martes, 25 de noviembre de 2008

La glamurosa activista



Podría comenzar diciendo que fue una alegría inmensa que regresara al mundo de los mortales, de los ciudadanos anónimos, que son los que formamos el grueso de la humanidad. No sé si sería correcta la comparación, la de que el mundo es como una prenda de vestir, cada hilo, pespunte, cosido, hebra de hilo o mota de algodón, son todos estos componentes los que conforman la prenda... y luego, los botones y adornos. Los adornos son banales, presumidos y poco prácticos, pero los botones, además de dar vistosidad a la prenda, son útiles, hacen de instrumento para que la pieza en sí se ajuste, cierre y se adapte al cuerpo para el que se ha destinado o construido. Blanca Pérez-Mora Macías es un hermoso botón que además da cada día prueba de su utilidad al mundo. Nunca se fue, siempre estuvo con las minorías, incluso cuando se mostraba al mundo como un glamuroso adorno que parecía tener poco más que exotismo. Blanca es lo que podríamos llamar un orgullo para la humanidad.
Por enésima vez lo repito, Nicaragua es tierra de mujeres enérgicas, luchadoras, que aún dentro de un mundo diseñado para hombres saben destacar y sobresalir por encima de muchas cabezas, y siempre con el doble de esfuerzo. Para bien de esta sociedad centroamericana es necesaria la participación de la mujer, pero además de parte natural de su composición social también por lo que de importante aporta. De presidentas del gobierno hasta religiosas y desde artistas a intelectuales, por todos los estatus sociales, en todos sus estantes, existe una personalidad femenina que ha destacado y en muchos casos sus reconocimientos se alzan por encima de los hombres. En el caso de Blanca Pérez, como a mi me gusta llamarla, lo de Jagger es parte de su vida, de su pasado, y para lo positivo y negativo de las personas siempre suma lo vivido de cada uno. Pero me quedo con la Blanca activista de los derechos humanos en contra de la famosa de la jet set que se paseaba por todas las portadas de las revistas del corazón, rodeada de famosos glamurosos y participando en ese mundo banal que nada de positivo aporta a la sociedad.

Esta mujer elegante, delgada, es nicaragüense de Managua. Nació en los 50 en plena dictadura de los Somoza y en su adolescencia pudo comprobar como ser mujer era sinónimo de ciudadano de segunda fila. Su padre era un empresario y su madre una ama de casa que tuvo que enfrentarse a la difícil tarea de sacar adelante con pocos ingresos económicos un hogar con cuatro hijos cuando se divorció. Entonces Blanca tenía diez años cumplidos. La situación de la mujer por aquellos años en Nicaragua no pasó por alto en las aspiraciones de futuro de la niña Blanquita que, se prometió a sí misma no tener que pasar por esa situación de injusticia, vio como se le presentaba la oportunidad a los 16 años y se marchó a París a estudiar Ciencias Políticas con una beca del gobierno francés. Allí tomó contacto con movimientos estudiantiles y formó parte de las movilizaciones en contra de la dictadura de Somoza cuando la masacre de la Guardia Nacional sobre los estudiantes nicaragüenses. Comenzó a familiarizarse con la literatura francesa, Voltaire, Camus, Rousseau, y a fascinarse con la filosofía oriental en general, especialmente con el pacifismo de Ghandi. Recibió una beca del gobierno galo y se involucró con el actor Michael Caine.

No pasaron desapercibidas sus amplias obras de caridad por aquellos tiempos ni tardó mucho en relacionarse con lo más granado de la sociedad parisina, artistas, intelectuales, diseñadores de la talla de Yves Saint Laurent, su elegancia y exotismo la mostraban como una glamurosa modelo, aunque ella siempre dijo que fue actriz, que nunca posó sobre una pasarela, que nunca fue modelo. En una de aquellas glamurosas fiestas de la alta sociedad conoció a quien sería su marido dueño del apellido con el que la llegaron a conocer en todo el mundo. Fue después de un concierto de Rolling Stones cuando conoció a Mick Jagger y éste se quedó impresionado de su francés. El 12 de mayo de 1971, embarazada de cuatro meses, se casó en Saint Tropez, Francia, por la iglesia católica. El matrimonio duró hasta 1980 y de esta unión nació su hija Jade. Con lo que respecta a relaciones matrimoniales nunca más se casó, aunque en su haber tiene dos relaciones con políticos demócratas de los Estados Unidos, Robert Torricelli y Christopher Dodd, pero este aspecto quizá sea el menos interesante de su vida.

Lo cierto es que la unión con el afamado rockero tiene sus dos vertientes, uno positivo porque su apellido le dio a conocer en todo el mundo pero en contra tuvo que pagar un precio algo elevado, la etiqueta de mujer banal, vacía, o carne de portada de revista, no le benefició para nada. Hubo un tiempo, y aún hoy, que Bianca Jagger era decir mujer fatal, una frívola ex esposa del "morritos". Pero los que la hemos seguido, su trayectoria artística y humana, aunque haya sido de lejos, siempre supimos que tras esa imagen exótica había una mujer luchadora, con poder de convocatoria y enérgica en pro de las minorías.
Los años 70 y 80 fueron décadas en las que Bianca Jagger no abandonaba las portadas de la prensa rosa, saltó a la fama internacional y era una asidua de las fiestas más glamurosas de Nueva York y de Studio 54, rodeada siempre de gente tan reconocida como Andy Warhol.

A principios de 1979 viajó a Nicaragua con una delegación de Cruz Roja Internacional y quedó tan impresionada por la represión de la dictadura de Somoza, la brutalidad y crueldad con la que el tirano trató a sus hermanos, a sus paisanos, que se prometió así misma comprometerse con los derechos humanos y de justicia. También alzó su voz en la intervención del ejército Estadounidense contra el gobierno sandinista. Desde entonces ha llovido mucho y se podría decir que no ha pasado año que no recogiera algún premio por su esfuerzo hacia las minorías, Ha viajado a todos los rincones del mundo donde la injusticia se haya estado llevando a cabo, contra las guerras, a favor y en defensa de la infancia, de los enfermos de Sida, contra la pena de muerte, a favor de los derechos humanos, a defendido a los pueblos indígenas de América, en particular a los Yanomami y contra la invasión de los mineros de oro, representante de Amnistía Internacional, de las víctimas en los conflictos de Bosnia y Serbia, de Human Rights Watch de América, coalición para la Justicia Internacional, del Desarrollo Indígena Internacional, People for the American Way, miembro del siglo XX Grupo de Tareas para Aprehender a los criminales de Guerra. Y con su presencia apoyó luchas contra injusticias, como el asesinato del brasileño estudiante que confundieron con un terrorista y que fue tiroteado por la policía en el metro de Londres, en la misa de Jean Charles de Menezes ella fue la oradora de su funeral. De igual modo participó con el Sarah Teatro y su campaña para cerrar Guantánamo.

En el 2003 fue nombrada por el consejo de Europa Embajadora de Buena Voluntad y en el 2007 Presidenta del Consejo para el Futuro Mundial, pero de todos los premios recibidos, que forman una lista interminable, tal vez sea el más importante el Premio Right Livelihood, el alternativo al premio Nobel. Otros temas más de actualidad no se quedan atrás para esta activista que no tiene causa imposible, el cambio climático es uno de sus frentes abiertos y por los que lucha con todas sus armas. No hace mucho tiempo, en una entrevista en la que repasaba los acontecimientos, deseos y temores, que tiene más presentes, se declaraba simpatizante del MRS y de Edmundo Jarquin, como uno de los pocos políticos nicaragüenses a los que la corrupción no los ha manchado y en el que confía para llevar a su país hacia el progreso, y declaraba que no tenía coche propio, carro, y mostraba su tarjeta del transporte publico de Londres, abogaba por el reciclado, el ahorro en las energías y por la defensa de todas las minorías sociales.

Hay momentos en los que algunas personas dejan de ser de un país determinado, su valor humano los hace indiscutibles y necesarios para toda la humanidad, por eso, muy a vuestro pesar, Blanca Pérez-Mora Macías ya no es solo nicaragüense, aunque ella siempre nombra a su país de origen allá por donde va, podrán presumir con orgullo de que esta "enorme mujer" nació en Managua, pero el mundo la hizo suya y al mundo pertenece, por valía, por su aportación y lucha contra las injusticias.


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http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.5/es/

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