martes, 5 de agosto de 2008

El Primer Americano

No cabe duda que la mejor manera de imponer una cultura y hacerla fuerte es eliminando cualquier resquicio de la anterior, de la establecida. Es infalible, sino hay otra alternativa se hace única y se vuelve poderosa.

Esto mismo debieron pensar los colonizadores españoles cuando pisaron continente americano y se dieron cuenta que aquellos parajes que pisaban no eran lo que iban buscando, las especias que el comercio europeo demandaba y que tanto costaba traerlas desde la India. No hubo mejor regalo que el que encontraron, tanto en el descubrimiento de nuevas tierras como en las condiciones dominantes, por aquellas fechas convulsas entre pueblos o culturas.

Con esta actitud, la de imponer las leyes y creencias propias, destruyeron eslabones de la historia americana hasta limites desconocidos. No digo que cada pueblo guardara su árbol generalógico desde el principio de los tiempos o, más cercano aún, desde el comienzo del primer hombre, mujer o tribu que puso pie en el continente, pero al menos sí lo suficiente como para poder caminar por la época prehispánica con más fundamento, con más seguridad en el conocimiento y con cierto disfrute en sus culturas.

Como español no oculto la vergüenza que me produce lo que significa la colonización, desde el punto de vista invasor, pero no me siento culpable de lo acontecido por aquellos bárbaros que en el nombre de dios y la patria destruyeron, asesinaron, ultrajaron, con la ayuda de otros pueblos nativos.
No era nada nuevo la táctica destructiva de un pueblo invadido por otro, ni siquiera en la propia península ibérica, por aquellos años Isabel la Católica se había levantado en armas contra todo lo posible.

Resumiendo, diré que a partes iguales era inteligente y malvada, que utilizó a los judíos mediante prestamos para expulsar a los musulmanes que andaban entre guerras civiles, cosa que consiguió, pero a la hora de devolverles lo prestado no cumplió su palabra, pensaría que lo mejor era expulsarlos también y a sí mataba dos pájaros de un tiro, más dinero y la eliminación de otra creencia influyente distinta a la suya, y lo llevó a cabo.

Junto a su mano derecha y confesor, Torquemada, crearon la Inquisición, herramienta determinante para quitarse de en medio a todo el que le tosiera, supusiera un peligro o simplemente le apeteciera aniquilar y con esta estrategia consiguió lo que nunca antes nadie, ni después, en tan poco tiempo...¡ah! Se me olvidaba, a Colón también se lo quitó del camino, le prometió la mitad de lo conseguido en nuevas tierras, y el Virreinato, pero tampoco lo cumplió y no tardó mucho en encerrarlo entre rejas y desposeerlo de todo, cosa habitual en ella.

Con esto no pretendo excusarme ante el abuso colonizador en América, pero sí exponer que los españoles también fuimos víctimas de esta reina y en concreto de la iglesia católica, la que realmente gobernaba los destinos de "la madre patria".

Fue la iglesia con sus métodos aniquiladores la que impuso su doctrina a golpe de sangre en las nuevas tierras descubiertas, sumado a los colonizadores, gentes despreciables y de mal vivir, lo peor de aquella España deprimida y hambrienta, ladrones, asesinos... Las cárceles fueron la cantera de donde extrajeron la mayoría de los voluntarios aventureros que zarparon con Colón y posteriormente con los conquistadores como Cortés. Fue a éste, a Hernán Cortés, a quien confundieron con Quetzalcóatl.

Los Aztecas relacionaban a Quetzalcóatl con Venus, que se puede ver como una estrella junto al volcán Popocatepetl durante ocho meses al año y desaparece otros tres meses; la profecía dice que esta estrella y los dos solsticios en donde se indica que esta deidad, Quetzalcóatl, serpiente emplumada de origen Náhuatl, viene a la tierra dos veces al año a traer fertilidad y cosechas. Sucediendo así hasta la segunda venida de Quetzalcóatl a la tierra.

Una de las representaciones de esta deidad es la de un hombre blanco y barbado, motivo por el cual los indígenas de La Nueva España, Mesoamérica (desde el sur de México, los territorios de Guatemala, El Salvador, Belice y las porciones occidentales de Honduras, Nicaragua y Costa Rica), lo confundieron con el extremeño de Medellín al principio de la conquista.

Después ya fue demasiado tarde, unido a la desunión y traiciones entre caciques, de las que se aprovecharon los colonizadores.

A partir de este año tan significativo para la historia de España, 1492, no solo por el descubrimiento sino también por la expulsión de los musulmanes de la península, tanto en el lado europeo como en la orilla americana, intentaban poner orden en las explicaciones que se daban al origen de esos seres que se estaban encontrando y en ambos grupos eran de tipo religiosas. Los invadidos pensaban que el blanco barbado era la mismísima serpiente emplumada, Quetzalcóatl, y los invasores que los pobladores de las nuevas tierras eran los descendientes de las tribus perdidas de Israel que, según James Ussher estableció en 1650 y basándose en la biblia, abandonaron Israel en el año 721 a.C.
Sobre esta teoría se ha ido sosteniendo la cultura europea, hasta comienzos del siglo XX, que América había sido poblada alrededor del año 500 a. C., ignorando los conocimientos de las civilizaciones mesoamericanas, a los que no tuvieron acceso los europeos, que consideraban que el joven continente fue poblado muchos años antes.

Desde agosto de 3114 a. C. tenía registros históricos el imperio Maya, otras culturas como la Zapoteca registraban hechos históricos desde 500 a. C.
Pero una vez más la ciencia derrumba las teorías religiosas y pone a cada cosa en su lugar muy a su pesar. Durante el siglo pasado se han ido revelando datos, hechos y evidencias arqueológicas de que América fue poblada mucho tiempo atrás, esto lo confirmó el descubrimiento de la cultura Clovis, Nuevo México, en 1929 cuando un joven indígena de 19 años que seguía los trabajos de investigación en la cercana localidad de Folsom, escribió una carta al Instituto Smithsoniano sobre una serie de huesos que había encontrado en la aldea.
En 1932, una excavación dirigida por el doctor Edgar Billings Horward, de la universidad de Pennsylvania confirmó que se trataba de un asentamiento indígena durante el Pleistoceno y verificó el tipo de punta de flecha especial, la punta Clovis.

Pero fue en 1949 cuando, se descubrió la datación por el carbono 14, se pudo confirmar que la antigüedad del yacimiento databa de entre 12.900 adP y 13.500 adP .
Hasta este momento, la teoría de que los primeros pobladores cruzaron desde Asia, provenientes de Siberia, por el Puente de Beringia, el estrecho de Bering, era la más creíble, pero el descubrimiento del yacimiento arqueológico de Monte Verde, en el sur de Chile en 1976, Patrimonio Mundial de la Humanidad desde 2004, donde se ha confirmado que data de 14.000 años de antigüedad, ha puesto en evidencia la creencia en esta última posibilidad y ahora empuja con más fuerza la de que el primer americano llegó a través del Pacifico.

Esto demuestra que la emigración y un mundo globalizado no es nada nuevo.

http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.5/es/

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada