miércoles, 27 de agosto de 2008

El poder de una muñeca (Mattel), Barbie

Hay niñas que antes de aprender a decir papá o mamá ya están pidiendo una muñeca Barbie, y desde ese mismo momento comienzan a echar raíces las frustraciones que le perseguirán de por vida. Será en limitadas ocasiones en las que esa niña superará a la muñeca en el futuro, en belleza, en imagen y en todo lo que representa, incluso en el amor, porque es casi seguro que esta futura mujer tampoco encontrará un joven tan apuesto y atractivo como el novio de Bárbara Millicent Roberts, Ken Carson.
Mucho han cambiado las muñecas desde aquellas fabricadas en papel o trapo, cuya funcionalidad era entretener a las niñas y prepararlas para su futuro como madres, casi todas las muñecas o muñecos se fabricaban con la imagen de un lactante. En cambio, las de hoy nada tienen que ver con aquellas de nuestras madres y abuelas, incluso las de nuestras hermanas, porque hoy la mujer ha evolucionado en la sociedad de una manera diferente y sus perspectivas de futuro van más allá que la de convertirse en una simple ama de casa.
Quizás por eso las muñecas son un reflejo de lo que en el futuro aspiraran a convertirse, en bellas señoritas, elegantes y con un papel relevante en cada una de las facetas de esta sociedad. Pero una cosa es lo que se persigue en esta vida y otra muy distinta lo que se llega a conseguir.
Por supuesto que no estoy en contra de las ilusiones de unas niñas que juegan a ser mayores con las muñecas en las que se identifican, pero no sé si sería conveniente que la imagen de esas muñecas no fuesen tan banales, tal vez algo más constructivas, que no produzcan una imagen ficticia del mundo de los mayores, que no parezcan estrellas de Hollywood, por cierto el nombre de esta ciudad pierde en español todo su glamur cuando se pronuncia, "acebeda" o "bosque de acebos", sino que muestren la realidad. Que la imaginación la pongan ellas en cada situación, no nosotros en lo que nos gustaría haber sido.
De todas maneras, vestida de estrella, de alpinista o de enfermera, Barbie se ha convertido en uno de los productos comerciales más importante desde 1959, el 9 de marzo, fecha en la que se presentó en la American Internacional Toy Fair, feria del juguete en la ciudad de Nueva York.
Su madre, creadora, fue la señora Ruth Handler, esposa de Helliot Handler, uno de los socios fundadores de la compañía Mattel.
En la década de los cincuenta la señora Handler observó que su hija Bárbara prefería a las muñecas que recreaba a los adultos en vez de los bebés, características con las que se fabricaban la mayoría de muñecos por esas fechas. Al darse cuenta de esta circunstancia le hizo ver a su marido que podría ser un buen negocio, pero el director de Mattel no pensaba lo mismo.
Fue en un viaje a Alemania cuando vio a una muñeca con las características de mujer adulta en un escaparate. Era la imagen de una mujer que sabía lo que quería y que no dudaba en utilizar a los hombres para conseguirlo, de hecho Lilli, nombre de la muñeca, comenzó vendiéndose a los hombres para pasar después a venderse a las niñas. Las menores disfrutaban cambiándolas de ropa y su popularidad traspasó las fronteras alemanas hasta Estados Unidos, donde fue un éxito.
Debido a su popularidad la firma americana compró los derechos y le dio un cambio de imagen, nuevo cuerpo, nuevos modelos y nuevo nombre, Barbie, en honor a la hija de Ruth.
Nada tiene que ver la Barbie de hoy con aquella rubia, con peinado a los años sesenta y bañador a rayas imitando a la piel de cebra, que se presentó en la feria de Nueva York, el mundo Barbie ya no solo fabrica muñecas y vestidos para cambiarla, sino todo un mundo relacionado con la muñeca o el juguete más popular de la historia. Ropa para niñas, relojes, joyas, complementos, autos para niñas, cajas registradoras, películas, estampas, juegos de PC, juegos de GBA, música, objetos de decoración, todo un mundo inimaginable de artículos relacionados con la preferida de las niñas.
Pero también tiene un novio, un guaperas irresistible que enamora a la más pintada y que como a su compañera le rodea un universo de artículos relacionados con él que no la envidia.
Barbie se ha convertido en una muñeca de culto, en un icono de la moda a la que han vestido los más afamados diseñadores y sus modelos marcan estilo en todo el mundo.
Está claro que ante tan llamativo éxito las imitaciones y modelos parecidos surgen a diario y por todos los rincones del planeta, pero sin el resultado que hubiesen deseado. Hasta el año 2001, en que la marca de juguetes MGA creó una línea de muñecas, con cuatro integrantes de distinta personalidad, cada una con su forma de vestir y color de cabello diferente, llamadas Bratz.
Esta idea comercial si dañó las ventas de Mattel, de Barbie, a la que no podía ampliar mucho más allá que la imagen de una princesa rosa.
Pero ha sido hoy, motivo por el que escribo este articulo, cuando un juez ha decidido que los fabricantes de Bratz deben de indemnizar a Mattel con 68 millones de euros, menos de lo reclamado por los creadores de Barbie, por considerar que el mismo creador de las supuestas imitadoras trabajaba en Mattel cuando las diseñó, cuando concibió la idea.
Lo que hace preguntarme si ya no es uno dueño de sus ideas, si depende de donde se piense es uno propietario de su imaginación o la creación deja de ser un derecho intelectual independientemente de a como se pague la hora de trabajo que se está realizando. Habrá que tener cuidado en el futuro por lo que se pueda pensar en determinadas horas de trabajo, no vaya a ser que se convierta en un problema para el futuro. En adelante mejor no pensar demasiado en las horas laborables.

No hay comentarios:

Publicar un comentario