sábado, 16 de agosto de 2008

Córdoba y el Islam

"Mañanitas de agosto frío en el rostro".

Mi abuela tenía un refrán para cada momento y situación y, éste, con el que comienzo el escrito, lo recordaba cada despertar en este mes por el que nos paseamos.
Un buen día, al principio de los años veinte del siglo pasado, conoció a quien sería su marido, mi abuelo, era temporero y vino desde Monachil, Granada, a Trassierra, a la recolección de las piñas y las avellanas.
Mi bisabuelo no aceptaba la unión de su hija con un granadino, ya se sabe "quien tiene un tío en Graná... ", así que no acudió ni a la boda cuando se casaron. Pero con los años fue a pedirle perdón, a decirle que se equivocó, que se había portado con él mejor que ninguno de los catorce hijos que tuvo, que le agradecía el respeto con que había tratado a su hija y la rectitud con que crió a sus nietos.


Con estos historiales por parte materna, la paterna tiene su cuna en Alcalá la Real, Jaén, no puedo negar que por mis venas corra sangre musulmana, de los andaluces del califato, y no solo que no puedo negarlo, sino que me siento orgulloso de que así pudiera ser.
Pero además de mis genes, toda mi vida, salvo algunos años en Canarias, se ha desarrollado entre calles estrechas, leyendas y monumentos de Al-Andalus, en la que fue capital del reino de los Omeyas.
Por más que lo intentara nunca podría borrar de mi memoria, ni de mis sentimientos a la cultura musulmana, es algo con lo que he crecido pegado a mi alrededor, aunque fuera de ella.
Pienso que estos antecedentes me dan derecho, desde el respeto, a opinar sobre los musulmanes de hoy en día, como un pariente lejano y con la experiencia que da la historia, la que he bebido desde niño en esta ciudad mitificada y reconocida por su aportación al entendimiento, donde las tres grandes culturas, el judaísmo, el cristianismo y el Islam convivieron en armonía durante algunos siglos.


El islam en Córdoba puso al descubierto, y mostró al mundo, lo que es el contenido de la cultura musulmana. Donde florecieron insignes personajes de la historia, Ibn Masarra, Abentofail, Averroes o el judío Maimonides, en campos tan dispares como las matemáticas, la medicina, la astronomía o la filosofía.
En las letras nos dejaron sus escritos Wallada, Ibn Hazm o Ben Zaydun, por citar algunos. Con una biblioteca que llegó a reunir más de 400.000 volúmenes, cuando Al-Hakén II llegó al poder.
Pero lo fundamental de la herencia musulmana en Córdoba es el entendimiento entre culturas, el respeto a las costumbres y creencias del otro, algo que parece mentira y más aún en aquellos tiempos donde la vida humana tenía un valor relativo.
Toda esa experiencia nos debería de servir para asentar los cimientos del dialogo, de la no violencia, y buscar el entendimiento entre los pueblos y sus culturas, al contrario de lo que vemos cada día en los medios informativos, conflictos que se recrudecen con el tiempo y que lejos de llegar a una solución se tornan más crueles y sanguinarios.
Por supuesto que no culpo de todos los males al Islam, creo en que es una religión compasiva, tolerante y pacifica, eso es lo que encontramos en el Corán.

Pero como en todas las religiones, hay quien interpreta las sagradas escrituras a su conveniencia y mueven las conciencias y la fe de los creyentes a su antojo. Sembrando el odio en las causas injustas en vez de usar el poder religioso para echar mano del entendimiento y la palabra, de acuerdo que no siempre se consigue la justicia dialogando pero con la violencia es menor el resultado, negativo para todas las partes implicadas.

Como ejemplo pondré a Palestina, a la que entiendo y con cuya causa me identifico, Israel ha pasado de ser víctima a verdugo, y esa experiencia no les han hecho más tolerantes, al contrario, vemos imágenes cada día de la injusticia sufrida por los palestinos a manos de los militares judíos, da igual que sean niños, mujeres, ancianos, no tienen conciencia y el pueblo judío merece una reprobación por parte de la comunidad internacional y una severa reprimenda, o castigo, en forma de acciones legales.
Pero eso no es escusa, "lo cortés no quita lo valiente", para que se utilicen a los niños en el conflicto y después tomarlos como víctimas. Ni los inmolados en el nombre de Dios, casi siempre son víctimas inocentes los que acaban despedazados en cualquier mercado o plazas de las ciudades, ni las lapidaciones a mujeres por un error en la vida que todos cometemos alguna vez. No creo que ningún Dios esté contento con estas actitudes violentas, el fundamentalismo radical no representa a los musulmanes de bien. "Nadie es un verdadero creyente sino desea para su hermano lo que desea para si mismo".

El Islam ha demostrado a lo largo de los siglos su tolerancia en la concesión de libertad a otras religiones reveladas, ya sean judíos o cristianos, y ese es el camino y el mensaje de todas las doctrinas, el dialogo, el entendimiento y el respeto entre los hombres. Todo lo contrario es ir contra Dios, que al fin y al cabo es el mismo para todos, visto desde ópticas diferentes.

No me gusta que se piense en violencia cada vez que se hable del Islam, tal vez sea una gran desconocida en Occidente, por eso aconsejo tener a mano un Corán, y echarle un vistazo de vez en cuando, conociendo su contenido nos daríamos cuenta que musulmán no es sinónimo de violencia, terrorista o conflicto social.

Me gustaría pensar que lo que nos enseñaron en el califato cordobés, el entendimiento entre culturas, no cayera en saco roto y como un tesoro de incalculable valor pusiéramos en práctica esas experiencias para construir un mundo más justo, donde el color o las creencias del otro fueran meras diferencias insignificantes.

Ismb Allah





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