domingo, 14 de diciembre de 2008

De la heroicidad usurpada


No hay patria que no proteja de los ácaros, del polvo, a sus héroes desgastados por el tiempo y por sus usurpadores, que siempre los tienen. Ya lo dice el refrán, "Unos llevan la fama y otros escardan la lana", los que escardan son los mártires, los héroes, y el fruto de su lucha lo disfrutan los que detrás vienen y se suben al carro de la fama como herederos de su legado, ilegítimos y aprovechados, de la lucha de esos nobles y generosos que dieron su vida por la libertad de los pueblos. Los heroicos personajes dejan un reguero de honestidad tras de sí que son como migajas de pan para los vividores, para los parásitos, para los que colocan en sus banderas los símbolos heroicos y que el pueblo los relaciona con lo mejor que la patria alumbró. Desde luego que no existe mejor propaganda que la de llevar en sus banderas los ideales puros, limpios, desinteresados, que arropan a los personajes de la patria, ni mejor escudo para protegerse que los que ofrecen sus sombrillas cuando se despliegan en la honorabilidad, bajo ellas se camuflan los intereses propios de los personajes oscuros que a la larga acaban por usurparlos y hacer suyos los valores.
Es casi imposible encontrar a dos personas en el mundo que compartan los mismos ingredientes heroicos, es por lo que se distinguen del resto de los mortales, sus condiciones humanas, ejemplares y generosas, no se dan más que en contadas ocasiones, razón por la que se convierten en héroes. Son tan puras sus actitudes que los llevan a dar la vida, a convertirse en mártires en momentos cruciales de la historia. Supongo que su honestidad nunca los puso en la disyuntiva de entregarse por los demás y dejarse utilizar para fines propios de usurpadores en el futuro, o pasar desapercibido en las paginas de las enciclopedias de personajes distinguidos, no creo que un héroe piense en esas cuestiones que con el devenir de los tiempos sin duda serán una realidad. Lo cierto es que bastante es la generosidad con la que ofrecen sus existencias como para discutir o poner en entredicho lo que un héroe tiene de egoísta o vanidoso. La heroicidad está reñida con el miedo o la precaución porque la vanidad no caben en los ideales del personaje, eso demuestra que la honradez es pilar fundamental del mártir que, generoso, no le importó su existencia más que el bienestar de su pueblo.

Luego, y después de que los acontecimientos pasan haciendo grande al héroe, revolotean como buitres los ladrones de la heroicidad, primero sumándose a las oleadas de reconocimientos para más tarde estampar su silueta en los logos de sus banderas, adornan las siglas con los colores de su sangre y por último se declaran herederos y defensores del ideal heroico por el que pereció el mártir en cuestión. Es lo que menos nos importa, lo que detrás esconde, el fundamento es lo que nos arrastra a aupar a los que llevan la fama que otros escardaron con sus vidas, paso a paso y sigilosamente el pueblo se une a su símbolo, ciego, sin pensar que las riendas las tomaron otros que jamás serán héroes, ni mártires, el egoísmo y la vanidad los crió miedosos y por lo tanto nada de generosos y sin un ápice de nobleza en sus actitudes. Se muestran ante el pueblo como clones del libertador, adueñándose de su heroísmo y nombrándose portadores del testigo, herederos de la lucha que los hizo libres y dignos ante la vida.

Pero no hay mal que cien años dure, dice otro refrán, como tampoco perduran para siempre las mentiras que, como un mal disfraz las caretas se desgastan, se desmaquillan y entre desgarro y desgarro del embaucador personaje se deja ver una realidad que los descubre ante los que los alzaron, viendo en ellos a los usurpadores de los ideales que cimentaron la nación que los ampara. Para entonces, en ocasiones, ya es demasiado tarde, la usurpación se consumó y el remedio de otro tiempo se tornó de nuevo enfermedad, los ladrones del idealismo libertador desviaron el cause de la libertad conquistada derivándola en opresora represión, como en un circuito sin salida, encerrada en un vicioso recorrido que otra vez la historia caprichosa los pone en el punto de partida a la espera de un nuevo héroe, un generoso mártir que se ofrezca a liberarlos. Sin embargo no necesariamente sucede siempre de esta manera, en ocasiones los usurpadores son tan hábiles que a golpe de traición y de hacer suyos los ideales, se apoderan definitivamente de ellos y los auténticos héroes pasan a convertirse en meras siluetas simbólicas, y, lo que en un principio eran una doctrina a seguir, pasan a desvirtuados personajes de leyenda entre la realidad y la ficción, acabando por sobreponerse la duda que como en el de la gallina, se termina por cuestionar qué fue primero, si ésta o el huevo.

El caso del Sandinismo es la prueba de lo que expongo, una de las muestras más generosas que ha dado la convulsa historia de Nicaragua, llena de dictadores, de dirigentes corruptos, de filibusteros, de piratas y políticos mercenarios sin escrúpulos, es por lo que cuando la patria pare un hijo como Sandino el pueblo lo pone en el pedestal más elevado de su galería honorable, una hermosa figura que no por esa elevada gratitud está fuera de peligro, su uso interesado, su mal uso, lo desprestigia, un desgaste causado por la usurpación de políticos sin escrúpulos que, a sabiendas del respeto y la confianza que infunde su héroe, no dudan en utilizarlo sin miramientos, derramando su honorabilidad y poniendo en entredicho su heroicidad. Las nuevas generaciones que conocen a Sandino por lo que significa el FSLN, Frente Sandinista de Liberación Nacional, son ciegos ante los verdaderos ideales del libertador de la patria, desconocen que los deseos del héroe nadan tienen que ver con las dictatoriales actitudes que gobiernan bajo su recuerdo. El Frente Sandinista usó las buenas intenciones de este héroe para sus propios intereses que con el paso del tiempo se ha desenmascarado lo que esconde tras las siglas.
El que es llamado "General de Hombres Libres", Augusto Nicolás Calderón Sandino, nació en 1895, el 18 de mayo, en la ciudad de Niquinohomo, en el departamento de Masaya. Desde luego que la suya fue una infancia nada fácil, como si la propia existencia lo preparara para lo que en el futuro le tenía guardado, forjándolo de un espíritu a prueba de adversidades y un orgullo digno de un héroe que nada lo hizo doblegar. Era hijo ilegitimo de un terrateniente que cultivaba café, Gregorio Sandino, y su madre una empleada de la plantación de su padre, Margarita Calderón. Cuando digo que sus primeros años fueron difíciles no solo me refiero a que fuera hijo ilegitimo sino que su madre parece que no aceptaba de buen agrado que su hijo compartiera su vida con ella, o tal vez fueron otras circunstancias, porque a los nueve años lo envió a vivir con su abuela, la madre de ella, pero el periplo de su ajetreada infancia dio pie a una adolescencia igual de alterada, y a los pocos años es enviado con la familia de su padre, no parece que su padre guardara para él las mejores intenciones porque fue forzado a trabajar en la plantación para ganar su hospedaje.
A los 17 años, en julio de 1912, fue testigo presencial de unos acontecimientos que marcaron su vida, el sangriento enfrentamiento entre las tropas norteamericanas que apoyaban al presidente Adolfo Díaz frente a una sublevación patriótica. La muerte del liberal y patriota general Benjamín Zeledón, defendiendo los cerros de El Coyotepe y La Barranca, el 4 de octubre de ese mismo año, le dejó impresionado al ver el cadáver que era llevado por los marines en una carreta para ser sepultado en Catarina. El hecho de que fuese hijo ilegitimo la causó algunos problemas que le obligó a huir del pueblo, fue cuando hirió de bala a Dagoberto Rivas, hijo de un destacado conservador, a causa de unos comentarios sobre su madre, este suceso le hizo temer una posible venganza y no dudó en viajar a la costa atlántica, después a Honduras trabajando en el procesamiento de la caña de azúcar, más tarde en Guatemala en la United Fruit Company, y finalmente en México, Veracruz, en empresas petroleras. En su estancia en México comienza a tomar contacto con grupos comunistas, anarquistas y anti-imperialistas, se convierte en un defensor del nacionalismo y en particular de la resistencia de la ocupación estadounidense en Nicaragua.
El 10 de junio de 1926 regresa a su pueblo tras el vencimiento de su crimen con la justicia, pero Dagoberto Rivas, entonces alcalde, frustra las intenciones de iniciar unos negocios, esto le fuerza a abandonar de nuevo Niquinohomo y emigra a "Las Segovias", como son llamados comúnmente los departamentos de Nueva Segovia, Madriz y Estelí. Mientras tanto los acontecimientos políticos en Nicaragua suceden entre liberales y conservadores, estos últimos apoyados por Estados Unidos, comienza la llamada guerra constitucionalista. En esta situación Sandino se incorpora a las tropas liberales y acude al jefe del ejército liberal, José María Moncada, pero desconfía de Sandino y le niega las armas. Entonces junto a sus hombres se va a Puerto Cabezas y ayudado por unas prostitutas recogen del agua armamento y municiones que los marines se limitaron a tirarlas al agua cuando se las quitaron a Sacasa, anterior presidente que era del Partido Liberal. Hecho esto se dirigen a Las Segovias y en el primer combate Sandino cae derrotado, pero a partir de ese momento sus tácticas se convierten guerrilleras y con ellas vienen las victorias, gracias a las cuales los liberales tomaron la iniciativa en la guerra y el avance general hacia el Pacifico.
La guerra continuó y las traiciones entre los liberales también, a lo que Sandino se negó y no aceptó los acuerdos y pactos entre Moncada y los Estados Unidos, que a cambio de rendirse, cuando la guerra la tenía ganada, dejaba continuar el gobierno conservador hasta las nuevas elecciones y se postulaba como candidato liberal a cambio de Sacasa, quien en teoría era su jefe. Por estos tiempos Sandino se casa con la telegrafista de San Juan del Norte, 14 años menor que él, Blanca Aráuz, de este matrimonio en 1932 nace la única hija y muere su madre por complicaciones del parto. La guerra toma un nuevo cariz y pasa de ser una civil a una patriota donde los invasores son los enemigos, los estadounidenses. Con un ejército de no más de 30 hombres y el apoyo de algunas campesinas se interna en el norte del país. Poco a poco se fueron sumando combatientes al grupo hasta llagar rondando los 6000, los que conformaron el llamado "Ejército Defensor de la Soberanía Nacional", esto era debido a los desmanes de los marines que violaban a las campesinas en los pueblos que ocupaban. Como no eran capaces de derrotar a los guerrilleros, los americanos del norte crearon la "Guardia Nacional de Nicaragua", para enfrentar a nativos contra nativos, pero esto tampoco fue significativo.
La llegada a la presidencia de Roosevelt y "La Gran Depresión", provocó la retirada del ejército en todo el Caribe, sin poder acabar con Sandino y su ejército, más aún, el radio de acción se amplió hasta llegar a Managua. La paz llegó con los acuerdos con el presidente Juan Bautista Sacasa y termina oficialmente la guerra. La Guardia Nacional, que aún no era autoridad militar reconocida en la Constitución, se hace cargo de todo el país y comienzan los abusos contra los antiguos sandinistas que habían abandonado las armas. Al frente de la Guardia Nacional estaba el que más tarde sería dictador, Anastasio Somoza García. Sandino acudió a Managua en varias ocasiones al encuentro con Sacasa y fue en uno de esos encuentros, a la vuelta de una cena en el Palacio Presidencial, cuando un mayor disfrazado de cabo de la Guardia Nacional detuvo el coche en el que lo acompañaban su padre Gregorio Sandino, el escritor Sofonías Salvatierra, ministro de agricultura y los generales Estrada y Umanzor, fueron detenidos y llevados los tres generales al Campo de larreynaga, donde fueron fusilados.
Dos años después, Anastasio Somoza García, afirmó que fue el embajador de los Estados Unidos, Arthur Bliss Lane, quien le ordenó que los asesinaran, más tarde derrocó al presidente Sacasa y se hizo con el país, comenzando la cruel dictadura que tanto daño causó en Nicaragua.

http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.5/es/

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