lunes, 18 de agosto de 2008

De Tartesos a la Atlántida

Solo se necesita un error o el desconocimiento de un detalle en cualquier tema para tener una idea equivocada de la realidad.

Ya se sabe que todo lo que no se conoce a ciencia cierta se deforma de boca en boca, generándose una bola gigantesca hasta convertirse el hecho en una historia o personajes propios de la factoría Disney o creado por los mismísimos Steven Spielberg Vs. George Lucas. Esto ha ocurrido a lo largo de la historia con sucesos, acontecimientos y personajes que más parecen sacados de un cuento que de la realidad, y cuanto más lejanos en el tiempo más distantes de lo verídico.

Heródoto de Helicarnaso, considerado el padre de la Historiografía, recurrió a fuentes orales y escritas para sus obras históricas, y en todos sus escritos procedentes de la voz popular aludía a sus informadores indeterminadamente ("según los griegos...""a decir de los persas..." "unos sostienen..." "otros en cambio dicen...").

Él era consciente de la poca fiabilidad que se le podía otorgar a las fuentes orales, aunque de la misma manera sucede con lo escrito si no se comprueba su veracidad. Sobre esto escribió: " Si yo me veo en el deber de referir lo que me cuentan, no me veo obligado a creerme todo a rajatabla; y que esta afirmación se aplique a la totalidad de mi obra".

De igual manera se podían tratar los conocimientos que hasta hoy nos llegan de otros historiadores o maestros que nos dejaron narradas sus vivencias y conocimientos, la veracidad de lo contado depende de la fiabilidad que les queramos dar, aunque hay escritos que son evidentes y creíbles sólo por la lógica y por las huellas dejadas en el tiempo.

Platón nos dejó un tesoro para la historia de la humanidad, si bien es verdad que a veces necesitaríamos un código para descifrarlo, no por el contenido sino por las distintas interpretaciones a las que se prestan detalles en sus escritos cuando se traducen en el mayor de los casos. Los primeros escritos que aluden a Tartesos vienen por fuente de Heródoto de Helicarnaso, en el siglo V a.C., y nos hablan del rey Argantonio y de su incalculable riqueza, sabiduría y generosidad.

De los Tartesos como pueblo no se conoce mucho en la actualidad, además de situarlo en una zona en concreto de la Península Ibérica, en el suroeste de Andalucía, entre las provincias de Huelva, Cádiz y Sevilla, y fue el nombre con que los griegos conocieron a la primera de las civilizaciones de Occidente. Tuvo por eje el río Tartesos, que los romanos llamaron después Baetis y más tarde los árabes Guadalquivir.
Pero para no perdernos en el tiempo, en las suposiciones y casualidades, entraré directamente a la posibilidad de que la Atlántida relatada por Platón fuera  el reino de Tartesos.

Muchas coincidencias y la misma cantidad de incógnitas son las que separan a estas dos culturas que bien podrían ser la misma, puesto que es en este lugar estratégico, en el estrecho de Gibraltar, donde la situaba el erudito griego. Platón afirmó que Atlántis era la mayor isla de toda Libia y Asia, eso es decir de todo el norte y noroeste de África, desde Marruecos hasta Egipto. Y le otorga unas dimensiones que coinciden con la que ofrecieron los geógrafos para el reino de Tartesos.

Coinciden también los estudios actuales con lo aportado por Platón, que hace 11.500 años, aproximadamente, a finales del paleolítico o comienzos del Neolítico, surgiría la civilización Atlántica y fue evolucionando hasta la llegada de grandes Tsunamis que la destruyeron hace 7.500 años. La fuente original de la Atlántida, la de los egipcios, era fenicia y los nombres que estos usaron para denominar la isla hundida eran "Yberya", "Y-Sebilya", nombres que coinciden con Iberia y Sevilla, aunque Platón sólo muestra un nombre en todo el relato: "Gadeira", eso es decir Cádiz, y hace alusión a la zona de las columnas de Hércules, el estrecho de Gibraltar.

Esto engorda la posibilidad de que existiese un puente natural, un istmo que uniría la Península Ibérica y Marruecos, entre Cabo Spartel y Punta de Trafalgar. La novedad es que los investigadores han puesto mano a la obra para sacar a la luz esos restos encontrados en la zona, piedras o losas, cuadradas, planas y con agujeros en su centro que las atraviesa y, que parecen hechas por la mano del hombre, asociadas a pilares de metro y medio, a una profundidad superior a diez metros. Oceanógrafos de distintas partes del mundo sitúan la construcción de los restos hallados entre siete u once mil años de antigüedad, fechas en las que el nivel del agua podría situarse hasta 40 metros por debajo del actual.

Pero lo más importante es que mediante satélite han conseguido imágenes que sitúan en esta zona un círculo y dos formas rectangulares con ángulos imposibles para la naturaleza y que bien pudieran ser los templos de Cleito y Poseidón. Cierto es que continuamos como antes, con el mismo misterio, la misma intriga, las suposiciones idénticas, aunque algo nuevo nos recuerda que, a veces, no hay que irse muy lejos para encontrar lo que se está buscando.




Texto perteneciente al libro Miradas Impacientes I
Autor y propietario de todos los derechos legales: Antonio Torres Rodríguez.

2 comentarios:

  1. Interesante artículo, aunque sin referencias a ninguna de las fuentes (artículos, páginas webs, etc.) y blibliografía usada... Por ejemplo, me interesa mucho saber de dónde ha salido eso de "Yberya", "Y-Sebilya".

    Salu2 Mike

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  2. Saludos, mi estimado anónimo.
    Siento mucho no poder enviarte un correo con las explicaciones o referencias que solicitas, dejar comentarios anónimamente tiene eso. No acostumbro a responder, ni siquiera publicar, a los anónimos... es como comunicarse con un fantasma.
    No sé si te parecen pocas las referencias históricas, Platón, Heródoto de Helicarnaso, los libros de historia antigua, Fenicios, Griegos, Egipcios... sólo hay que leer un poco y encontrarás todas esas referencias históricas. Para informarte sobre Yberya o Y-Sebilya en cualquier enciclopedia o en el buscador de google, es muy fácil, sólo hay que molestarse en escribir los nombres en el buscador y pulsar buscar.
    De todas maneras ésta es mi teoría, una posibilidad como tantas, y que no he extraído de blog, web, o libros, que coincida o no con otros es pura casualidad.

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