martes, 12 de agosto de 2008

El Sol, justicia divina II.

Si no recuerdo mal, creo que la última vez que recibí la eucaristía fue cuando hice la primera comunión. De esto han pasado muchos años y otros tantos festivales de Eurovisión, justamente un año antes de que Massiel ganara el certamen en Londres.
De tal acontecimiento religioso no recuerdo mucho, claramente dos detalles, el primero fue el traje de capitán de la marina, atuendo al que nunca encontré relación alguna con la celebración religiosa, era tiempo de necesidades y estrenar un traje con tantos adornos suponía un acontecimiento único, cruces, rosario, libro, guantes blancos a juego con los zapatos de cordones y calcetines de ganchillo del mismo color.
Iba hecho un primor, con mis pantalones también blancos como la camisa, y corbata; la chaqueta cruzada azul marino, para mi gusto le habría añadido una gorra a juego, claro que quizás esta prenda quedaría fuera del protocolo y del presupuesto.
El segundo recuerdo no es tan agradable, la culpa la tuvo la suciedad acumulada en los bancos de la iglesia, cuando posé de rodillas sobre el reclinatorio y al levantarme observé que me había manchado las rodilleras de los pantalones inmaculados. Es muy probable que desde ese mismo momento mi relación con los dioses dejó de ser cordial, a pesar de mi madre que siempre intentó convencerme de que Dios es lo más grande, como para los sevillanos El Rocío, la Feria de abril, Semana Santa o cualquier cosa con la que tengan relación.
A lo largo de los años la recuerdo murmurando, como implorando perdón al altísimo, después de reprocharme por gritar el nombre de Dios en vano, que me castigaría por decir esas palabrotas y soltar improperios sin sentido. También es verdad que ya hace lustros que no me oye mentar a Dios y cuando lo hace, por ejemplo para negar su existencia, es ella la que se niega a escuchar mis teorías o negaciones.
Pero si me pongo a analizar el grado de religiosidad de mi madre no sabría catalogarla, nunca fue a misa a no ser obligada por las circunstancias familiares, su repertorio en oraciones es muy limitado, nunca la oí rezar, pero su fe es infinita aún cuando no conoce la historia de Jesucristo al detalle.
Supongo que el motivo por el cual teme tanto a Dios, por encima de todas las cosas, es por el miedo infundado en los años de la posguerra que le tocó vivir su infancia y adolescencia.
¡Pero que manía con utilizar a Dios para meter miedo! ¿Pero no estábamos en que no se debe de usar el nombre de Dios en vano?
Los dioses no son malos, somos los hombres los que utilizamos sus nombres para comportarnos vilmente con los demás, casi siempre con los inocentes y débiles, para doblegarlos en interés propio.
Omnipotentes, poderosos y la mayoría tan cueles como piadosos, es igual que una esquizofrenia en grado superior. Ahora te mato ahora te quiero.
Casi todos cumplen las mismas características, como una mafia, "Te ofrezco protección pero si me traicionas con otro, o no me obedeces, te castigaré".
Sin duda es una coraza indestructible para utilizarla como herencia divina, ¿Quien se atrevería a tocar al hijo de Dios en la tierra? El miedo a su poder invencible arrodilló a pueblos enteros, a personas como mi madre que, sin saber por qué, teme y ama a Dios a partes iguales.
Ra, el Dios Sol de la mitología egipcia, representa al astro rey en su máximo esplendor, al sol del mediodía. El Dios solar de Heliópolis, símbolo de la luz del sol, el responsable del ciclo de la muerte y resurrección, dador de vida.
Al principio solo era uno de los varios dioses solares, pero en el 2400 a. C. ya se había convertido en el dios oficial del imperio egipcio, a los faraones se le consideraban sus hijos e incluso reencarnaciones del propio Ra. Durante esa época, en la dinastía V, fue vinculado al dios Amón de Tebas, bajo la forma de Amón-Ra, "el único creador de la vida".
Pero no le contaré de toda la mitología egipcia, me remitiré a Akenatón y su doctrina, la que significó un cambio rotundo en las creencias.
Amenhotep IV fue un faraón que cambió su nombre por el de Akenatón, e intentó poner a Atón en detrimento de Amón. Ideó una reforma religiosa monoteísta en torno a un solo Dios-Sol, el faraón era el único profeta y su intermediario ante los hombres, la primera religión monoteísta de la historia.
Ordenó construir una nueva capital en el desierto, confiscó todas las tierras que tenían los templos y sacerdotes, y buscó el apoyo del clero de Heliópolis. Como sumo sacerdote de Atón no aceptaba la autoridad del sumo sacerdote de Amón, que tenía un gran poder político y jefe de todos los dioses y sacerdotes.
Declinó el culto a Amón y a Osiris, Dios de la resurrección, del mas allá, pero el pueblo estaba muy apegado a sus dioses antiguos y no fue fácil olvidarlos. Atón era un dios universal, creador de todas las cosas y de él se valió para desposeer a los diversos grupos de sacerdotes que habían acumulado grandes riquezas y gran poder político, está claro que estos fueron detonantes suficientes como para que su éxito religioso no fraguara. No se conoce en concreto la causa de su muerte, pero Atón era un Dios de bondad infinita, el que vivificaba la justicia y el orden cósmico, que favorecía a todos los hombres por igual y que el soberano era su enviado, el profeta en la tierra y digno de inmortalidad.
En cierto modo tiene casi todas las bases del cristianismo, monoteísta, de bondad infinita, creador del cielo y de la tierra, y con su único profeta, su hijo digno e inmortal. ¿Hay alguna otra religión que se asemeje al cristianismo?
Todo esto no tendría mucho sentido sin una teoría que leí en una revista hace mas de dos décadas en la que hablaba de los años perdidos de Jesús, los de la infancia y adolescencia.
Se conoce que José y María tomaron rumbo a Egipto cuando Herodes puso precio a la cabeza del recién nacido mesías, y que un ángel les aconsejó dónde esconderse hasta la muerte de este rey celoso de que un niño le derrocara de su reino, según una profecía.
Pero entre los egiptólogos cada vez suena con más fuerza la posibilidad de que la religión hebrea esté relacionada con Atón y su precedente henoteísta, por lo que no es descabellado pensar que en Heliópolis, donde quedaba el último reducto de la religión de Akenatón y el monoteísta Dios Atón en ese tiempo, fuera donde Jesús pasara sus años perdidos e influenciado por el Dios Sol, que revolucionó la fe hasta entonces en el mundo.
De la misma manera que a mí me influyó otra actitud ante la vida, porque aunque no crea a religión alguna si tengo mi Dios propio, mi padre, un buen hombre agnóstico, que se marchó hace algunos años de entre nosotros y que me enseño la mejor de las doctrinas "El respeto a todas las personas por igual y a sus creencias"
http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.5/es/

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