que los tiempos han cambiado, han evolucionado, y nada tiene que ver la situación actual con la de entonces, no por eso el guerrillero argentino se identificaría con esta realidad, por mucho que las dictaduras de derechas hayan desaparecido del mapa pues la verdadera liberación pasa por beneficiar a todos los ciudadanos, independientemente de su ideología, solo de esta manera el mito se mantendría en pie, de lo contrario se desmoronaría por su propio peso, pasaría de ser guerrillero libertador a guerrillero dictador. Este es el caso de Fidel Castro, y me cuesta creer que el argentino se traicionara a sí mismo, que pasara de liberar a oprimir a parte de ese pueblo que defendía. Como es el caso de los nuevos lideres de izquierdas que tienen como ejemplo al Che, entre otros, de populismo fácil y de pretensiones dictatoriales, Hugo Chavez, Evo Morales, Daniel Ortega, el propio Fidel. Las revoluciones han caído en el fracaso y una sola causa lo ha propiciado, la falta de integridad, la falta de buenas intenciones, han valido más las ansias imperialistas que el sufrimiento de los pueblos, que no han menguado por muchos discursos populistas.
No obstante la muerte del guerrillero no fue en vano, ha sido mucho más valioso su concurso que la de otros que le acompañaron. Sin duda su muerte nos lo dejó integro, honrado, todo lo contrario que a su coetáneo o contemporáneo, que el tiempo lo ha desenmascarado para mostrárnoslos como usurpador de libertades venido a primogénito de dinastía hereditaria. Sin duda la aportación del Che es superior a cuantos lucharon por los derechos de los pobres y oprimidos de Latinoamérica, comparable en todo caso a Cristo y a los defensores de la teología de la liberación, que ninguno de los dos consiguieron sus pretensiones pero que a cambio nos regalaron la fe en la posibilidad de que un mundo más justo es posible. La esperanza de que esta bola no para de crecer para que la dignidad llegue a todos los rincones de Latinoamérica, sin importar su condición ni pensamiento, pues todos son hijos del mismo pueblo, de la patria de Bolivar.













http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.5/es/

4 comentarios:

  1. Antonio, yo también, tengo en mi memoria esa imagen del CHE-Cristo, y sin duda creo haberla visto en alguna camiseta o póster. Quiero decirte que soy asiduo a las lecturas de tu blog, para mi son muy enriquecedoras y clarificadoras. Gracias por enseñarnos tanto de America latina. Un abrazo.

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  2. Estimado Antonio, creo que esa imagen del Che es un icono en inconciente colectivo, porque es un bella imagen, pero también es una falsa, pinta a un jefe guerrillero impoluto, pero olvida la parodia de juicios en los primero días del triunfo castrista, los fusilamientos en la fortaleza de la Cabaña. El Che es responsable de la opresión al pueblo cubano. La justicia social es un sueño anhelado, por desgracia se requiere de medios pragmáticos de desarrollo económico, no de utopías. Hispano América si estuvo unida, lo fue bajo los mejores monarcas españoles, que emitieron leyes, como las llamadas Leyes Nuevas. Hispano América, México-Nueva España (y el resto del continente)nace de España, de lo mejor de España, hay que revaluar el papel de la llamada conquista en este bicentenario de la Independencia. Saludos desde México Alejandro Monzón

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  3. Saludos, Alejandro. Lo que si está claro es que la figura del Che no deja indiferente a nadie. Quizás la imagen del Che que proyecto en mi escrito lo deje a la altura misma del de la imagen trucada que comento, es la que para muchos ha quedado, la del libertador honrado. Pero también soy consciente de que no era un santo, y como digo, lo mejor que pasó, para él y para nosotros, fue su muerte, porque de esta manera nos queda un icono, sin olvidar sus responsabilidades; de la otra hubiera superado al propio Fidel, en lo dictatorial. Tengo que dejar claro que soy simpatizante de la revolución cubana, hasta el mismo momento en que Fidel llega al poder, a partir de ahí solo queda dictadura y represión, como en todas las revoluciones totalitarias, y por supuesto el Che también participo en ella.
    Un fuerte abrazo.

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  4. Estimado Toño (perdón por el mexicano modismo) de acuerdo totalmente contigo. Yo también guardo ese momento casi mágico de los barbudos entrando sobre el camión de redilas, estaban todos: Fídel, Camilo y Huber. El tiempo y el poder se los fue comiendo, como saturno devorando a sus hijos, lo mismo le pasó a los Jacobinos y a los bolcheviques, pero son momentos tan grandiosos, como la imagen que tengo en mi escritorio de los voluntarios de la Guardia Nacional de París partiendo al frente a defender la revolución. Estaban todos: Roberspierre, Desmoullines, Dantón, Saint Just y Marat (bueno, él más bien estaría dándose un medicinal baño en su casa, después de una medicinal jornada de sexo furioso. Carlota Corday aun no llegaba, el terror era algo lejano entonces) Casi parece escucharse la Marsellesa; esa que mis maestros educados por el exilio republicano nos enseñaron a cantar en francés. Guardo ambas imágenes en el lado de mi corazón, que dicta la esperanza, esa que no debe morir nunca. Saludos desde México

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